Por segundo día consecutivo, sin contar el concurso de recortadores, se colmó el aforo del coso de Monleón en la presente edición de la feria de fallas. Una de esas tardes en las que, de repente, todo concuerda y confluye: las ganas de diversión de quien considera que rentabiliza el precio de la entrada con la concesión de orejas, toreros dispuestos y a la vez inspirados y toros que demuestran que lo son.

Y con uno de esos toros, el colorado que hizo tercero, se estiró Roca Rey al recibirle de capa, y enseguida puso al público de su parte con el inicio de faena, con pases cambiados de rodillas y mostrando su mejor versión, muy serio y firme, con las plantas clavadas a la arena, llevando muy toreado a su oponente en un trasteo que fue siempre a más, encadenando circulares sin solución de continuidad y pases de pecho interminables con un toro de embestir incansable, gran fijeza y bravura contrastada para el que se pide el indulto. No se concedió pero al cadaver de “Leguleyo” se le dio la vuelta al ruedo en el arrastre.
Tuvo el gesto de ir a portagayola a recibir al sexto, aunque la cosa quedó un tanto desairada. Mucho más ajustadas fueron las chicuelinas con las que finalmente paró a ese último toro. Otro ejemplar repetidor y pronto al que Roca Rey bajó mucho la mano y llevó largo y templado, cerrándole cuando hizo amagos de rajarse y aunque su quehacer tuvo altibajos también la virtud de conectar con la gente, que le aplaudió todo.

Blandeó ya de salida el primero, al que se cuidó mucho en el caballo y con el que Manznares cumplió un quehacer basado en la mano diestra, muy jaleado por el púbico pero de poca limpieza y abundancia de medios pases y casi siempre hacia afuera, sin acabar de meterse con el toro y, claro, sin someter. Sólo en el tramo final hubo más acople y le pareció poco a la gente la oreja que se le concedió al acabar con el de Jandilla de un espadazo bajo y contrario.
Le costó cogerle el aire al cuarto, de poca entrega. Mucha probatura, mucho intento, mucho enganchón, mucho tirón también, pero poca intensidad y menos ritmo. A pesar de tener al respetable de su parte, su desordenada faena no prosperó.

Talavante, que se llevó la primera ovación de la tarde al quitar en el que abrió plaza, se lució al recibir al segundo con faroles. Toro también justo de fuerza que tuvo muy corto recorrido y al que le costó mucho embestir, luciendo sólo el extremeño en los adornos.
Desentendido y distraído de salida el quinto, manseó en varas, esperó en banderillas y desarmó a Talavante nada más iniciar el último tercio. Muy a la defensiva y buscando el refugio de las tablas hizo imposible el esfuerzo de su matador por brillar.

cronica de Paco Delgado de Avance Taurino

Fotografia de Maqteo de Tauroimagenplus.com