Un Mocoso de vuelta

Jueves 28 de septiembre de 2017. Plaza de toros de Algemesí. Sexta de feria. Casi lleno en tarde soleada. Novillos de Flor de Jara, de desigual presentación y juego. El cuarto fue premiado con la vuelta al ruedo. Ángel Jiménez (coral y oro), silencio tras aviso y silencio tras dos avisos .Ángel Sánchez (grana y oro), silencio y dos orejas. Actuó como sobresaliente Víctor Manuel Rodado (corinto y azabache).
Entre las cuadrillas lucieron Jesús Aguado, quien saludó tras banderillear al cuarto y Jesús Robledo.

El encierro santacolomeño de Flor de Jara, propiedad del matador de toros de Colmenar Viejo Carlos Aragón Cancela, constituía uno de los principales atractivos del cartel de la sexta novillada de la feria taurina de Algemesí. Un hierro nuevo en esta plaza, en la que tradicionalmente se han lidiado novillos de este encaste, como los de Joaquín Buendía, Felipe Bartolomé o La Quinta.

Gordo, romo de pitones y muy achichonado el primero, que empujó con bravura en el caballo, aunque luego a la muleta llegó yendo y viniendo, si bien con medias embestidas y sin terminar de emplearse, y prodigando algún que otro arreón. El segundo, cárdeno oscuro, también lucía unos impresentables pitones.  Muy blando, apenas tomó un refilonazo fugaz en varas. Luego, ante en la muleta, tuvo escasísima entrega y poco celo. El negro tercero recibió un puyazo empujando pero a regañadientes. Fue y vino, pero siempre distraído y saliéndose suelto de los embroques. Y el cuarto,  Mocoso de nombre,  fue el único que tuvo hechuras santacolomeñas. Largo, cárdeno claro y engatillado de cuerna, se dejó pegar en varas, y llegó al tercio final metiendo la cara por abajo, con fijeza, derechura y templanza, muy encastado y sobrado de raza.

El novillero ecijano Ángel Jiménez, ya muy veterano en el escalafón, se mostró como un espada que está toreado, aunque anda muy justo de ánimo. Frente al que abríó plaza, anduvo por ahí sin comprometerse, en un trasteo fácil y despegado. Y empezó su labor con la mano izquierda en el tercero, pero sus mejores momentos los logró con dos series en redondo con la mano derecha, que tuvieron ligazón, profundidad y ritmo, en el marco de una labor poco argumentada y muy desigual, en la que se prodigaron los enganchones y desarmes.

Por su parte, el madrileño Ángel Sánchez anduvo por la línea de la compostura y de la elegancia. Tuvo la virtud de dejar siempre puesta la muleta a su primero, en un trabajo que no terminó de tomar vuelo. Fue cogido en dos ocasiones y por momentos pareció estar fuera de sitio. Y aprovechó la excelente condición del cuarto para muletear al natural con despaciosidad, mano baja, hondura y sometimiento, muy rota la cintura y rematando los muletazos por detrás de la cadera. Tuvo la virtud de llevar siempre embebido al novillo en los vuelos de la muleta, y los pases despecho fueron de pitón a rabo. Sufrió otra voltereta en el epílogo del trasteo, que coronó de una buena estocada.

 

Cronica de Enrique Amat

 

 Fotografias de  tauroimagenplus . Mateo