A pesar de que no hay toros durante estos días falleros, los aficionados pueden «matar la afición», valga la redundancia, con algunas exposiciones. Al margen de las cuatro que pueden visitarse en la plaza de toros de Valencia, la Galería de Arte Maika Sánchez de Valencia, sita en el número 15 de la calle Moratín, acoge una muestra del artista chileno Ricardo Pommer, una parte de la cual está dedicada al toro. No es la primera que protagoniza en esta sala. Pommer ha destacado siempre el símbolo de energía y poder que representa el toro. El toro como símbolo universal. Y es que el artista asegura: “En torno al toro, las civilizaciones del pasado nos han legado numerosos enigmas difíciles de descifrar, pinturas rupestres en que abundan las representaciones del URO o toro salvaje. En Oriente desde épocas muy remotas estaba domesticado. Así llegó a Europa central y nórdica en el Neolítico. En Egipto y Asia Menor desde 5.000 años antes de Cristo fue “animal de culto”, siendo el buey APIS el dios de la fecundidad y abundancia. En todas las culturas mediterráneas y en el mundo celta, la creencia mágica en las virtudes genéticas del Toro y su transmisión al hombre, le hicieron figura sacra y objeto de culto de numerosos ritos religiosos. En la mitología griega aparece en forma de Minotauro o como disfraz de Zeus para raptar a Europa. La imagen del toro ha tenido siempre un fuerte impacto visual, que me ha llamado la atención como símbolo de nobleza, valor, carácter indómito y belleza de este poderoso animal a nivel global.”

Pommer nació en Chile, aunque ha vivido durante cerca de cuatro décadas en el norte de España, por lo que en su pintura destaca claramente uno de los principales símbolos hispanos, el toro, un animal aguerrido, de gran fortaleza y fisonomía de carácter, que es el principal protagonista de buena parte de su obra. Una obra en la que utiliza técnicas como el óleo, el acrílico, tinta china y pastel y que se ha podido ver en muy diferentes exposiciones. También pinta sobre elefantes, otro animal que le seduce e inspira y a veces también hace retratos. El artista asegura: “El toro tiene la fuerza, el poder y  es un animal atractivo estéticamente. Es un animal bonito. En mis obras busco realizar un homenaje al toro bravo, al participante de las fiestas taurinas, al animal peligroso lleno de vida y energía, proyectando respeto a quien observa y ensalzando su belleza”.

Crónica de: Enrique Amat