OFICIO, DECISIÓN Y APOSTURA

Jueves, 25 de julio de 2019. Plaza de toros de Valencia. Un tercio de entrada en tarde calurosa. Novillos de Zacarías Moreno, bien presentados y de buen juego. Raphaël Raucoule El Rafi (gris perla y oro), oreja y oreja. Borja Collado (coral y oro), saludos tras aviso y oreja tras aviso. Miguel Polope  (rosa y oro), oreja y saludos. Entre las cuadrillas saludó tras banderillear al quinto José Arévalo. Presidió Luis Maicas. Pesos de los novillos por orden de lidia: 440,493, 489, 510, 490 y 465 kilos.

Borja Collado fue atendido en la enfermería de una herida inciso-contusa en la región occipital izquierda de unos 3 cms de longitud y varetazos en piernas y brazo. En la Casa de la Salud fue explorado y le detectaron algunas fisuras, siendo dado de alta. Pronóstico  reservado.

Comenzaron los festejos de abono de la feria de julio de Valencia con la celebración de la novillada picada incluida en el serial. Un festejo que tenía como atractivo la participación de dos de los más destacados alumnos de la promoción 2018 de la Escuela de Tauromaquia de Valencia. Uno de ellos, Borja Collado,  quien ya echó a andar en el escalafón novilleril en septiembre del año pasado, con su debut en la feria de novilladas de Algemesí. Y el otro, Miguel Polope, quien debutaba con los del castoreño en este festejo. Un torero quien en la escuela de tauromaquia ha levantado las máximas expectativas por la calidad y la personalidad en su toreo.

Ambos comienzan ahora una nueva singladura en sus etapas profesionales. En esta profesión que han elegido, tan bonita como dura. No hay más que echar un vistazo al parte de guerra de lo que va de temporada. En él, la reciente cogida de Rafaelillo en Pamplona, que le va a tener en el dique seco prácticamente toda la temporada. O el percance sufrido por el banderillero Rafael Cañada en esta misma plaza en el mes de mayo, que todavía le tiene postrado en una silla de ruedas. O la estremecedora cogida sufrida por Román en la plaza de toros de Madrid, que mañana reaparece en esta misma plaza.

Y asimismo se celebraba ayer el 25 aniversario de la alternativa de Vicente Barrera en esta misma plaza, de manos de Curro Romero. Una fecha para el recuerdo en la tauromaquia valenciana. Vicente, desde una barrera de la plaza, presenció un festejo interesante con tres novilleros de distinto corte.

Los novillos elegidos para calibrar las posibilidades de la terna lucían el hierro de Zacarías Moreno. Tuvo cuajo, plaza y seriedad el que rompió plaza, muy abierto de cuerna. Sin mucho celo, no terminó de pelearse con el caballo, en dos entradas en las que empujó sin demasiado convencimiento. Llegó el tercio final, sin embargo, con fijeza, prontitud y embistiendo con fijeza y obediencia, aunque acabó yendo algo a menos. Salió suelto y muy distraído de chiqueros el segundo, que desparramó y correteó a sin fijeza. Manseó mucho en varas, saliéndose  suelto de los encuentros. Luego fue y vino por ahí con nobleza pero sin entrega. Descarado y astifino el castaño tercero, que apenas recibió dos refilonazos en varas. Tuvo  movilidad y prontitud aunque con el defecto de echar las manos por delante y no dejar de soltar la cara y sin acabar de emplearse.

También tuvo mucha presencia y pitones el cuarto, que se dejó pegar en el caballo y embistió con raza y temperamento, siempre con la boca cerrada. Encastado y exigente. El quinto recibió dos puyazos traseros, y embistió algo descompuesto hasta que se llevó por delante a su matador. Muy remiso, no terminó de entregarse en ningún momento. Y el sexto fue aplaudido de salida. Luego metió la cara con alegría, prontitud y sin dejar de embestir, tan bonancible como pastueño.

Encabezaba la terna el francés El Rafi, quien se trata de un torero enterado y con oficio. El coletudo de Nimes se halla en su segunda temporada como novillero con picadores y este año ya le han visto en plaza cono Nimes, Sevilla e incluso en la valenciana de Bocairent. A su primero lo lanceó algo displicente y sin apreturas. Luego banderilleó con facultades y algo desigual. Comenzó su faena con las dos rodillas en tierra y muleteó con sentido de la ligazón y temple. Su trabajo, entonado y compuesto, pecó de una cierta frialdad y le faltaron un tanto más apreturas. Mató de una estocada arriba al encuentro. Y volvió a banderillear con espectacularidad y cierta desigualdad al cuarto, al que plantó cara fuera de la rayas en una faena de mérito, aguantando las encastadas embestidas de su antagonista. Una faena que fue a más, y sus mejores momentos los consiguió al torear al natural en la fase final de la misma, que tuvo además un larguísimo metraje.

Borja Collado, quien ya sabe lo que es abrir la puerta grande de Valencia, así como la de Granada y cortar orejas en Francia, salió a la plaza con una gran actitud. Firmó un excelente quite por chicuelinas al primero, y luego no tuvo empacho en irse a la puerta de chiqueros a saludar al segundo, al que lanceó con buen son a la verónica. Luego, su labor muleteril tuvo encaje, asentamiento de plantas, sometimiento y un aire. Pausado y compuesto, lució por la profundidad de sus pases de pecho. Luego falló con las armas toricidas, recibiendo un pitonazo en la primera entrada.

En el quinto fue  espectacularmente volteado al comienzo del trasteo. Y aunque fue conducido a la enfermería, tuvo el gesto de salir para volver a enfrentarse a su oponente, al que toreó al natural con sinceridad y entrega. Con tanta actitud como disposición. Mató de una estocada corta.

Miguel Polope debutaba con picadores. Dibujó un  excelente quite por chicueinas al segundo, y al tercero le toreó con gusto a la verónica y remató una media de cartel. Brindó la muerte de este novillo del debut a sus profesores de la escuela, ante el que por momentos lució por su expresión, su personalidad mayestática y su corte vertical y amanoletado. Con todo, su labor no acabó de tomar vuelo, aunque lo remató de una estocada defectos fulminantes.

También lanceó con impronta al cierraplaza, al que luego interpretó una faena de nuevo de corte vertical,  con pasajes de sentimiento, expresión y apostura.

 

Crónica Enrique Amat

Fotografias de Mateo.Tauroimagenplus