Remembering Manolo Montoliú     

The first day of May 2020, marks the twenty-eighth anniversary of the death of Manolo Montoliú, one of the greatest Valencian banderilleros of the second half of the 20th century. Montoliú died on the horns of Cubatisto in the Maestranza of Sevilla.
I had watched him many times and admired his skill. Over the years, the heir of Enrique Berenguer, “Blanquet,” Alfredo David, and his master Paco Honrubia, improved his art and expanded his knowledge of the unpredic-table nature of bulls. Throughout his career, novice matadors as well as veterans came to depend on him and were honored and excited to have him by their side. “You should approach a bull very calmly and concentrate on the moment he chooses to charge” he always said.
Six weeks before his death, on March 19, 1992, the day of San José and an important day in the taurine calendar, Valencia saw Montoliú perform for the last time –  in the cuadrilla of his friend, matador José María Manza-nares. The first bull was a Peralta. It was weak and although two pairs of banderillas had already been placed, and against the will of the matador, the president called for a third pair. Manolo gave a little shrug and took up his tools. The scene that followed was unforgettable.
With both sticks in his right hand the master banderillero, dressed in a pearl-grey and silver suit, walked to the center of the ring, turned to face the bull, threw one stick in the air and caught it with his left hand. He then tapped the two sticks together, tap-tap, and took a few steps forward to attract the animal’s attention. When it charged, Manolo circled him and in one flowing movement jabbed the banderillas in the back of the bull and quietly walked away. It was perfection.

M MONTOLIU

For a few seconds, the fully packed stands were silent, then the crowd exploded, whistling and cheering this unique master. Reluctantly and only after his matador urged him to do so, he took off his hat and saluted the public, thanking them for their kindness.
Valencia will never forget Manuel Calvo Bonichón Manolo Montoliú. But this year, due to the all-consuming coronavirus pandemic, there won’t be an assembly of friends and admirers gathering around the bronze monument outside Valencia’s plaza de toros. On May 1, no wreath is lifted onto his shoulders. This small but impressive ceremony has been organized since Manolo lost his life on the sand of the Maestranza on that fateful evening. The Asociation Friends of Manolo Montoliú and Curro Valencia (the name of the Valencian banderillero was added in 1996 when he died on the horns of the bull Ramillete) presided over by former banderillero Agustín Fernández, has been making sure their memory will not fade. I count myself lucky to be part of this proud group.

Crónica de Pieter Hildering

 

Recuerdo de Manolo Montoliú

El primer día de mayo de 2020 se cumple el vigésimo octavo aniversario de la muerte de Manolo Montoliú, uno de los más finos banderilleros valencianos de la segunda mitad del siglo XX. Montoliú murió por una cornada del toro Cubatisto en la Maestranza de Sevilla.

Yo le había visto muchas veces y admiraba su habilidad. Con los años, el heredero de Enrique Berenguer, «Blanquet», Alfredo David, y su maestro Paco Honrubia, mejoró su arte y amplió su conocimiento de la naturaleza impredecible de los toros. A lo largo de su carrera, novilleros y espadas veteranos llegaron a depender de él y se sintieron honrados y emocionados de tenerle a su lado.

«Debes acercarte al toro con mucha calma y concentrarte en el momento que decide embistir», siempre decía.

Seis semanas antes de su muerte, el 19 de marzo de 1992, el día de San José, un día importante en el calendario taurino, Valencia vio a Montoliú actuando por última vez, en la cuadrilla de su amigo, el matador José María Manzanares (†).
El primer toro fue un ejemplar de Peralta. Era manso y aunque ya se habían colocado dos pares de banderillas y, contra la voluntad del matador, el presidente exigió que se colocase un tercer par. Manolo se encogió de hombros y tomó los  garapullos. La escena que siguió fue inolvidable.

Con los dos palos en la mano derecha, el maestro banderillero, vestido con un terno gris perla y plata, caminó hacia el centro del anillo, se giró para mirar al toro, lanzó un palo al aire y lo atrapó con la mano izquierda. Luego golpeó los dos palos, tic-tac, y dio unos pasos hacia adelante para atraer la atención del animal. Cuando éste embistió, Manolo lo cuarteó y con un movimiento fluido clavó las banderillas en el lomo del toro y se alejó en silencio. Fue la perfección.

Durante unos segundos, los tendidos – que estaban completamente llenos – permanecieron en silencio. Luego, la multitud explotó, aplaudiendo  y animando a este único maestro valenciano. De mala gana y solo después de que su matador le instó a hacerlo, se quitó la montera y saludó al público, agradeciéndole su amabilidad.

Valencia nunca olvidará a Manuel Calvo Bonichón ‘Manolo Montoliú’. Pero este año, debido a la pandemia del coronavirus que lo consume todo, no habrá una reunión de amigos y admiradores reunidos alrededor del monumento de bronce en los aledaños de la plaza de toros de Valencia. Esta pequeña pero impresionante ceremonia se ha organizado desde que Manolo perdió la vida en la arena de la Maestranza en esa fatídica noche. El 1 de mayo, no se colocará ninguna corona sobre sus hombros. La Asociación Amigos de Manolo Montoliú y Curro Valencia (el nombre del banderillero valenciano fue agregado en 1996 cuando murió en los cuernos del toro Ramillete) presidido por el torero Agustín Fernández, se ha asegurado de que su memoria no se desvanezca.

Me considero afortunado de ser parte de este orgulloso grupo.