Miércoles, 13 de marzo de 2024.  Plaza de toros de Valencia. Novillada sin picadores. Un tercio de entrada en tarde agradable y soleada.  Novillos de José Cruz,  de más que correcta presentación y de juego más que destacado.  Juan Alberto Torrijos (azul y oro), de la Escuela de Valencia, vuelta  tras petición. Víctor  (grana y azabache) de la Escuela de Arles, saludos tras aviso. Alejandro González (grana y oro) de la Escuela de Albacete, vuelta tras petición y aviso.  Ian Bermejo (malva y oro) de la Escuela de Castellón,  saludos tras dos avisos. Rafael de la Cueva (verde y plata) de la Escuela de Madrid, saludos tras aviso.  Valentín (verde botella y oro) de la Escuela de Nimes, vuelta por su cuenta. Entre las cuadrillas lucieron con los palos Víctor  Martínez y José Arevalo, y en la brega Javier Perea. Presidió Pilar Bojo, rigurosa

Enrique Amat, Valencia

Se celebró la novillada sin picadores anunciada en la cartelería fallera, que con tan buen criterio se sigue incorporando  al ciclo josefina. Es una más que loable iniciativa dar cabida a este tipo de espectáculos en los abonos feriales, dando oportunidad para que los nuevos valores ofrezcan sus progresos en su aprendizaje de la profesión.

Los novillos de José Cruz,  cuyo padre fue un destacado novillero vizcaíno, como Joselito de la Cruz, y luego un emprendedor en el mundo de los toros, dieron un excelente juego.

Bien presentado el castaño  primero, bociblanco,  hechurado y que fue y vino con nobleza. Con un viaje largo, tranco, noble y repetidor. También bien presentado el negro segundo, que asimismo dio buen juego, repitiendo sus embestidas con fijeza.

Más cuajo y volumen tenía el tercero, largo, silleto y apretado de carnes. También dio un excelente juego, porque repitió incansable sus embestidas, , con celo y transmisión. El asimismo negro cuarto fue otro notable ejemplar. Tomó las telas con fijeza y derechura y siempre pendiente de los engaños. El quinto, abierto de cuerna, estuvo en el mismo son que sus hermanos. Siempre embistiendo, rompiendo para adelante, metiendo la cara y siguiendo los toques de los engaños. E hizo lo propio el cierraplaza, para no desentonar del buen conjunto de sus hermanos.

Juan Alberto Torrijos, de la Escuela de Valencia, es hijo del cuerpo. Nieto de Alberto Torrijos, El Relicario  e hijo del también matador  de toros Juan Alberto. Ganó terreno lanceando a la verónica de salida, y luego lució un quite de frente por detrás. En el tercio final,  firmó un trabajo presidido por el temple, la buena colocación, la limpieza y el buen aire. Siempre con la muleta puesta, adelantando los engaños y llevando a su oponente muy embarcado. Mató de una estocada baja y algo trasera.

Víctor, alumno de la Escuela de Arles, un espigado espada, recibió laceando de rodillas a su antagonista. También firmó un prólogo genuflexo de la faena de muleta, que estuvo presidida por momentos por un sello vertical, despacioso, limpio y expresivo.

Alejandro González, de la Escuela de Albacete y también hijo del cuerpo, ya que su padre fue un importante banderillero como Gonzalo Gonzalez, muchas campañas a las  órdenes de Manuel Caballero. Se le vio como un torero puesto, con oficio, que conoce la profesión y fácil muletero. Su faena, bien construida, templada y ligada, estuvo a buen nivel.

Ian Bermejo, de la Escuela de Castellón, se fue a la puerta de chiqueros a recibir a su oponente, al que luego le dio tres faroles de rodillas. Siempre en novillero, mostró actitud y disposición en un trabajo esforzado y tesonero, en el que tampoco faltaron momentos de buen toreo. Remató con manoletinas de rodillas. Falló con las armas toricidas. 

Rafael de la Cueva, de la Escuela de Madrid, puso de manifiesto ser un torero que conoce la profesión. Anda con tanta seguridad como torería por la plaza, sabe manejar los engaños, se coloca bien aunque pecó de academicismo. Se llevó una fortísima voltereta que no hizo mella en su decisión. Mató de un pinchazo y media en su sitio.

Valentín,  de la Escuela de Nimes, exhibió originalidad en su saludo capoteril. Luego dio muchos muletazos, afanoso y tesonero, pero escaso de relieve. Mató de una estocada trasera y perpendicular.

Ceonica de E, Amat

Fotofeafias de Mateo de Tauroimagenplus.com

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