UN SOBRESALIENTE PARA EL SOBRESALIENTE

Miércoles, 27 de septiembre de 2017. Plaza de toros de Algemesí. Quinta de feria.Casi  lleno en tarde entoldada. Erales de Aida Jovani, bien presentados y de buen juego. Borja Collado (berenjena y oro), oreja y oreja. Miguel Polope (hueso y oro), silencio tras dos avisos y oreja. Actuó como sobresaliente Jorge Pérez Presencia (verdemar y oro), quien mató al sobrero, cortando dos orejas. Entre las cuadrillas saludó tras banderillear al quinto José Arévalo.

La segunda de las dos novilladas sin picadores con participación de alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Valencia, que con buen criterio ha programado una vez más la Comisión Taurina de Algemesí, tenía el aliciente de reunir en su cartel a dos de los alumnos más destacados de la misma. Y para calibrar sus posibilidades, un encierro de la ganadería castellonense de Aida Jovani.

Pues bien. La noticia estuvo en el epílogo del festejo. Y es que se regaló el sobrero, que fue lidiado por Jorge Pérez Presencia, el sobresaliente. Este demostró unas enormes ganas de ser torero y conectó mucho con los tendidos. A pesar de estar muy en agraz y muy poco placeado tdavía, toreó tan entregado y vibrante como sincero y muy de verdad.  Causó una gran impresión..

Lo cierto es que el festejo resultó. Un éxito que propició, por un lado, el excelente juego del encierro de esta joven y entusiasta ganadera, quien envió un lote de astados de variado pelaje y cuajo suficiente para este tipo de espectáculos. Abrió plaza un ejemplar negro, bien presentado, que tuvo calidad y nobleza por los dos pitones, y que siempre pidió toreo de mano baja y sometimiento. El segundo, de pelo burraco y abanto de salida, tuvo fijeza, tranco, prontitud y alegría, si bien por momentos tendió a salir suelto de los embroques y a llevar la cara media altura. El girón tercero apuntó buena condición, aunque pocas fuerzas, lo que le hizo defenderse más de lo deseado. El cuarto también exhibió  fijeza y nobleza, y tuvo unos recorridos largos y templados. Y el quinto hizo gala de buena condición, aunque se acabó pronto.

Borja Collado se mostró como un torero enterado y con oficio. El rubio espada saludó con cuatro faroles de rodillas a su primero, al que muleteó enfibrado y afanoso, en un trabajo en el que por momentos le pudieron las ganas, pero en el que firmó muletazos largos y con la mano siempre baja. Mató de una estocada al encuentro. Y entendió muy bien a su segundo, al  que  toreó  a media altura como las condiciones que el astado requerían, con pausa y templanza. Y no volvió la cara, a pesar de sufrir varios achuchones.

Por su parte, Miguel Polope puso de manifiesto un excelente corte de torero. Tiene empaque, personalidad, y sus trasteos tienen una firma expresiva. Con todo, por  momentos, pareció estar más pendiente de componer que de someter. Falló con los aceros. Y corto una oreja de su segundo, tras una labor también expresiva, en la pecó de no dar distancias a su oponente y acortarle mucho los muletazos.