MÁS TOREROS QUE TOROS

Domingo 18 de marzo de 2018. Plaza de toros de Valencia.
Trés cuartos de entrada en tarde agradable. Toros de Juan Pedro Domecq y Toros de Parladé (sexto), desiguales de presentación, nobles y escasos de raza. Enrique Ponce (blanco y oro), palmas tras aviso y dos oreras tras aviso. Miguel Angel Perera (rosa y oro), palmas tras aviso y saludos tras aviso. López Simón (verde botella y oro), oreja tras aviso y oreja. Entre las cuadrillas saludaron banderillear al segundo Javier Ambel y Guillermo Barbero, y Yelco Álvarez y Jesús Arruga hicieron lo propio en el sexto. Javier Ambel también lidió con acierto al quinto. Presidió Luis Maicas. Pesos de los toros por orden de lidia; 531, 538, 546 (2 bis), 535, 590 (3 bis),  536, 544 y 593 kilos.
La penúltima corrida de la feria fallera fue un espectáculo de larguísimo metraje. Ni más ni menos que tres horas de festejo. Una tarde en la que hubo más toreros que toros.
Tras el espectáculo del día anterior, donde Enrique Ponce puso la plaza boca abajo, y la polémica que se vivió  a cuenta de la actuación de la presidencia, por un quítame allá esa primera o segunda oreja, volvía el de Chiva la plaza de toros de Valencia.
La tarde del sábado se vivió la pasión y la polémica en la plaza de toros de Valencia. Eso es bueno. Lo malo es que en el ruedo no pase nada. Que la indiferencia y el sopor hagan mella en los tendidos. Pero la polémica, la división de opiniones y la discusión revela que el espectáculo está muy vivo. Y que cada uno debe defender sus posiciones, pero sin olvidar el respeto que se debe para que no piensa como uno, y guardar los insultos y las descalificaciones en el armario. Porque lo importante, hay que insistir,  es el respeto a todas las opiniones. Con independencia de cual sea la que uno tiene. Por eso, en esta fiesta tan grande como es la de los toros, sobran los dogmáticos, los cerriles, los fanáticos y los talibanes. Dejemos que desempeñen ese papel los antitaurinos.
La empresa Simón Casas Productions tuvo a bien ofrecer a Enrique Ponce la sustitución de lesionado Cayetano, y el torero acertó dando el paso para adelante y aceptar hacer de nuevo el pasillo en Valencia. Además, la corrida anunciada era del hierro de Juan Pedro Domecq, uno de los favoritos de Enrique para lidiar en esta plaza, junto con los consabidos de Garcigrande del día anterior y el de Victoriano Del Río.
La plaza se llenó en tres cuartos de su aforo. El ínclito y nunca bien ponderado ganadero jerezano JPD lidió un encierro tan variado de pelajes como escaso de fondo.
El que abrió plaza ya blandeó antes de entrar al caballo, frente al que pese a todo se dejó pegar en una primera y larga vara, muy trasera. Escarbó y se lo pensó en banderillas, saliéndose siempre suelto de los embroques y embistió al paso, echando la cara arriba y defendiéndose. Y llegó al tercio final escaso de fondo, de poder y de raza, muy aplomado.
Muy poco remate tenía el castaño segundo, que fue muy protestado por su poca fuerza. Fue devuelto y sustituido por el sobrero, otro ejemplar castaño y bociblanco, con algo más de trapío y cuyo juego resultó tan bonancible y noble como claudicante.
También fue devuelto a los corrales el irrelevante, chico e inválido tercero. Su matador corrió turno y saltó  al albero el anunciado como sexto, un toro grandón, engatillado de cuerna y de trote cochinero, que se durmió en el peto. Luego en la muleta fue y vino, aunque ayuno de celo, desrazado, apagándose y buscando los terrenos de chiqueros.
El castaño cuarto fue el toro artista por autónomasia. Noble, obediente, dócil, sumiso, escaso de raza y rajadito. Ideal para su matador. El también castaño quinto volvió a exhibir al igual que sus hermanos un escaso poder si bien fue noble y repetidor. Y el grandón sexto, romaneó en el caballo y tuvo buenas arrancadas al principio de la faena, aunque luego acabo por ir a menos, rajado y entregado.
A Enrique Ponce le volvieron a obligar a saludar una vez roto el paseíllo. La comunión de la afición valenciana con el de Chiva es total.
Muleteó fácil y seguro, puesto y dispuesto a su poco relevante primero, en una labor estilista y estética. Su trabajo, de nuevo de larguísimo metraje, tuvo por virtud el que le ganó siempre la acción al toro. Pero este era escasamente relevante y la faena no cogió vuelo. Mato de media tendida y desprendida y hasta cuatro golpes de descabello.
Y frente al cuarto dio una exhibición. De poderío, de ciencia, de facilidad, de templanza, de limpieza. Estuvo como de tentadero, con relajo, sabiduría y un pulso, un tacto, un mimo en el manejo de la muleta extraordinarios. Llevó embebido en los vuelos del engaño al toro, que lo seguía como imantado. Eso sí, todo fue caricia y mimo, algo que suena incompatible con lo que debe ser el trato a un toro de lidia. Pero bueno.
Miguel Angel Perera toreó fuera de la rayas a su bonancible y apagado primero. Asentado y firme, lo hizo con autoridad y limpieza, aunque aquel enemigo pareció muy poco para él.
Muy espoleado salió ante el quinto, al que lanceó  a la verónica con las dos rodillas en tierra. Abrió su labor con pases cambiados por la espalda en el platillo de la plaza. Luego toreó vertical, asentado y suficiente, dándole tiempos a su antagonista para que fuese recuperándose y cogiendo fuelle.  Y decidió pisar terrenos de cercanías para que aquello remontase. Demasiado torero para tan poco toro. Lo mató a la última.
Y Alberto López Simón, quien afronta una temporada de consolidación en el escalafón, después de haberlo liderado ya en una ocasión.
Ante su primero tuvo la virtud de ligar los muletazos en un palmo de terreno, dejándole siempre la muleta puesta en los hocicos. El torero madrileño ha cogido expresión y unas mejores formas. Con todo, el trasteo se prolongó en demasía y fue a menos, por lo que Alberto optó por acortar distancias y pegarse un arrimón para tratar de calentar aquello.  Mató de una estocada al paso.
Y abrió faena al cierra plaza con las dos rodillas en tierra, citando de dentro afuera. Y en su faena volvió a sobresalir por su sentido de la ligazón. Mató de una buena estocada.
 Cronica de Enrique Aamat
 Fotografias Mateo . Tauroimagenplus