Tarazona de la Mancha ha celebrado sus XXIX Jornadas Taurinas, organizadas por su Peña Taurina y bajo la coordinación del periodista albaceteño Emilio Martínez Espada.

Las Jornadas comenzaron el sábado 27 a las 12:00 con la inauguración de una exposición de pintura taurina del pintor albaceteño José Ángel Ramírez en el cine Sanchiz.

El cine se quedó pequeño a las 19:30, para asistir a la presentación del libro “Pepe Luis Vázquez, torero de culto”, con la presencia de sus autores (Carlos Crivell y Antonio Lorca) y el también matador de toros, e hijo del protagonista del libro, Pepe Luis Vázquez Silva. Antonio Lorca (crítico taurino del diario “El País”) y Carlos Crivell (crítico taurino de la cadena COPE) comenzaron relatando cómo se había gestado ese libro y glosaron la figura de Pepe Luis Vázquez Garcés, tanto como persona como torero. Pepe Luis Vázquez falleció el 19 de mayo de 2013, un año después de las entrevistas que los autores del libro mantuvieron con él. Antonio Lorca dijo que cuando se le planteó el tema del libro al torero, la respuesta de éste fue “¿y yo qué tengo que contar?” El torero había perdido la vista hacía ya unos nueve años y vivía en el campo, prácticamente alejado de la vida social y los actos públicos, los cuales había intentado evitar durante toda su vida. El periodista quiso destacar la humildad de Pepe Luis como persona y su inteligencia como torero. Contó cómo fueron sus inicios como torero, toreando vacas viejas en el matadero de San Bernardo, donde trabajaban su padre y su abuelo.

Carlos Crivell, tras agradecer la invitación a la Peña Taurina de Tarazona de la Mancha, comenzó su intervención situando históricamente el entonces humilde barrio sevillano de San Bernardo, donde nació Pepe Luis allá por 1921.

Tras referirse también a esas vacas viejas que toreaba en el matadero cuando tenía 7-8 años, con la complacencia de su abuelo, relata que ya desde niño acompañaba a su padre a los festejos que se celebraban en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, donde su progenitor ejercía de capataz del desolladero. Y así fue como el joven Pepe Luis aprendió a conocer el comportamiento de los toros y creció su vocación torera. Cuenta Carlos Crivell que, con catorce años, se entera de que en una finca cercana van a echarle unos becerros a un muchacho protegido por gente de dinero y allí se fue Pepe Luis, a esperar su oportunidad en la tapia, la cual le llegó tras mostrar su incapacidad el protegido. Prosigue su relato contando la prueba a la que le sometieron una noche en una Real Maestranza cerrada al público, con la única presencia de algunos privilegiados, en la que le echaron un novillo de Guadalest y otro de Miura, su posterior debut en público en la misma plaza, participando en la parte seria de un espectáculo cómico-musical, la gran expectación aquel día del Corpus en el que tomó la alternativa, etc. Destaca que Pepe Luis era un gran conocedor de las distancias y los terrenos y que había bebido de las fuentes de Joselito y Belmonte, sus chicuelinas y sus verónicas, así como su poca pericia con la espada, pero que el público le perdonaba por la calidad de su toreo.

Pepe Luis Vázquez Silva tan sólo comenta lo unido que estaba a su padre, por compartir su afición al toro y al campo y que actualmente, vive en la que fue su finca, acompañado por sus recuerdos y sus libros, sintiendo que su padre está con él.

Tras una breve pausa, Isidoro Ruiz, presidente de la Peña Taurina de Tarazona de la Mancha, hizo entrega a Pepe González, hermano del Maestro Dámaso, del título de “Presidente de Honor” de esta Peña. Embargado por la emoción del momento y por el recuerdo hacia sus dos hermanos fallecidos (Dámaso y Julio),

presentes en un impresionante cuadro de José Ángel Ramírez situado a un lado del escenario, Pepe sólo pudo agradecer el detalle en nombre de toda la familia González.

El director de las jornadas, Emilio Martínez, prosigue el homenaje a Dámaso González, diciendo lo triste que es para él tener que dedicarle este acto y destacando que éste va a ser el primer homenaje a Dámaso tras su muerte. Recuerda también la presencia de Dámaso en la inauguración, un año antes, del Museo Taurino de la plaza de toros de Tarazona. Componen la mesa los matadores de toros Francisco Ruiz Miguel (compañero de Dámaso González en muchas tardes de toros) y Pepe Luis Vázquez Silva, los críticos taurinos Carlos Crivell y Antonio Lorca, el jurista, escritor y aficionado Javier López Galiacho, Isidoro Ruiz y Emilio Martínez. Se proyectan algunas imágenes de Dámaso González toreando, cedidas por el aficionado Pepe Huerta.

Isidoro Ruiz rememora algunos momentos vividos por Dámaso González en Tarazona, como el indulto al toro “Pestillito” de Samuel Flores, el 21 de agosto de 1983 y su presencia el 28 de enero de 2017 en la inauguración del museo taurino. Ante todo, quiere resaltar la bonhomía de Dámaso.

Javier López Galiacho comienza su intervención diciendo que los toreros son “los héroes españoles”, rememora al torero y a la persona, del torero destaca el sentido de la colocación, pero prefiere glosar su personalidad y categoría humana. “Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha” menciona, como reflejo de la humanidad de Dámaso González y recuerda las tardes que se jugó la vida por ASPRONA, el “Cotolengo” y otras obras sociales. Y recomienda, para tener una idea de quién fue Dámaso como persona, ver el pregón taurino que pronunció en la Feria de Albacete de 2016.

Pepe Luis Vázquez reconoce que coincidió en pocas ocasiones en los ruedos con Dámaso González, y cuenta la anécdota de que le prestó unas zapatillas

una tarde en que a él se le olvidaron y que tuvo un gran éxito. Añade que fue de los pocos toreros que su padre le ponía de ejemplo, para que se fijara en su temple y su manera de colocarse delante del toro.

La intervención de Ruiz Miguel estuvo cargada de emoción. Comenzó diciendo que a Dámaso lo quería como si fuera alguien de su familia y recuerda los inviernos en la finca del ganadero D. Manuel Camacho, en Medina Sidonia, donde solían coincidir.

Carlos Crivell menciona que Dámaso González sólo toreó ocho veces en Sevilla y que su figura se ha ido agrandando tras su retirada, a partir de la cual comenzó a recibir el beneplácito y aplauso de la afición.

Tanto López Galiacho, Emilio Martínez como Isidoro Ruiz resaltaron la incomprensión de ciertos sectores del público y la prensa taurina hacia el toreo de Dámaso González, en especial el tendido 7 de la plaza de Las Ventas, que le contaba los pases, pero que terminaron rendidos ante su toreo poderoso y el temple, teniendo que reconocer que “nos equivocamos con Dámaso González”.

Añadió Ruiz Miguel que admiraba el sacrificio, constancia y honradez de Dámaso González, “para mí fue un dios y lo será siempre”, que fue al que mejor ha visto templar a los toros, que le hacía lo mismo al bueno que al malo y que insistía hasta terminar dominando a todos los toros. Destaca Ruiz Miguel que los toros de hace veinte años no eran como los de ahora, que eran más agresivos.

Para finalizar, intervinieron algunos asistentes, realizando varias preguntas y, sobre todo, mostrando su admiración hacia Dámaso González. Al hilo de estas preguntas, Ruiz Miguel habló del alto número de corridas que ha toreado de ganaderías como Miura, Victorino Martín, etc. sentenciando que “Victorino ha sido el ganadero más listo que he conocido, sabía perfectamente lo que tenía”.

El segundo día de las Jornadas comenzó el domingo a las 11:00 con un concierto a  cargo de la Rondalla :La Cuerda ; de Tarazona de La Mancha.

A las 12:00, pese a la intensa lluvia que caía, el cine Sanchiz volvió a llenarse de aficionados para escuchar los ganaderos D. Leopoldo Sáinz de la Maza, representante de la Ganadería del Conde de la Maza, triunfadora de la feria taurina de Tarazona de la Mancha 2017 y D. José Rufino, representante de la Ganadería de Peñajara, junto con el matador de toros Octavio Chacón, triunfador de la última feria taurina de Tarazona.

Los ganaderos hablaron, fundamentalmente, de su concepto de la bravura y de la selección, exponiendo sus opiniones, coincidiendo en algunas ocasiones y en otras no.

Para D. Leopoldo, la bravura es fiereza, fuerza y agresividad, resaltando que “un toro bravo no puede dar pena, sino miedo al tendido, cuando sale a la plaza”. Añade que, para él, la fijeza va unida a la bravura, pero no la nobleza. D. José opina que la bravura es la suma de la fijeza en la muleta, más el recorrido más la duración y que lo difícil es mantener la fijeza en la selección sin quitar bravura.

Sobre la selección, ambos coinciden en lo difícil que es. D. José considera que debería hacerse más caso a los genetistas, que son los que verdaderamente saben de la herencia de caracteres. D. Leopoldo insiste varias veces en lo difícil que es seleccionar un comportamiento. Habla también de que trapío no es sinónimo de tamaño y que al toro hay que criarlo como un atleta que pueda resistir una pelea en el caballo y, después, aguantar una faena de muleta

A la pregunta sobre la figura de Dámaso González como torero, D. José

responde que “fue torero (sabía torear) y era lidiador (sabía de toros)”, igual que Pepe Luis Vázquez. D. Leopoldo dice que él le vió poco o nada torear, pero que fue un “grandioso” torero y que tuvo el mérito de torear los toros de aquella época. Octavio Chacón, que se reconoce como parco en palabras, afirma que Dámaso fue un referente para todos los toreros y que fue uno de sus ídolos, un espejo donde mirarse por su temple y que él trata de buscar ese temple.

Los asistentes también pudieron participar, realizando varias preguntas y exponiendo sus propias ideas.

Al igual que el día anterior, con la entrega a los intervinientes de un recuerdo con el logotipo de la Peña Taurina de Tarazona de la Mancha se puso fin al acto, clausurando las XXIX Jornadas Taurinas.

 Cronica de Mercedes Rodriguez

Fotografias de Mercedes Rodriguez