OREJA PARA CHOVER ANTE UN BUEN ENCIERRO DE LOS MAÑOS

Domingo, 7 de octubre de 2018. Plaza de toros de Valencia. Un tercio de entrada en tarde soleada y algo ventosa. Novillos de Los Maños, bien presentados y de buen juego en general.
Jesús Chover (azul y oro), indiferencia tras aviso y oreja. Borja Álvarez (grana y oro) palmas tras aviso y silencio tras aviso. Cristian Climent (azul pavo y oro), silencio y silencio. Entre las cuadrillas fue aplaudido tras picar al segundo Teodomiro Caballero. Saludaron tras banderillear al mismo novillo Daniel Palencia y Manuel García, y bregó con templanza Raúl Cervantes. También saludo tras parear al sexto Raúl Martí. Presidió Pedro Valero. Pesos de los novillos por orden de lidia: 452, 480, 523, 527, 515 y 454 kilos.
La novillada picada organizada dentro de la cartelería de la feria de octubre de Valencia ofreció la actuación de dos espadas valencianos Y otro alicantino. Tres toreros ya con una larga y dilatada experiencia en el escalafón, y necesitados de un aldabonazo que de impuso a sus carreras.
Para que demostrasen sus habilidades, se eligió un encierro de Los Maños, con procedencia Santa Coloma, que dio un juego más que colaborador para los actuantes. Todos embistieron sobrados de raza y movilidad, y sobre todo con nobleza. Incluso algunos pastueños y obedientes.
El burraco primero fue el que bajó de la presentación general del encierro. Tuvo muy poquito trapío. Sin cuajo, ni culata y con dos platanitos como pitones, recibió además dos fuertes puyazos, de los que sangró muchísimo. Con todo, tuvo su fondo de raza y no dejó de querer embestir. Tomó las telas por abajo, humillando y con mucha clase, aunque el tremendo castigo sufrido en el caballo le impidió lucir más.
Muy bien hecho estaba el negro segundo, que tomó un segundo puyazo galopando con alegría hacia caballo desde la misma boca de riego. La cuadrilla del torero alicantino se lució tanto en la brega cuando banderilleando a este astado. Luego tomó los engaños con tanta nobleza como obediencia. Noble y pastueño, tuvo, eso sí, escaso gas.
El tercero presentó algo más de complicaciones que sus hermanos, aunque también resultó manejable y se desplazó por los dos pitones.  Se dejó pegar el burraco y más cuajado cuarto. que tuvo mucha alzada. Luego embistió con son y calidad por el pitón derecho, con transmisión y bravura, si bien con el izquierdo no se dejó tanto.
Fue muy aplaudido de salida del quinto, que remató con celo contra los burladeros. Luego, en el tercio final, fue y vino, aunque le costó embestir algo más que a sus hermanos. Y el espectacular burraco lidiado en sexto lugar se dejó pegar en varas, metiendo los riñones y empujando. También se fue largo en la segunda vara y  se desplazó en la muleta, aunque poco se le pudo ver ante las dudas de su matador.
Jesús Chover saludó a porta gayola a su primero, al que pareó con espectacularidad y reunión. Con la muleta anduvo con templanza y pausa,  en una labor compuesta y bien concebida, a la que le faltó, eso sí, emoción y que no terminó de llegar a los tendidos.
Brindó la muerte del cuarto Vicente Ruiz el Soro, que se encontraba en la meseta de toriles Firmó una faena compuesta, templada y muy acompasada. Un trabajo suficiente, profesional y compuesto, que fue premiado con una merecida oreja.
El alicantino Borja Álvarez, algo pasado de kilos, comenzó el trasteo de rodillas a su primero, ante el que realizó un trabajo esforzado y tesonero, aunque de muy escaso relieve.
Saludó con una larga de rodillas al quinto, al que lanceó embarullado. Y luego, de nuevo tan voluntarioso como afanoso, hizo una faena de larguísimo metraje y muy escaso mensaje, de firma más bien tosca y rústica
Cristian Climent firmó algunos muletazos estimables ante el tercero, en una labor en la que no terminó de estar a gusto en la cara de su oponente.
Y también se le vio muy precavido y falto de confianza ante el que cerró plaza. Desabrido y como si estuviera a disgusto, lo intentó pero con muy poco convencimiento.
Cronica de Enrique Amat
Fotografias de Enrique Amat