Triunfo y crespón negro.

Recuerdo las palabras de Jordi después de su rotundo triunfo el jueves pasado en Algemesí, “estoy feliz”. Desde ayer, tras conocer la terrible noticia, esas dos palabras retumban en mi cabeza, pues se que ya forman parte del pasado y que lo que ayer era triunfo hoy es pena. 

Ayer la vida le presentó a Jordi Perez, “el niño de las monjas” un revés de esos que dejan huella. Su madre fallecía entrada la tarde en un terrible accidente de tráfico a la altura de Alcalá de Xivert. La dureza de la noticia dejaba al joven novillero destrozado, desterrando la euforia que se había ganado en los días anteriores. 

Es incuestionable el estado de tristeza en el que se encuentra Jordi, pasar de un sueño logrado a la más nefasta realidad es un trago demasiado amargo para un chico de dieciséis años. 

La pérdida es irreparable, cuenta con todo el apoyo y cariño del mundo del toro, desde el que le expresamos nuestro más sentido pésame, así como a sus familiares y amigos más próximos.

Crónica de Bea Hiraldo