La única oreja de la tarde la cortó Álvaro Lorenzo al segundo, y detalles de Pablo Aguado

Álvaro Lorenzo paseó esta tarde la única oreja de la tarde en el inicio de la Feria del Ángel de Teruel, merced a una faena llena de profundidad y buen toreo al segundo de una desigual en hechuras y comportamiento corrida de Rocío de la Cámara, Hermanos Sampedro y un sobrero de Cortijo de la Sierra -segundo hierro de la primera de ambas divisas-. El toledano debió cortar otra del quinto, pues la petición fue unánime, pero el palco no la otorgó. Por su parte, Miguel Ángel Perera y Pablo Aguado saludaron sendas ovaciones.

El segundo toro lució el hierro de Hermanos Sampedro. Fue un toro con clase y noble frente al que Álvaro Lorenzo firmó una excelente labor. Buenos lances a la verónica y una faena de muleta basada en la mano izquierda, por donde hubo toreo largo y profundo. Tumbó al toro de una estocada precedida de un pinchazo. Oreja.

El quinto ha sido un toro de Rocío de la Cámara con peligro y deslucido. Mansurrón, agarrado al piso y en tablas. Toro deslucido y descompuesto. Álvaro Lorenzo, impetuoso ha dado la cara en una faena en la que ha exprimido al animal con firmeza y le ha matado de una estocada. El público ha pedido la oreja de firma mayoritaria que el palco no concede  bajo la bronca general. Vuelta al ruedo tras fuerte petición.

El tercero fue un sobrero de Cortijo de la Sierra que sustituyó al titular de Rocío de la Cámara. El toro ha resultado noble en la muleta de un torerísimo Pablo Aguado, que plasmó algunos muletazos muy bellos. La falta de raza del animal condicionó que la faena no tomara vuelo. Saludó una ovación tras pinchazo y estocada desprendida.

Saludó otra ovación luego Pablo Aguado en el sexto. Un toro de Hermanos Sampedro de poco celo frente al que ha dibujado muy bellos muletazos y caros destellos. Marró con la espada.

El primer toro, de Rocío de la Cámara, fue un animal noble, justo de raza y fuerza frente al que anduvo sobrado Miguel Ángel Perera. Templado, fácil, dispuesto. El extremeño fue arrollado cuando toreaba sobre la mano derecha con la muleta. Sin consecuencias. Pinchazo y estocada. Ovación.

El cuarto de Hermanos Sampedro fue un animal carente de empuje y que tuvo la fuerza al límite. Perera trató de templarlo a media altura para afianzar su embestida, pero las opciones fueron escasas. Con la espada se atascó. Fue silenciado.

Cronica Agencias

Fotografias de  Antonio Sevi