Martes, 19 de marzo de 2024. Plaza de toros de Valencia. Cerca de dos tercios de entrada en tarde entoldada y húmeda. Toros de Montalvo, muy bien presentados, con cuajo, serios por delante,  de buen juego. El Fandi  (blanco y plata), oreja y oreja. Paco Ureña  (coral y oro), ovación y saludos tras aviso. Emilio de Justo  (azul noche y oro) silencio y palmas. Entre las cuadrillas Cristian Romero picó bien al quinto. Presidió Pedro Valero. Pesos de los astados por orden de lidia: 520, 528, 561, 535, 550 y 528 kilos.

Enrique Amat, Valencia

Concluyó este maratón taurino levantino el día de San José. Este año se han celebrado la feria de la Magdalena y las Fallas de manera consecutiva. Solo han coincidido en dos fechas. Y el año que viene, habrá otro maratón, ya que por mor del calendario gregoriano, la feria de la Magdalena comenzará el día 22 de marzo, tercer domingo de Cuaresma, tal como marca la tradición. Ahora toca un respiro, y analizar lo que han dado de sí estos dos ciclos. 

Algo más de media plaza se llenó el día de la fiesta grande en Valencia. Y de un público, como siempre, a favor de obra. 

Los toros de Montalvo, muy bien presentados, y  de buen juego en general, aunque anduvieron algo faltos de raza. Tuvieron las virtudes de la fíjeza, la movilidad y el humillar mucho.

Lustroso y recortado el primero. Muy justo de fuerzas, perdió las manos ya de salida. Apenas le hicieron un análisis en el caballo. Tuvo un gran tranco en banderillas y en el tercio final, repitió las embestidas con nobleza. Pudo faltarle algo de ritmo, y un poco más de poder, pero repitió obediente, aunque sacando a veces la cara por encima del estaquillador. Un buen toro.

Menos remate el segundo, que se tapaba por la cara. No peleó en varas. Mansote y distraído, aunque no tuvo excesivo celo, repitió las embestidas con calidad, bondad y nobleza. El tercero, con más romana, feo de hechuras, y con cerca de seis años, no se empleó en el capote. Suelto y distraído y echando las manos por delante, empujó en el caballo, eso sí, aunque remoloneó y se salió suelto del segundo encuentro. Apagadadote y sin clase, no dio excesivo juego.

Un castaño lombardo fue el alto y zancudo cuarto, que apretó mucho de salida con el capote, echando las manos por delante. Despavorido de su encuentro con las plazas montadas, salió huyendo. Escaso de clase y de raza, aun así  embistió abriéndose mucho, con largos viajes. Colorado, apretado de carnes, con romana y serias defensas el quinto. Aceptó un fuerte castigo en el peto, aunque volvió grupas en la segunda entrada. Sin excesiva clase, tuvo fijeza y metió la cara y obedeció a los engaños. Otro buen toro. Y el colorado, silleto y bien hechurado cierraplaza, no llegó a rematar en el burladero de salida, abanto y a la defensiva. Le pegaron con saña en el caballo, ante el que protestó. Perdió las manos tras el primer encuentro. Cortó enbanderillas, y luego también cortó los viajes, no se empleó, y acabó soltando la cara y enfadado.

El Fandi  se anunciaba por enésima vez en Valencia. El coletudo granadino es incombustible.. Veinticuatro temporadas lleva en activo, y el público parece que no se cansa de verle. Gustan sus largas cambiadas con el capote, su espectacularidad con las banderillas, donde encuentra toro en todos los terrenos. Su soltura y capacidad. Su notable estilo estoqueador. Y estos fueron los ingredientes de su actuación.

Cumplió con el capote en el primero, al que banderilleó de forma algo desigual, quedando los pares poco reunidos. Luego muleteó entre las dos rayas, en una faena de larguísimo metraje, de oficio, soltura y facilidad, pero poco contenido. Algo destajista, mató de una estocada contraria.

Y la consabida larga de rodillas vino en el cuarto, al que luego le pudo con el capote saliéndose para los medios. Con este toro anduvo mejor en banderillas. Y luego le pegó muchísimos pases, pero exageradamente fuera de cacho, periférico, despegadisimo y echando al astado para fuera. Faena destajista y ventajista. Mató de media en buen sitio.

Paco Ureña, a quien se había echado de menos en Valencia las últimas ferias, tras haber firmado algunas actuaciones presididas por la heroica y la épica. Firmó una faena limpia y bien concebida su primero, al que le supo torear en línea recta y sin molestarle. Con ese contrasentido que es cuidar al toro y no exigirle.Todo muy correcto aunque falto de pasión. 

Mejoró el tono frente al quinto, con el que firmó un trabajo presidido por la limpieza, la compostura y la templanza. Sobresalió, sobre todo, toreando al natural con cadencia, mando, sentimiento, despaciosidad y profundidad. Faena intensa, de excelente tono. Rubricó el trasteo con una extraordinaria serie al natural con la mano derecha. Mató de media algo tendida. El toro no dobló, él se dejó querer, y al final tuvo que rematar con varios golpes de descabello. Y ahí perdió un triunfo legítimo.

 Emilio de Justo estuvo tan tesonero como a disgusto frente al tercero, en un trabajo de, aquí me quito, aquí me pongo, pero escaso de convencimiento. Y mientras tanto, el Fandi se dedicaba a torear de salón en el callejón, junto a la puerta grande, desentendido de la lidia. Mal por el de Granada, una falta de respeto con el compañero. 

Y lo intentó, queriendo hacer las cosas, pero también escaso de convencimiento ante el desagradable sexto, frente al que anduvo no excesivamente a gusto y sin cruzarse al pitón contrario. 

Cronica de E. Amat

Fotografias de Mateo de Tauroimagenplus.com

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