UNA OREJA PARA UNA DESPEDIDA

Jueves, 28 de marzo de 2018. Plaza de toros de Castellón. Media entrada en tarde soleada y fría. Toros de El Pilar, con cuajo y diversas hechuras, variados de pelaje y manejables. Destacaron 4º y 6º. El Cid(tabaco y oro), silencio y oreja tras aviso. López Simón (verde botella y oro), silencio y saludos tras aviso. Román (blanco y plata) palmas tras aviso y tras aviso. Entre las cuadrillas saludaron tras banderillear Vicente Osuna, Jesús  Arruga, Ivan García y El Sirio. Presidió Aguilar. Pesos de los toros por orden de lidia: 544,551,539, 579, 597 y 588 kilos.

Una tarde luminosa y con un sol espléndido, albergó la segunda corrida de toros de la feria de la Magdalena. Un festejo de transición, previa a los festejos fuertes del abono. Día pintiparado para saludar a aficionados a los que uno se encuentra de año en año. Y de tener el privilegio de volver a encontrar a otros a los que se llevaban más tiempo sin tener noticias de ellos. Como la que informadora taurina y aficionada, entre otras muchas cosas, Maria Fabra, hoy dedicada al periodismo de altos vuelos en Madrid, quien ha vuelto a su Castellón de origen, entre otras cosas, para disfrutar de la fiesta y conmemorar un cambio de década. ¡Larga vida!

El encierro de El Pilar compuso un lote de astados de sobrado lustre y variados pelajes. El colorado que abrió plaza, terciado y escasamente armado, derribó en el caballo. Noble y justo de fuerza, tomó la muleta rebrincado, aunque repetidor y obediente. También colorado era el segundo, que se salió suelto en los primeros tercios y huyó despavorido de sus encuentros con el caballo. Correteó por el ruedo sin ton ni son. Apretó con un demonio en banderillas, llevándose por delante a Jesús Arruga. Manso y rajado, huyó hasta de sombra y acabó en chiqueros. Se defendió más de la cuenta y no pasó.

Colorado ojo de perdiz el cabezón tercero, que repitió las embestidas pero siempre echando la cara arriba, con poca entrega y sin humillar. El lustroso ejemplar lidiado en cuarto lugar, fue un cinqueño que dio un excelente juego. Bravo, pronto y repetidor, fue un toro de nota.

También cinco años tenía el voluminoso quinto, que se paró y se defendió más de la cuenta. Y el cierra plaza, grandón y cornicorto, renegó mucho en el caballo. Luego tomó las telas enrazado y repetidor.

Manuel Jesús El Cid iniciaba su campaña de despedida de los ruedos. El espada sevillano fue recibido con cariño por los espectadores, que lo obligaron a salir al tercio a saludar una vez roto el paseíllo. Lanceó con buen aire al que abrió plaza, al que muleteó fuera de la rayas en un trabajo templado, suave y limpio, de buen concepto aunque sin excesivas apreturas. Mató de una estocada baja y un descabello

Y ante el excelente cuarto, su ligada faena tuvo expresión y firma y llegó mucho a los tendidos. Mató de una estocada algo trasera y baja.

El madrileño Alberto López Simón, en busca de volver por donde solía, venía de abrir la puerta grande en la feria de fallas. Y, al igual que en Valencia, lució un outfit talavantista.

No acabó de aclararse  con el capote en su primero, ante el que luego quiso pero sin tener opciones.  Y lo intentó por la vía de acortar las distancias y pisar terrenos comprometidos ante el parado y aplomado quinto, en un trabajo de exposición y buena disposición pero que no terminó de  coger vuelo.

Se presentaba como matador de toros en Castellón el valenciano Román. El rubio coletudo liceísta de Benimaclet plantó cara con seriedad y disposición a su primero, en una labor en la que estuvo muy asentado, e intentó bajar la mano, someter y alargar las embestidas de su oponente. Mató de un pinchazo y una estocada.

Volvió a plantar cara con sincera gallardía y plausible actitud al sexto, frente al que realizó un trabajo abundante, que acabó siendo de largo metraje. La mecha no terminó de prender y la gente acabó sin entrar en harina.

Cronica de Enrique Amat

Fotografias de Mateo.Tauromagenplus