TRIUNFO DE LEA VICENS

Martes, 19 de marzo de 2019. Plaza de toros de Valencia. Tres cuartos de entrada y mañana soleada. Toros de Fermín Bohórquez, lustrosos y bien presentados, y en general manejables. Sergio Galán, saludos y saludos. Leonardo Hernández, silencio y palmas. Lea Vicens, palmas y dos orejas.  Entre las cuadrillas Miguel Angel Hernández hizo un providenci quite en el primero a Sergio Galán. Presidio Pedro Valero. Pesos de los toros por orden de lidia: 540, 540, 538, 530, 568 y 538 kilos. Lea Vicens salió a hombros.

El día de San José programaba, como suele ser tradicional, un doblete de espectáculos. Por la mañana, el habitual festejo de rejones, que tanto interés concita entre los aficionados a este tipo de eventos. Y la plaza se llenó en sus tres cuartas partes de un público entusiasta, festivo, y dispuesto a pasárselo bien y a disfrutar de todo cuanto acontece en el ruedo. Un público que aplaude con entusiasmo todo lo que hacen los rejoneadores. Cada vez que saludan antes de clavar, y después de clavar, y cada vez que salen de la plaza y regresan cambiando de caballo. Y que también abroncan con especial saña cuando los banderilleros se hacen presentes en el ruedo.

Para no perder la tradición, se lidiaron toros de Fermín Bohórquez que son un clásico en este tipo de espectáculos. Los astados murubeños, lustrosos  y más que sobrados de romana, sin estar sobrados de raza ni de movilidad, sirvieron y colaboraron para el espectáculo.

Salió con muchos pies el que abrió plaza, que derribó al caballo a las primeras de cambio. Luego, más atemperado y muy berreón, tuvo nobleza aunque muy escaso poder, y se paró pronto. Con todo, dejó llegar mucho a las monturas.  Menos pies tuvo el segundo, que tuvo un escaso recorrido y se paró muy pronto. Y el tercero galopó y persiguió a las cabalgaduras con nobleza.

El cuarto se aplomó en la boca de riego, y se defendíó  más de la cuenta después de recibir dos rejonazos. Aunque no estuvo sobrado de celo, tuvo fijeza y siempre quiso perseguir a las plazas montadas. Muy grandón y lustroso el quinto, que a pesar de que le colocaron dos rejones de castigo y que sangró mucho, persiguió a los caballos con poco ímpetu pero sin desmayo. Y el sexto, bizco de cuerna, estuvo en el son de sus hermanos.

 Encabezaba el terceto el conquense Sergio Galán, quien recibió a su primero a lomos de Amuleto. Fue a saludarlo a la puerta de chiqueros. El toro salió con muchos pies, y apretó al caballo, que acabó rodando por la arena. Por fortuna, el toro no hizo ni por jinete ni por el equino, entre otras cosas gracias a un excepcional quite de Miguelín. Con Ojeja puso banderillas cabalgando a dos pistas y clavando reunido y arriba, dejando llegar mucho. Y con Capricho lució en el tierra tierra y poniendo banderillas de frente y al quiebro. También colocó tres cortas muy reunidas y mato de un pinchazo y un rejón de muerte.

Con Embroque clavó banderillas al cuarto, dejando llegar y templando a la grupa. Y con Ojeda lució en los balanceos y banderilleando a dos manos, reunido y arriba. Mató de un pinchazo, de un rejón de muerte muy contrario y un golpe de descabello.

 Por su parte, Leonardo Hernández colocó un rejón de castigo al segundo. Luego estuvo temperamental, aunque muy eléctrico y desajustado a clavar, en una labor algo atolondrada en la cual falló mucho al colocar los hierros.

 Más atemperado se mostró en el quinto, frente al que lució sobre todo al clavar a dos manos y en las cortas al violín.

 En cuanto a la francesa Lea Vicens, exhibió una extraordinaria cuadra de caballos, y una gran pureza en la monta. Luego clavó con corrección en una actuación entonada y cumplidora, por la línea de la ortodoxia, si bien sin demasiado ajuste al clavar los hierros.

 Y paró y templó de salida al sexto, con elegancia y pureza. Le puso  un solo rejón de castigo. Luego, banderilleó al quiebro con Gacela, cabalgado a dos pistas y dejando llegar. Lo mismo hizo con Bético, al clavar al violín y luego de frente. Tras tres cortas con Greco mató montando a Espontáneo de un rejón trasero y contrario de defectos fulminantes lo que levantó el entusiasmo del público.

Cronica de Enrique Amat

 Fotografias de Mateo. Tauroimagenplus y Mercedes Rodriguez