Plaza de toros de Valencia. Dos tercios de entrada de entrada en tarde espléndida.  Toros de Carmen Lorenzo, para rejones, bien presentados y de buen juego. Juan Pedro Domecq, con cuajo, noblones pero escasos de fondo y  novillos de Talavante, bien presentados. Uno muy  manejables y complicado el otro .Pablo Hermoso de Mendoza, saludos y oreja. Morante de la Puebla (grana y blanco), saludos y silencio. Nek Romero, (marino y oro), oreja y vuelta tras aviso. Hicieron el paseíllo como sobresalientes Manuel Dias Gomes (grana y oro) y Víctor Cerrato (morado y oro). Entre las cuadrillas lució con los palos Curro Javier y se agarró bien picando al sexto Santiago Morales Chocolate. Presidió Luis Maicas, con buen criterio.  Pesos de los astados por orden de lidia: 511, 545, 452, 534, 574 y 464 kilos. 

Enrique Amat, Valencia 

El cartel de ayer traía el recuerdo el año 1980, cuando aquel personaje que fue empresario de la plaza de toros de Madrid, presidente del Recreativo de Huelva club de fútbol, ganadero y promotor de boxeo, ideó un cartel integrado por el rejoneador João Moura, Curro Romero y Pepe Luis Vazquez cuando este todavía era novillero. Los tres se dieron una vuelta a España y el experimento resultó.

En la corrida celebrada en Valencia, dentro de la cartelería josefina, se había programado otro experimento de este tipo. Un rejoneador como Pablo Hermoso de Mendoza, un matador de alternativa como Morante de la Puebla y el novillero valenciano Nek Romero. Un cartel que no dejaba de tener sus luces y sus sombras. Porque al final no dejaba de ser una terna que se puede considerar espúrea o morganática. En principio, falta de sentido, y de lo que debe ser una terna habitual en cualquier plaza. Y lógicamente, hubo de todo. Como en botica. 

De los toros de Carmen Lorenzo para rejones, terciado y bien hechurado el primero, muy en Murube, que se dejó. Le colocó Pablo Hermoso de Mendoza, dos rejones de castigo y el toro lo acusó.  Y el segundo de rejones fue otro excelente ejemplar. Bien presentado, cabalgó con celo detrás de la cabalgaduras hasta que se paró. 

De los de Juan Pedro Domecq, correcto de presentación el primero, escasito de fuerzas que no se dejó picar Y luego fue y vino con nobleza franciscana, pero escaso de emoción. Y precioso era el castaño ojo de perdiz y ojiblanco que hizo quinto. Le castigaron con celo en varas, y  se paró, se aplomó y se defendió. 

Y los novillos de Talavante, muy bien hecho el primero,  que tuvo recorrido y fue y vino. Y un dije el sexto, fino de cabos bien armado, precioso de hechuras. Luego no resultó fácil, porque le costó humillar, soltó la cara y no acabó de emplearse.

Pablo Hermoso de Mendoza paró y templó de salida galopando a la grupa  Colocó dos rejones de castigo a lomos de Berlín, clavó banderillas cabalgando a dos pistas por los adentros y con facilidad. Luego colocó con facilidad dos pares de las cortas con los adentros, y mató de un rejón de muerte. También anduvo muy sobrado y suficiente con el cuarto, dejándole llegar y luciendo del toreo a dos  pistas y a la grupa a lomos de Berlín. Y luego hizo lo  propio con Malbec. Clavó las cortas y mató con acierto a lomos de Generoso. Una oreja sirvió  para una emotiva despedida..

Morante de la Puebla, firmó un excelente quite por verónicas y una media en su primero, al que toreó con gusto, compostura, estética y buen corte en un trasteo tan estético como escaso de importancia y emoción. Y apenas se dedicó a quitar las moscas al quinto, con el que no se puso ni una vez ni se comprometió. La diana  floreada de El Soro quedó en una anécdota. 

Nek Romero  lanceó con templanza y gusto a la verónica, y firmó un muy ajustado quite por chicuelinas. Muy asentado y firme, interpretó una torerisima apertura de faena y luego rubricó un trabajo presidido por el buen concepto, la mano baja y el sometimiento. Mostró su progresión. Mató de una estocada baja de efectos fulminantes.

Y lanceó con frescura y vistosidad al sexto. Brindó la muerte del novillo a sus compañeros de cartel, acompañado de otra diana floreada de El Soro. Su inicio genuflexo de faena tuvo emoción, y luego se lo sacó para afuera.  Lo intentó a los sones de Cielo Andaluz, interpretado por la Unión musical Schola Sanctorum Al final, acabó acortando los terrenos y cerrando su trasteo con muletazos de rodillas para calentar a los tendidos. Se justificó.

Cronica de E, Amat

Fotografias de Mateo de Tauroimagenplus.com

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