Los novilleros valencianos ilusionan en Chelva ante un buen encierro

Domingo, 13 de octubre de 2019. Plaza de toros de Chelva. Floja entrada en tarde luminosa. Novillos de La Lucica, bien presentados y de buen juego. Al cuarto se le premió con la vuelta al ruedo. Clemente Jaime, de la escuela taurina de Guadalajara, silencio. Germán Vidal El Melli, de la escuela taurina El Volapié de Sanlúcar de Barrameda, dos orejas. Eloy Sánchez , de la escuela de Tauromaquia de Valencia, dos orejas. García Romero, de la escuela de Tauromaquia de Valencia, dos orejas y rabo.Entre las cuadrillas destacó Alvaro Coso por su eficaz manejo de la puntilla. Y lidiaron  con templanza Alejandro Contreras y Javier Camps. Presidió Alejandro Rández.
La plaza de toros de Chelva fue escenario de una clase práctica organizada por las escuelas de tauromaquia. En una tarde espléndida de sol y temperatura, la pena fue que la asistencia del público dejó algo que desear. Cierto es, que en el pueblo no había ni un solo cartel anunciando el festejo, con  lo que en la localidad nadie se enteró de que había un espectáculo taurino. Con haber colocado un puñado de carteles en los sitios estratégicos hubiera servido. Pero bueno, el boca a boca se notó y al final hubo gente en los tendidos.
Con todo, el espectáculo estuvo bien organizado, contó con la presencia de la banda de música y no faltó ningún detalle en su desarrollo. La plaza, pintada y cuidada en todos los detalles. Un cromo.
Estos festejos, estas clases prácticas, en las cuales los propios alumnos actúan como banderilleros y  subalternos, permite a estos aprendices completar una formación integral. Y es que los que no están anunciados como matadores, lidien, banderillean y eso le sirve para aprender los fundamentos de la profesión en el más amplio sentido de la palabra.
Para calibrar las posibilidades del cuarteto de aspirantes, se eligió  un encierro de novillos del hierro turolense de La Lucica.  El castaño bociblanco primero, muy bien presentado, tuvo nobleza y calidad por los dos pitones. Solo pedía que se le pusiera la muleta  por delante, y luego obedecía los toques.
El negro segundo, muy terciado, también embistió con buena disposición, y se desplazó manejable por los dos pitones.
El tercero salió de chiqueros con muchos pies. Se vino con alegría a los engaños y fue y  vino sirviendo para su matador. Fue mejor por el pitón izquierdo, lo que supo ver su matador.
Y el castaño cuarto, Mosquero de nombre, de preciosas hechuras, cogió a su matador en el tercer lance y luego en el revuelo le pegó un volteretón al banderillero Miguel García. Luego tuvo prontitud, fijeza y embistió  con celo y obediencia  a los engaños. Siguió los cites, humilló  y dio un excelente juego.
En este festejo volverieron a hacer el paseíllo dos espadas que habían actuado el día anterior en la plaza de toros de Utiel.
Clemente Jaime,  de la escuela taurina de Guadalajara,    volvió a evidenciar que es un torero preparado y con sobrados conocimientos de la profesión. Tiene sentido de la colocación, anda por la plaza con tanta seguridad como oficio, y muleteó siempre dejando el engaño puesto y  tirando de su oponente.Quizá le faltó un tanto así de expresión,
Germán Vidal El Melli de la escuela taurina El Volapié de Sanlúcar de Barrameda, exhibió una interesante  concepción de la tauromaquia. Manejó el capote con compás y sentimiento, y con la muleta interpretó una tauromaquia con rutilante firma y de buena expresión.
Eloy Sánchez , de la escuela de Tauromaquia de Valencia, saludó con dos faroles de rodillas al de tanda.. Luego mostró la positiva evolución en su aprendizaje, en una labor suelta y dispuesta, en la que ligó los muletazos y tuvo una gran comunicación con los tendidos. Despierto, dispuesto y lúcido, evidenció una evidente progresión.
García Romero, de la escuela de Tauromaquia de Valencia, es un espada natural de la localidad valenciana de Algemesí, a quien vinieron a ver su actuación  un buen número de aficionados de su localidad. Fue volteado en el saludo capoteril , y luego banderilleo con voluntad y  espectacularidad. Brindó  la muerte de su antagonista a Miguel García. Comenzó su faena con pases cambiados en el platillo de la plaza. Su labor tuvo variedad, enjundia, firma, improvisación y sentimiento. Además,se le vió feliz por la plaza. Luego se tiró a matar con rectitud en dos ocasiones y causó una gran impresión.
Crónica de.Enrique Amat
Fotografias de Mateo . taiuroimagenplus