MOLINA Y MIGUELITO SALEN A OREJA POR COLETA

Miércoles, 9 de octubre de 2019. Plaza de toros de Valencia. Media entrada en tarde soleada y algo ventosa. Novillos de José Luis Iniesta, desigualmente presentados y en general deslucidos salvo cuarto y quinto. Fernando Plaza (grosella y oro), palmas y palmas tras aviso. José Fernando Molina (verde oliva y oro), silencio y oreja. Miguelito (grana y oro), oreja tras aviso y palmas.
Entre las cuadrillas lidió magistralmente al segundo Curro Vivas. Saludó tras parear al cuarto Sergio Aguilar. Y Javier Mesa fue aplaudido tras picar al sexto. Presidió Pedro Valero. Pesos de los novillos por orden de lidia: 497, 438 (2 bis), 440, 475, 448, 454 y 450 kilos.
Concluyó la temporada en la plaza en la plaza
de toros de Valencia con la celebración de la novillada que conmemoraba el día de la Comunidad Valenciana. Otrora se trataba de un festejo de mayor relumbrón aunque ahora las cosas han cambiado. Con todo, al cartel no dejaba de faltarle interés.
Un festejo que tuvo un largo metraje y que estuvo “amenizado” por un helicóptero de la policía que no dejó de sobrevolar el coso durante toda la tarde.
Los astados de José Luis Iniesta, debutaban en Valencia. Compusieron un lote de astados de presencia algo desigual, como desigual resultó su juego.
Bien presentado el primero, que blandeó y apenas tomó dos refilonazos en varas. Quiso más que pudo, cortó los viajes y se defendió más de la cuenta.
El segundo, muy descordinado, fue devuelto. El terciado sobrero salió sin fuerza de chiqueros. Pero, muy bien picado y tras una templada y sabía lidia de Curro Vivas, llegó atemperado al tercio final. Con todo, no terminó de descolgar, embistió al paso y sin clase ni entrega.
Muy deslucido el tercero, que renegó en el caballo y se movió sin raza y a la defensiva. Mejor son exhibió el cuarto, aunque peleó de modo deficiente con las plazas montadas. Luego embistió con celo y buen son, y fue agradecido y obediente cuando le hicieron las cosas bien, aunque acabó a menos.
El quinto, escurrido, cariavacado y arremangado de pitones, salió distraído y manseando de chiqueros. No peleó en varas y saliendo de un lance cogió a un monosabio contra un burladero. Sin mucha clase, se movió y sirvió. Y el castaño cierraplaza, más alto y grandón, fue con alegría al caballo. No remató en los burladeros, y luego se quedó cortó y siempre buscando debajo de las telas.
Encabezaba el terceto Fernando Plaza, quien comenzó con estatuarios su labor al que abrió plaza. Fue cogido al comenzar a torear al natural, aunque luego firmó una faena solvente, segura  y suficiente, de torero capaz aunque el trabajo no tomó vuelo.
Brindó la muerte del cuarto al Soro. Citó de rodillas y el novillo se le vino al pecho. Luego hizo un trasteo muy asentado, de torero enterado y con oficio, con sobrado conocimiento de la profesión, aunque de expresión algo rústica. El epílogo fue emotivo, aunque luego falló a espadas.
El albacetense José Fernando Molina se fue a porta gayola a saludar a su primero, que fue devuelto y tuvo el gesto de volver allí de nuevo para recibir al sobrero. Se le vio un torero con sentido de la colocación, con un ortodoxo manejó de las telas y un destacado sentido del temple.
Y en el mismo anduvo ante el quinto, con pulso y suavidad en el manejo de los engaños. Y un muleteo poderoso, ligado y de fondo. Mató de una estocada muy trasera.
Buen nivel exhibió Miguelito ante el tercero. Firme, convencido y pisando terrenos de compromiso, anduvo muy por encima de su complicado oponente, con lucidez y recursos. Mató de una buena estocada.
Y comenzó genuflexo su labor al deslucido sexto, ante el que le costó llegar a un entendimiento. Al final lo consiguió a base de sincera entrega, recursos y clarividencia.
 Parte Médico :El monosabio Benedicto Jesús Zedillo Tardío , herido en Valencia fue atendido en la enfermería de la misma plaza de toros de una ‘cornada en el hueco poplíteo de la pierna izquierda, con dos trayectorias: una ascendente de unos 12 centímetros y otra posterior-anterior que llega hasta tocar y dislacerar la musculatura del bíceps femoral y el fémur de unos 13 centímetros. Pronóstico: Reservado. Ingresa en la Casa de la Salud’, según afirma el parte médico.
Crónica de Enrique Amat
Fotografias de Mateo. Tauroimagenplus