Valencia. Mucho futuro, Parte 3

Valencia respira toros en toda su extensión desde hace siglos, por ello podemos decir con la boca llena (aunque a muchos les pese) que la tauromaquia es cultura y tradición de todos los valencianos. Ya sea en el coso de la calle Xàtiva o en cualquier municipio de la capital, los toros son un eje primordial de sus fiestas.

Este arraigo es el nexo necesario para que en los más pequeños nazca la pasión por el toro. Algunos inconscientes defienden la prohibición de los niños en los toros alegando violencia y maltrato. Todos sabemos que el mundo del toro es una fuente enriquecedora de valores pro sociales, como el respeto, la educación, la protección animal, entre otros. Quien tenga duda puede acercarse a la Escuela Taurina y ver la educación que reciben estos jóvenes, o más sencillo, acercarse a cualquier localidad para ver en sus fiestas taurinas como los más pequeños se llenan de ilusión y compromiso con el toro y su pueblo.

Precisamente nuestro protagonista de hoy es de uno de esos pueblos donde el sello taurino es incuestionable.

Él es Joan Marín, y es de Almazora. Su afición nace gracias a su padre, gran aficionado, y a su pueblo, con una tradición taurina apabullante. Tiene 17 años, y actualmente compagina su sueño; el de ser torero; con estudios profesionales, recientemente ha terminado un grado medio de electricidad.

En el presente es alumno de la Escuela Taurina de Valencia, pero con anterioridad formo parte de la Escuela Taurina de Castellón.

Hemos compartido un rato con él, y nos ha contado lo siguiente.

  • Joan, ¿recuerdas tu primer día en la Escuela?

“Sí, mi primer día en la Escuela fue un poco diferente al de los demás, porque no fui directamente a apuntarme, no tenía la intención. Sino que fui a ver como entrenaban los aficionados prácticos y nada, hubo algo que me llamó la atención y vino el maestro Paco Ramos de repente, y me dio los papeles para apuntarme. Me lo pensé y al final acabé allí, hicimos dos o tres clases y hubo algo que me enganchó, y ahí sigo.”

  • ¿Cuál es el recuerdo que guardas con más cariño?

“El pensar en la escuela me trae muy buenos recuerdos porque estas entrenando con tus compañeros, aunque hay ratos malos también, pero bien se suplen con los buenos. Y también donde más he disfrutado ha sido cuando hemos ido al campo, y poder probarte delante de las vacas

Aunque mi momento más soñado, creo que ha sido mi debut, en Vinaroz. Salieron las cosas fluidas y cosas que no has entrenado nunca, y bueno yo creo que eso es lo que hay que buscar. Que no sea todo mecanizado, sacar lo que uno lleva dentro en cada momento y que la inspiración mande de ti.”

  • ¿Cuáles son las pretensiones e ilusiones que tienes para el próximo sábado 20 en Valencia?

“Estar presente en una plaza como Valencia pesa porque es una plaza de primera muy importante y bueno, hay que cogerlo yo creo con ilusión, a la vez con responsabilidad, pero bueno hay que disfrutarlo yo creo. Oportunidades hay pocas, y hay que ir a disfrutar porque si piensas en lo importante que es la plaza y te responsabilizas demasiado creo que te puede pesar la tarde.”

  • Última tarde y próximas fechas que preceden a Valencia.

Mi última tarde fue el pasado 5 de julio en Alapardo, corté una oreja, y bueno me encontré bastante bien pero hay muchas cosas que mejorar. Después si que tengo algunos compromisos que me traen mucha ilusión, no me lo esperaba, voy a Algemesí. Estaré también en Málaga, y bueno supongo que saldrá algo más de aquí a que acabe temporada.”

  • ¿Hay algún torero con el que te sientas identificado?

“Bueno identificarte totalmente con un torero pues creo que ni se puede ni se debe tampoco, porque nose cada uno busca sus formas y tiene su manera de pensar delante del toro. Pero sí que te pueden gustar por gustos personales algunos toreros. A mi por ejemplo me gusta Morante, Talavante, también me fijo y me gusta mucho mi paisano Varea, creo que es un torero muy importante y que seguro va a dar que hablar ahora en la Feria de Julio.”

Mañana acaba con Joan Marin, como abanderado por la ETV, el III Certamen Internacional de Escuelas Taurinas. Le deseamos a este torero como mínimo la suerte que han tenido sus compañeros, que ya han dejado el orgullo de la Escuela Taurina de Valencia y el de los aficionados valencianos, muy alto.

Lo que demuestra que esta Escuela está más viva que nunca, y que en ella destaca la calidad y el buen hacer.

Recordad mañana de nuevo, cita con el futuro.

 Crónica de Bea Hiraldo

Fotografias de Mateo.Tauroimagenplus