NOSTALGIA FALLERA, NERVIOS DE MAGDALENA

Supongo que a ningún aficionado del coso de la calle Xátiva, insisto aficionado, le ha abandonado ya ese sentimiento de desasosiego y melancolía ante el cierre de la feria de Fallas.
Yo, a titulo personal no puedo negar ese vacío que anida cada tarde cuando el reloj marca las cinco de la tarde, aunque hay más horas que me recuerdan que la feria ya acabó.

Y es que señores no es poco lo que en doce tardes de abono ha pasado por el albero de Monleón.
Abrimos las puertas con las sensaciones de unos novilleros que en sitio y tipo, dejaron claro que a la fiesta le queda mucha vida. Barremos para casa, y resaltamos a Polope dejando clase y a un Jordi de raza, que nos dejan con ganas de más.
Si los Victorinos dejaron algún disconforme en los tendidos, llegó Octavio Chacón para no dejar impasible a nadie, y enseñar entre luces y sangre como se defiende la profesión en una plaza como Valencia. El amor y la devoción por una profesión.
Entre el compendio de novilleros con caballo, me quedo con el oficio de Téllez, y el concepto de matrícula de Borja Collado. Y sí, vuelvo a poner los méritos en casa, pero es que señores ahí hay torero para sembrar afición.

Y entramos en materia de peso. Qué me dicen del toreo soberbio y con temple de Pablo Aguado. La personalidad de Ferrera ante la falta de casta y bravura en su lote. Y como no, la genialidad de un Lopez Simon, que estrenó la puerta grande con una faena cumbre al aventajado de Zalduendo. Creo que fue esa la tarde en que arranqué el primer ole con el bello de punta.
Pero no fue la última, luego llegaría “La Roca” para sembrar el caos en la taquilla y en el ruedo. Qué manera de bordar el toreo, de babero.
Y seguimos, con un Ponce en su segunda etapa de novillero pero con la maestría de la treintena de la experiencia fundada en guante blanco. Que decir de Ureña, de otro planeta. Volvió y nadie pudo decir que no siguió en el sitio de siempre. Y enloqueció, a todos, es lo que tiene la pureza en la muleta, que grita verdad.

Como en toda buena Feria la polémica se tuvo que servir con una indudable faena de dos orejas para el francés, pero de discutible fragua el indulto. Me abroncaron algunos por defender que el toro no merecía el indulto y achacar la misma idiosincrasia al error con Pasmoso dos ferias antaño. Pero en mis trece, y después de atracarme de ver el vídeo en cuestión, sigo con la misma postura.

Para prender la traca final a unas Fallas apabullantes, un Diego Ventura que derrocha ganas y torería por las espuelas. La disposición de Toñete, y el sentimiento de estar desangelados cuando el maestro de Chiva tuvo su encontronazo con su segundo morlaco.

Y cuando parecía que solo quedaba por escuchar el último cohete y aplaudir, llego la del cierre. Y que final, supongo que el mayor culpable de que tengamos este vacío de toros. Una tremenda corrida de Fuente Ymbro, con todo eso que tiene que tener un toro para una de primera. Más que a la altura la terna.
Que regalo nos hizo el Fino, a todos los que algún día lloramos con faenas de antología en sus manos. Dos faenas de escándalo de nuestra sonrisa, Román, que desvirtuadas por el fallo de los aceros nos privaron de verlo salir a hombros en el calor de su plaza. Y Gines, soberbio, con un segundo que parecía hecho a su medida.

Todo eso para la retina, y aún tenemos hambre. Menos mal que mañana empieza “la Magdalena”, y abre abono una tremenda corrida de Adolfo Martín, que estoy deseando ver embestir y que los de la tierra sepan verlo. Nada me gustaría más.
No veremos a Ponce, por desgracia, pero creo que Finito no vas a regalar más de su repertorio. La locura con Andrés Roca Rey esta servida. Y el amor morantista, del que soy víctima, espera ver desplegar ese arte con las sedas.
Solo son augurios, pero no tardaremos en salir de dudas, mañana volvemos a empezar.

 

cronica de Bea Hiraldo

Fotografias de Mateo.Tauroimagenplus