Valencia,28 de mayo de 1899

Mientras tanto, a unos 400 kilómetros al este, otra corrida de beneficencia estaba a punto de comenzar. En Valencia se había juntado a un excelente elenco de toreros para conmemorar a los hermanos Julio y Francisco Fabrilo y aliviar la angustia financiera de sus familias.

Su historia es única y trágica en la historia del toreo. No solo compartían los mismos apodos, sino que ambos murieron en la misma plaza, vistiendo el mismo traje de luces. Julio Aparici Pascual Fabrilo murió en la plaza de toros valenciana el 27 de mayo de 1897 cuando intentaba colocar banderillas en el toro Lengüeto. Esa tarde llevaba un traje del color grana y oro, el mismo traje que llevó su hermano menor, el novillero Francisco (Paco) cuando perecía dos años después por el novillo Corucho de la ganadería de Pablo Romero.

A las cuatro de la tarde, y solo un mes después de la cogida mortal de Paco, el clarín sonó para anunciar la entrada de los seis matadores anunciados. El grupo estaba encabezado por el torero, politico y diplomático Don Luis Mazzantini (el único torero al que se distinguió de esta manera). Estaba flanqueado por el sevillano Francisco Bonar Bonarillo. Junto a él estaba Nicanor Villa, de 30 años, más conocido como Villita y el trianero Ángel García Padilla. Dos novilleros locales, José Pascual Valenciano y Carlos Gasch Finito, desfilaron en la retaguardia.

No se sabe cuál fue el estándar artístico de la corrida. No debió haber sido alto, por la mala calidad de los toros, pero parece que el resultado económico fue bastante satisfactorio. Así que debido a eso y porque los seis actuaron gratis, las agradecidas familias Aparici obsequiaron a cada torero con un regalo personal. A Mazzantini le dieron un bastón con puño y contera de oro que antes le habían regalado a Julio Aparici en La Habana. A Villita, Padilla y Bonarillo les entregaron un estoque a cada uno, que habían sido usados por los hermanos Fabrilo, mientras que el novillero Valenciano recibió una petaca plateada y Finito un estuche con cigarrera y fosforera.

Hay un detalle extraordinario en la terna de esta corrida. Luis Mazzantini fue el padrino en la ceremonia de la alternativa de los otros tres matadores actuantes, con Bonarillo como testigo en la de Padilla. La vida de este Padilla terminaría trágicamente en diciembre de 1913, fecha en la que cayó abatido por dos disparos de pistola en una casa de la calle Jacometrezo, lateral de la Gran Vía madrileña. Pero esa podría ser otra historia.

Aquel 28 de mayo de 1899 fue un día extraordinario.

Autor.  Pieter Hildering