Mario Perez Langa

“Cinco horas con Mario” (tomando el título de la novela de Miguel Delibes) se quedan cortas escuchando a este joven rejoneador, casi desconocido por el gran público, pero que entrena sin descanso para estar preparado el día que llegue a las plazas importantes

Mario Pérez Langa (Calatayud, 25 de abril de 1990), hijo de Ana (asistente en un Centro de Mayores) y José María (transportista), recuerda su infancia entre caballos, los que había en la casa de sus abuelos paternos en Villafeliche, los que deseaba ver los días de colegio y los que disfrutaba en sus vacaciones. En esas cuadras, literalmente, vive Mario actualmente, montando sus caballos y durmiendo en el piso de arriba

El sueño del niño Mario era ser rejoneador, lo cual, en su casa, hogar de gente sencilla y trabajadora, no era tomado muy en cuenta. En los pueblos de alrededor salía como alguacilillo y alguna vez toreó alguna vaca sin tener siquiera las nociones básicas de lo que era torear a caballo. Pero viendo que necesitaba un impulso, siendo un adolescente, se escapó y se fue a pedir trabajo en una finca donde había caballos, para demostrar que lo suyo iba en serio y que quería ganar por sí mismo el dinero que necesitaba para llevar a cabo su proyecto. Sus padres pensaron que volvería pronto, pero los meses pasaron y tardaron casi un año en conseguir hacerle volver a casa.

No había pasado mucho tiempo de aquella escapada cuando Pablo Hermoso de Mendoza se cruzó en su camino, una tarde que le vio torear en un pequeño pueblo y le ofreció ir a su casa un día. Y allí, a casa de una de las grandes figuras del toreo a caballo, se fue un ilusionado chaval, aún sin creer lo que le estaba sucediendo y sin imaginar siquiera lo que vendría después. El Maestro le hizo montar varios caballos y, después de verlo, le propuso que se quedara allí, trabajando para él. Aquello supuso un giro radical en su vida y en su carrera como torero a caballo, durante años, Mario pasaba en casa del Maestro todo el tiempo que él no estaba en México y se fue formando, como jinete, como torero y como persona. Mario habla de Pablo Hermoso con admiración, respeto, cariño, agradecimiento; en sus propias palabras “Pablo es un segundo padre para mí”

Y llegó el día más esperado por todo torero, la alternativa, un 16 de octubre de 2016 en Zaragoza, con Pablo Hermoso de Mendoza de padrino. Ahora, Mario encara su segunda temporada como rejoneador de alternativa, con la ilusión de siempre, pero consciente de la dificultad de hacerse hueco en las grandes ferias y hasta incluso de acceder a los carteles de las plazas de segunda o tercera, ya que es mucha la competencia y pocos los puestos para los nuevos toreros a caballo.

En la actualidad, Mario trabaja catorce caballos, alguno de ellos son potros que aún no se han presentado en público, pero que se están preparando para cuando surja el momento. Nombrarlos a todos y contar cómo son sería interminable, así que, mejor verlos en la plaza. Su cuadra se ha ido formando poco a poco, eligiendo caballos cuyo carácter o genealogía hacía intuir que podían ser toreros. El mayor orgullo de Mario es que casi todos los caballos que posee hoy en día llegaron a sus manos de potros, no sólo por cuestiones económicas, sino porque a él le gusta domarlos, hacerlos a su mano y a su forma de entender la equitación y el toreo. Y eso se nota luego en la plaza, donde jinete y caballo han de mostrarse como un solo ser. Viendo montar a Mario se nota enseguida cómo disfruta y se puede percibir la confianza que transmite a sus caballos, que se muestran flexibles, ligeros, sin tensión. Entrenar a un caballo torero no es sólo preparar su físico, es muy importante el trabajo “psicológico”, el rejoneador debe conseguir que el caballo se vea capaz de poderle al toro y confíe en sí mismo y en su jinete. Salta a la vista la “escuela Pablo Hermoso de Mendoza”

El concepto de Mario Pérez Langa es intentar llegar al espectador, pero sin salirse del toreo clásico. Hablamos de otros toreros a caballo, actuales y del pasado, de las ganaderías que se lidian para rejones. Del encaste Murube destaca su tranco regular y lo pronto que se viene al caballo, de las buenas sensaciones que ha tenido con algún Urcola que ha toreado, de los Santa Coloma comenta que también tienen su lidia, pese a que embisten más a arreones.

Mario es exigente y cuidadoso con él mismo y con todo lo que rodea a sus caballos, se preocupa por ellos, cuida su alimentación, sus cuadras, su transporte, por eso no entiende que en las plazas de toros no haya un veterinario designado para ocuparse de los percances de los caballos. De hecho, Elisa, una de sus hermanas, que hace las veces de ayudante de mozo de espadas, hoy estudiante de Enfermería, se está planteando continuar con sus estudios haciéndose veterinaria

Mucha suerte para esta temporada, Mario Pérez Langa, que vengan muchas tardes de triunfo y sigue cumpliendo tus sueños de niño, ojalá puedas darle un día a “Cuadrado” ese homenaje que te gustaría. Me quedo con tu frase emblemática: “imposible es lo que no se intenta”.

 

Reportaje de Mercedes Rodriguez

Fotografias de Mercedes Rodriguez