Lunes 18 de marzo de 2024. Plaza de toros de Valencia. Media entrada en tarde entoldada y húmeda.  Toros de Juan Pedro Domecq (1, 2 y 6), Puerto de San Lorenzo (3 y 4) y Ventana del Puerto (5)  muy desiguales de presencia, en general faltos de raza y desfondados. Cayetano (grosella y oro), saludos tras aviso y silencio. Juan Ortega (blanco y oro), saludos y palmas. Borja Jiménez  (purísima y oro), oreja y vuelta tras aviso. Entre las cuadrillas picó bien al cuarto Pedro Geniz. Presidió Luis Maicas con buen criterio.  Pesos de los astados por orden de lidia: 517, 541,562, 571, 547 y 542 kilos.

Enrique Amat, Valencia  Tras la tempestad, llevó la calma. Después del abrumador espectáculo del domingo, con la apasionante actuación de Roca Rey y el excelente toro Jandilla, las cosas volvieron a su cauce. Menos gente en los tendidos, un cartel interesante, pero de menos tirón, y además con el aditamento del anuncio de un «mano a mano» (???) entre dos ganaderías que nada tienen que ver. Un sin sentido. La de Puerto de San Lorenzo por un lado, y los ínclitos y nunca bien ponderados toros de Juan Pedro Domecq. No hay quien se los quite de enmedio. Siguen presentes en todas las ferias. Pase lo que pase. Venían de fracasar en Castellón, a pesar de las cinco engañosas orejas que se les cortaron, y la tarde de Morante también fueron un fiasco. Pero aún así, continúan en todas las ferias. En esta tauromaquia que estamos viviendo, es un peaje que hay que pagar.

De los toros deJuan Pedro Domecq, muy bonito y bien hecho el primero. Distraído de salida, se dejó pegar en varas, y tomó las telas con buen aire aunque escaso de fondo y poder. Pero tuvo nobleza, calidad, humilló, metió la cara sin desmayo y duró mucho. Fue excelente para el torero. El segundo, sin mucho remate, largo, vareado y con cara, metió la cara en el capote. Muy alto y sin cuello, le costó descolgar y luego no humilló y echó siempre la cara arriba. Muy aparatoso de cuerna, el bizco negro bragado que que cerró plaza, que se aquerenció pronto en tablas.

 De  Puerto de San Lorenzo, muy arremangado el tercero, falto de remate. No se empleó en varas y tuvo tendencia a salirse suelto. Luego, muy ayudado por su matador, fue y vino, aunque soltando la cara y sin acabar de descolgar. Más hecho el cuarto, que se dejó pegar en el caballo. Encastado y con movilidad, no regaló una embestida, fue exigente y pidió muchísima firmeza de manos y sometimiento.

 Y el de Ventana del Puerto castaño y bociblanco, bien presentado, apretó de salida y se durmió en el peto. No descolgó, protestó mucho, soltó la cara y pidió más firmeza de manos en su matador.

Cayetano firmó, lo que se puede calificar, dos comienzos de faena. Uno en los terrenos del cuatro, y luego otro sentado en el estribo en los terrenos del nueve. Lo comúnmente calificado como  la solanera. Muleteó con compostura, aseo y limpieza en un trabajo poco comprometido, que no terminó de coger vuelo, a pesar de que lo remató con molinetes de rodillas. Mató de un metisaca y una estocada.  Y pasó muchas fatigas ante la exigencia y las dificultades del cuarto, frente al que acabó a la deriva.

Juan Ortega lanceó con cadencia, compás, temple, expresión y ganando terreno a su primero. Luego interpretó un trabajo expresivo, pero muy desigual. Alternó algún muletazo de gran torería, en el marco de un trabajo amontonado, poco centrado, escasamente, convencido, y en el que le tropezaron en demasía los engaños. Se puso muy bonito, pero aquello tuvo más forma que fondo.

Y quiso ante un toro a contra estilo, frente al que se justificó, aunque aquello no terminó de tener argumento. Mató de una estocada habilidosa. 

Borja Jiménez venía de firmar una más que convincente actuación la tarde de los victorinos en la Magdalena de Castellon. Se lució con el capote en el tercero, al que trasteó con frescura, solvencia, recursos y sentido de la ligazón. Faena de torero despierto y puesto, en el que supo aprovechar la embestida de su oponente con facilidad. Algo ligero, resolvió, aunque le faltó a aquello algo de reposo.

Y saludó en los terrenos de sol al cierraplaza. Abrió la faena, tras la ya habitual diana floreada de El Soro, con pases a pies juntos. Luego, entre las dos rayas, le plantó pelea con disposición y recursos. Algo acelerado, a la labor le faltó templanza y lucidez. Tuvo tanto de afanes y de ganas y desparpajo como de destemplanza. Todo como con muchas urgencias. Con todo, conectó con el público y puso de manifiesto ser un torero en progresión. Mató de media lagartijera que necesitó refrendo con el descabello 

Cronica de E. Amat

Fotografias de Mateo de Tauroimagenplus.com

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