SIN PRISAS, MIGUEL POLOPE

Miguel Polope es otro de los novilleros sin caballos fruto del buen trabajo que está llevando a cabo la Escuela Taurina de Valencia.

Este joven torero (17 años cumplidos el pasado mes de mayo) viene despertando ilusiones en la afición valenciana desde que cortara dos orejas y rabo en su debut en público, el 29 de agosto de 2015 en Chelva.

Nacido en Torrent (Valencia), en una familia donde no había afición taurina, empezó a ver toros de muy niño en las calles de la vecina localidad de Montserrat. Recuerda levemente su primera vez como espectador en la plaza de toros de Valencia, en una corrida en la que se anunciaron Jesulín de Ubrique, Manuel Díaz “El Cordobés” y “El Fandi”, aunque conserva en su memoria lo que le impactó el poderío físico de “El Fandi” corriendo hacia atrás en sus pares de banderillas. Después de este día, Miguel ya no volvió a una plaza de toros, aunque algo debió quedar en su interior para que la siguiente vez, marcara para siempre  su vida.

Allá por 2014, Miguel jugaba al fútbol en el Monte-Sión de Torrent y la familia decidió pasar sus vacaciones de verano en Chiclana (Cádiz). Era agosto, en El Puerto de Santamaría, se anunciaba una corrida de toros de Zalduendo para Finito de Córdoba, Morante de la Puebla y José María Manzanares y, como “quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros”, los Polope se fueron a la Real Plaza. En el sexto toro, Manzanares cortó las dos orejas en una elegante faena acompañada por la música, Miguel quedó impresionado por esa faena y esa música y por ese ambiente que se creó en la plaza. Al volver a casa, el niño se inventó una muleta montando una camiseta en una percha y repetía una y otra vez esa faena de Manzanares en El Puerto que tenía grabada en un vídeo y en su cabeza, hasta el punto de llegar a aprendérsela de memoria.

El impacto de lo vivido en la plaza de toros de El Puerto, sumado a un cúmulo de lesiones, le hizo cambiar el balón por el capote y dejó el equipo de fútbol para ingresar en la Escuela Taurina de Valencia. Miguel era tan ajeno al mundo del toro que incluso desconocía la existencia de la Escuela Taurina, pero fue un compañero de colegio (allegado de los Montoliú) el que le habló de ella. Le llamó la atención el respeto que hay en la Escuela Taurina, en especial, que a los profesores se les lame “maestro”. Al poco de entrar en la Escuela, le surgió la oportunidad de ponerse delante de una vaca por primera vez, en la ganadería de Machancoses, como casi todos, y el muy despistado Miguel salió con el capote dispuesto a dar sus primeros lances a un animal bravo, pero no llegó a la cara de éste, ya que sus profesores empezaron a decirle que se quitara de ahí… Y es que resulta que la vaca ya se estaba toreando de muleta, así que, Miguel se quedó sin torear… Aunque pasaron pocos días para que surgiera otra nueva oportunidad, ese día sí llegó a torear, pero lo único que recuerda es la cantidad de revolcones que se llevó.

Cuando Miguel Polope llegó a la Escuela Taurina de Valencia era un lienzo en blanco sobre el que había mucho que pintar, allí lo ha aprendido todo y allí se ha ido haciendo, poco a poco, sin prisas. A esos primeros vídeos de José María Manzanares fue sumando los que le recomendaban en la Escuela y otros que él ha ido buscando. Actualmente, le gusta ver también “cosas antiguas” en vídeos de Antonio Ordóñez, Paco Camino, Paco Ojeda y otros muchos, buscando lo que hoy en día no se ve en las plazas de toros. Intenta buscar en otros toreros lo que a él le falta, en la búsqueda hacia la perfección, aunque conservando siempre su propia personalidad. Entrena con asiduidad esas suertes antiguas que ve en los vídeos, con la intención de poderlas realizar algún día en la plaza, ya que quiere ser un torero variado porque “es malo hacer siempre lo mismo”. Además de los vídeos de los grandes maestros toreando, le gusta escuchar y leer sus entrevistas, para saber cómo pensaban y conocerles mejor.

En sus primeras actuaciones en público, sorprendía la verticalidad y quietud de Miguel Polope, haciendo recordar a Manolete y Vicente Barrera, pero confiesa que esa forma de torear le surgía de forma natural, que no era intencionada. De entonces hasta ahora, Miguel cree que ha ido enriqueciendo su toreo, que ha pasado de un toreo más cerebral y técnico a dejarse llevar más por el sentimiento.A Miguel Polope le cuesta hablar de algo diferente a los toros, se le nota lo metido que está en esta profesión. Se considera un buen estudiante, al que le cuesta el Inglés y las Matemáticas, pero que se encuentra muy a gusto con la Economía y la Educación Física. El próximo curso terminará el Bachillerato y le esperan las pruebas de acceso a la Universidad y una carrera que aún no ha elegido. Miguel comparte Colegio con otro novillero, Borja Collado, y al igual que éste, reconoce y agradece el apoyo que les presta el profesorado del Centro, que acude a verles torear y les cambia exámenes cuando les coincide con tentaderos. Pese a saberse un chico “especial”, en el sentido de que no hace con tanta frecuencia lo mismo que los chavales de su edad, se siente integrado en esta sociedad, tiene sus amigos en el Colegio y con ellos va al cine, a la bolera, etc. Aunque tiene que renunciar, en algunas ocasiones, a ciertas cosas, no lo considera un “sacrificio”.

La familia de Miguel, que no era aficionada a los toros, se ha ido implicando poco a poco y hoy en día son sus más fieles seguidores y su principal apoyo. Y por si no tenían bastante con un torero, desde hace dos meses, hay otro Polope en la Escuela Taurina de Valencia. A Miguel le gustaría poder compartir cartel algún día con su hermano, que ahora tiene 14 años, aunque cree que “no se lo toma muy en serio”.

Después de los triunfos de 2017, Miguel Polope encara la temporada 2018 con el objetivo de seguir consolidándose como torero y el reto de representar a la Escuela Taurina de Valencia en un encuentro internacional de escuelas taurinas que tendrá lugar dentro de unos meses en México. Miguel afronta este reto con responsabilidad y una tremenda ilusión y considera que va entenderse con el toro mexicano, por la despaciosidad con la que embiste. Confiesa que va a por todas y que luchará por traerse todos los triunfos. Y así se lo deseamos…

Cronica de Mercedes Rodriguez 

Fotografias de Mercedes Rodriguez y Archivo de Tauroimagenplus