UN FESTEJO TRIUNFAL 

Sábado, 14 de julio de 2018. Plaza de toros de Valencia. Segunda clase práctica del II Certamen Internacional de Escuelas. Aceptable entrada en tarde calurosa. Astados de Fuente Ymbro, bien presentados y de buen juego en general. Al tercero se le premió con la vuelta al ruedo.Miguel Senént Miguelito, dos orejas. José Fernando Molina, dos orejas. Joao D’Alba, dos orejas. José Manuel Trigueros, oreja. Rafael León, oreja. Marcos Andreu, oreja. Presidió Pedro Madrigal. Andrés Alemany lidió con eficacia y un esperanzador nivel.

Mientras en Pamplona estaban apunto de cantar el Pobre de mí, y saltaban al ruedo los toros de Miura, con el eco todavía de la actuación del día anterior de Juan José Padilla, prosiguió la celebración del II Certamen internacional de Escuelas Taurinas con la segunda de las clases prácticas programadas.

Al hilo de Padilla, uno piensa que su trayectoria debería ser asignatura de estudio obligado en todas las escuelas taurinas. Y que los chavales que aspiran a ser toreros, Tomás en buena nota de lo que es la carrera taurina. Una singladura apasionante, bonita, pero también de una tremenda dureza y que comporta un gran espíritu de sacrificio y afán de superación. Y donde, en la mayoría de las ocasiones, no se llega a la meta. Pero lo maravilloso es intentarlo y no perder nunca la ilusión ni la afición. En la plaza y en la calle.

Ayer los astados correspondían a la ganadería de Fuente Ymbro. Todo un lujo para los chavales poder enfrentarse a uno de los hierros de moda en todas las ferias De los campos gaditanos llegaron un lote de astados bien presentados. Escaso poder tuvo el que abrió plaza, un ejemplar noble aunque algo claudicante y que amenazó en repetidas ocasiones con irse para los adentros. También claudicó más de la cuenta y perdió las manos en varias ocasiones el segundo, aunque tuvo un buen fondo. Mejoró la nota el tercero, un ejemplar que fue y vino con transmisión, fijeza y calidad sus embestidas. Fue premiado con la vuelta al ruedo.

También tomó de largo las telas, con calidad, fijeza y transmisión el cuarto, que dio un excelente juego. Nobleza y bondad aunque escasa entidad en su juego ofreció el quinto, que fue mejor para el torero que para el público. Y el cuajado sexto se movió y embistió con templanza.

Encabezaba el sexteto Miguel Senént Miguelito, de la Escuela de Valencia, uno de sus alumnos más aventajados y quien está anunciado para debutar con picadores en Algemesí el próximo mes de septiembre. Ayer se le vio como un torero placeado y puesto, con oficio y ya preparado para el salto del escalafón superior. Lanceó con gusto, banderilleó con espectacularidad y muleteó con solvencia, soltura y un gran sentido de la ligazón. Mató de una estocada atravesada que hizo guardia y fue premiado con dos orejas.

A José Fernando Molina, de la escuela de Albacete, se le pudo ver asimismo como un novillero enterado. Buen muletero, destacó por el templado e interesante toreo con la mano izquierda. Muy en el son de los toreros de su tierra, en su faena no faltaron los circulares, el péndulo y otras especialidades marca de la casa. Mato de un estoconazo.

Joao D’Alba, de Villafranca de Xira, puso de manifiesto ser un excelente banderillero, clavando de poder a poder y con emoción. Con la muleta su trasteo no acabó de tomar vuelo, ya que anduvo algo destemplado y confuso. Eso si, despenó a su oponente de un colosal volapié.

José Manuel Trigueros, de la escuela de Murcia, aprovechó a su manera la excelente condición del cuarto. Lució por su vistosidad, aunque su labor estuvo presidida por la ligereza y la superficialidad, y de un estar demasiado pendiente de los tendidos. Luego falló con las armas toricidas.

Un excelente corte de torero mostró Rafael León, de la Escuela de Málaga, a quien ya se conocía por estos lares. Su labor, bien concebida y desarrollada, estuvo carente de fibra, de un poco más de apreturas y de emoción. Suelto y fácil, pero algo desapasionado, cumplió.

Marcos Andreu, de Castellón, anduvo en plan de novillero a la antigua, lo que no es una mala receta ni mucho menos. Se fue a la puerta de chiqueros a saludar a su novillo, a que luego le dio cuatro largas cambiadas. También de manera genuflexa empezó su trasteo con la muleta, firmando una labor plena de voluntad y buenos deseos. Mato de un feo bajonazo.

 Cronica de Enriqque Amat

Fotogrfias de Mateo Tauroimagenplus