UNA OREJA Y POCO MÁS Miércoles, 25 de septiembre de 2019. Plaza de toros de Algemesí. Quinta de feria. Novillos del Puerto de San Lorenzo y la Ventana del Puerto (2) con mucho cuajo y escasas defensas, que no dieron juego. Tomás Rufo (corinto y oro), silencio tras aviso y silencio tras aviso. Alejandro Mora (siena y oro), silencio y oreja. Actuó como sobresaliente Sergio Salas El Pijorro (azul y plata). Entre las cuadrillas saludó tras parear al segundo Juan Antonio Ventana. Presidió Paco Rubio.

Tras el paréntesis de los festejos de promoción con participación de alumnos de las escuelas de tauromaquia, se llegó al ecuador de la feria y volvieron las novilladas picadas a Algemesí. Con otros dos debutantes en este singular coso, para enfrentarse a un encierro del prestigioso hierro del Puerto de San Lorenzo.
Los astados salmantinos compusieron un lote de reses de una presentación lustrosa en cuanto a su romana, pobre en sus cornamentas y que dieron escaso juego.
Cuajada y con muy poca cara el que abrió plaza, que se estrelló contra un burladero de salida y quedó muy descoordinado y resentido, lo que acusó el resto de su lidia. Aún así, quiso y exhibió un notable fondo, pero no pudo.
El segundo se dejó pegar en el caballo y luego llegó al  tercio final escaso de celo y raza, embistiendo muy desentendido, a la defensiva y con viajes muy cortos.
Mucho volumen y poca encornadura tenía el tercero, que empujó en el caballo. Luego, falto de fuerza y ayuno de raza, fue y vino aunque acostándose por los dos pitones y sin entrega. Se quedó cortó y se defendió.
Y también andaba sobrado de romana el cierraplaza, que se dio una voltereta tras salir muy abanto y correntón de los chiqueros y quedó muy resentido para el resto de la lidia. Aún así, siempre quiso, si bien luego salía desentendido y sin celo de los embroques  y buscando el abrigo de las tablas
Abrió plaza el novillero toledano Tomás Rufo, quien entró en el cartel sustituyendo al inicialmente anunciado Víctor Hernández. Rufo se ha proclamado este año triunfador de la tercera edición del certamen “Cénate Las Ventas” de Madrid. Le acompañaban dos matadores como El Niño de la Taurina y Morenito de Aranda. Se mostró como un torero enterado y con oficio, con sentido de la ligazón  y que pisa la plaza con aplomo. Con todo, a su primero le firmó una faena de larguísimo metraje y escaso mensaje, que estuvo mal rematada con los aceros.
Y se repitió idéntico argumento en su labor al tercero, también muy extensa pero de poco fondo y que tampoco tuvo remate.
Por su parte Alejandro Mora, torero de Plasencia y emparentado con el matador de toros Juan Mora, quien presenció el festejo desde un cadafal, es un espada con una interesante concepción de la tauromaquia. Muleteó con compostura, cierta enjundia y expresión al segundo, en un trabajo bien concebido, por la línea de la ortodoxia y las buenas maneras.
Y a pesar de no tener muchas opciones frente al último, anduvo por la plaza con seguridad y torería, en una labor que no tomó vuelo pero que dejó retazos de interés. Mató de una estocada en el rincón de Ordoñez y a sus manos fue a parar la única oreja del festejo.
Crónica de Enrique Amat
Fotografia de Mateo. Tauroimagenplus