sábado, día 11, CLASE PRÁCTICA EN ALBACETE

Continuando su ciclo de clases prácticas de este mes de mayo, la mañana del pasado sábado, día 11, se celebró la tercera de éstas.

Se anunciaban reses de “Ganadería Martín Carrasco y María Mercado”, desiguales de presentación, que ofrecieron buen juego en general, destacando el quinto, al que se le dio la vuelta al ruedo.

Salió en primer lugar un eral de escasa presencia, blandeando y perdiendo las manos. “El Ceci”, de la Escuela Taurina de Castellón lo recibió de capote muy quieto. Comenzó por estatuarios su faena de muleta. El animal embestía con suavidad y el novillero lo aprovechó con la mano derecha, templándolo a media altura, para no quebrantarlo. Después, vino una tanda de naturales de rodillas en el centro del ruedo, tomando el eral la muleta con mucha fijeza. También intervino en la lidia su compañero Robert Crescendi, que dio varias tandas por ambas manos, volviendo a evidenciar el animal la calidad de su embestida. Tras unos ayudados por alto, “El Ceci” entró a matar, necesitando varios intentos. Fue premiado con una oreja, que paseó junto a Robert Crescendi.

El segundo eral, de mejor presentación, salió tomando con codicia el capote de Ernesto Lorenzo, de la E. T. de Almería, que lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Puso dos pares de banderillas con mucho riesgo, siendo volteado feamente tras el primero. Aunque puso mucha voluntad, se vio al novillero superado por su oponente en algunos momentos, que se acostaba por el pitón izquierdo ya desde el capote. Finalizó su faena con ajustadas manoletinas y tras pinchar con la espada, fue premiado con una oreja.

Alberto Garijo, de la E. T. de Albacete, recibió con las manos muy bajas al tercero, más grande y largo que los dos anteriores, que salió distraído. Inició la faena de muleta haciéndole romper al novillo hacia delante. Realizó una faena muy en el concepto de la escuela albaceteña, citando con la muleta muy adelantada y llevando largo al animal por ambos pitones. Basó su faena en saber perderle los pasos al eral y darle la distancia adecuada, poniéndole enseguida la muleta en la cara. Intentando dar un pase de peso, fue arrollado, levantándose con coraje y prosiguiendo su faena, mostrando seguridad y un valor sereno, sin lardes ni concesiones a la galería. Álvaro Castillo dio un par de tandas de muleta plana y templada. Terminó Alberto Garijo toreando por manoletinas, muy firme y, tras una estocada, acertó a la primera con el descabello, cortando dos orejas.

En cuarto lugar, representando a la E. T. de Guadalajara, actuó Carla Otero. Salió un eral distraído y de justa presentación, de presencia similar al primero. No pudo sujetarlo con el capote ni poder quedarse quieta con él en los lances de recibo, aunque le fue ganando terreno hasta llevárselo a los medios, donde remató con una media de mucho gusto. El animal no iba sobrado de fuerzas y no se le podía bajar la mano, pero la novillera supo torearlo sin brusquedad, con temple y con los pies muy quietos. El tendido ovacionó especialmente algunos muletazos lentos en los que se enroscó el novillo a la cintura. Remató su faena por bernardinas, pinchó varias veces antes de conseguir una estocada, recibiendo las dos orejas.

Se dice que “para ser torero, primero hay que parecerlo”. Por lo pronto, el debutante Manuel Caballero Quintanilla, de la E. T. de Albacete, tiene “hechuras” de torero.  Recibió al distraído quinto con templadas verónicas de manos bajas, alargando la embestida del eral con la mano de fuera y rematando en el centro del ruedo con dos medias llenas de empaque. Comenzó su trasteo de muleta doblándose con el novillo en el tercio, tratando de hacerle romper hacia delante. Evidenciaba el eral cierta blandura, pero, poco a poco, se fue viniendo arriba ante la muleta planchada y suave de Manuel Caballero. Mostró el novillero un concepto de toreo de mano baja, temple, riñones encajados y muletazos rematados detrás de la cadera. Destacó especialmente en los pases de pecho, de pitón a rabo, unos desmayados llenos de torería y algunos hondos naturales. Su compañero de Escuela, Alejandro González, supo aprovechar la noble embestida del animal para dar varias tandas de muletazos muy sentidos, largos y templados. Finalizó Manuel Caballero su faena con dos circulares, pinchó al primer intento y se tiró a matar volcándose sobre el morrillo, quedando la estocada algo defectuosa. Se le dio la vuelta al ruedo al eral y el novillero paseó las dos orejas acompañado de Alejandro González.

En último lugar, intervino otro debutante, también de la E. T. de Albacete, Antonio Marcos. Se vio arrollado por el eral en los lances de recibo. La embestida era noble, mejor por el pitón derecho, pero el novillo evidenció blandura, cayéndose si se le bajaba la mano. El novillero puso mucha voluntad, pese a los nervios fruto de su inexperiencia, por lo que pudo lucirse en algún muletazo a media altura.  Su compañero Nicolás Cortijo dio unas tandas por ambas manos antes de que Antonio Marcos rematara su faena por manoletinas. Acertó a la primera con la espada, precisando dos golpes de descabello, dando la vuelta al ruedo con las dos orejas, junto a Nicolás Cortijo.     

Cronicas y Fotos de Mercedes Rodriguez