Los tres novilleros locales tocaron pelo y dejaron ver ganas y disposición ante una buena novillada de El Freixo.

Albacete, 9 de septiembre. Segunda de feria. Media entrada.

Novillos de El Freixo, bien presentados y de buen juego, destacando tercero y quinto.

Sergio Felipe (de tabaco y oro), ovación con aviso y oreja con otro aviso.
Cristian Pérez (de hueso y oro),  silencio y  oreja.
Jesús Moreno (de purísima y oro), oreja tras aviso y silencio.

De las cuadrillas destacaron Candelas y el picador Agustín Moreno.

Aunque comúnmente está aceptado que el toponímico de la ciudad es una adaptación al latín del término árabe que la designaba como “tierra llana”, bien podría acuñarse que Albacete significa tierra de toreros. Y así lo prueba el elevado número de matadores que desde Cándido Martínez “Mancheguito” hasta los doce que este año se anuncian en esta feria han salido de esta provincia.

Tres fueron los novilleros locales que dieron forma a la primera novillada picada del abono y a los que se enfrentó a un encierro de El Freixo, bien presentado, muy parejo de hechuras y de en conjunto buen juego.

La primera oreja de la tarde fue para el debutante Jesús Moreno, un chaval hecho en la Escuela Taurina local  y que hacía su presentación con los del castoreño. Fue su primer oponente -“Nocivo”, negro de pelo y marcado con el número 64, para los amantes del dato- un novillo que se arrancó de lejos al peto y tuvo movilidad en el último tercio. Aunque acusando los nervios del debut, Moreno se fue asentando poco a poco y acertó bajar la mano e ir sometiendo al utrero, sobre todo por el pitón derecho. No pareció acusar el paso de categoría ni el mayor volumen y cara de lo que ahora tiene que lidiar, mostrando aptitud y cabeza.
Le costó fijar de capa al sexto, el más feo del encierro y que protagonizó una brava pelea en varas, permitiendo lucir en un gran puyazo a otro torero local, Agustín Moreno. Luego el nuevo novillero no se acopló con él, Probó de inicio al natural y hubo muchos enganchones pero tampoco lo vio claro por el pitón derecho.

Cristian Pérez se hizo ovacionar la torear a la verónica a su primero con una extraordinaria lentitud, como a cámara lenta. Se le dio muy mala lidia a este novillo, abusando la cuadrilla de capotazos pasadas en falso, lo que acabó acusando el animal, que se paró en la muleta, obligando al de Hellín a tirar de voluntad para buscar un lucimiento que no llegó.
También quiso dejar patente sus ganas con el quinto, al que fue a recibir a los medios con un farol de rodillas. Su faena fue un muestrario de estilos, desde el temerario al efectista pasado por el más puro clasicismo, logrando enganchar a la gente y amarrando la oreja al matar a cuerpo descubierto, sin muleta.

Altón y sin especial entrega de salida fue el novillo que abrió plaza. Le costó pasar en el capote y Sergio Felipe fue dándole distancia, lo que provocó que el de El Juli se arrancase de lejos. Y en esa dinámica planteó su primera faena, que funcionó mientras no acortó los terrenos, pudiendo ir alargando muletazos que tuvieron algunos profundidad y buen trazo. Cuando varió la fórmula ya no hubo conexión.
Se fue a porta gayola a saludar al cuarto, dejando claro que no quería dejar pasar la ocasión que se le había dado, aguantando impávido el parón de un novillo que también cumplió en el caballo, si bien luego embistió siempre con la cara alta y con mucha velocidad. Felipe supo ir frenándole progresivamente y dejarle en engaño siempre puesto, encelándole y logrando componer un trasteo a más que no se descompuso ni cuando se llevó una voltereta en el tramo final de un trasteo que le valió una justa y merecida oreja.

 

Crónica de Paco Delgado de Avance Taurino

Fotografias de Mercedes Rodriguez