No solo los criadores de toros de lidia y los empresarios sufrieron un revés en el último año debido a las restricciones impuestas por la espantosa pandemia. Los matadores de toros también se vieron obligados a tomarse un año sabático y, aunque además había muchos toros de tres años, casi ninguna plaza de toros programaba novilladas. Y así, los novilleros que ya habían hecho planes para tomar su alternativa en 2020 tuvieron que posponer su aspiración. Como los que esperaban confirmar su estatus en el Madrid, quienes se sintieron decepcionados cuando Las Ventas canceló todos los eventos. Y mientras los becerristas, entrenando con toros de dos años en el anonimato de plazas de tientas, tampoco pudieron mostrar sus habilidades ante el público. Covid-19 obligó al mundo taurino a detenerse, robó a sus protagonistas su futuro y fue la causa de muchos sueños rotos.

            Mi elección de miembros de esta generación perdida nació alrededor del cambio de siglo. Son cuatro novilleros valencianos muy prometedores: Miguel Polope, Jordi Pérez ‘Niño de las Monjas’, Miguel Senent ‘Miguelito’ (los tres estaban contratados para Las Fallas canceladas de marzo de 2020) y Borja Collado.

            Miguel Polope debutó con picadores durante la feria de julio de 2019 en Valencia. Algunas personas esperaban esta presentación hacía mucho tiempo, ya que los había sorprendido en sus días de novillero sin picadores con su estilo único. Aunque sus actuaciones recordaron a los aficionados la forma de torear de su antecesor Vicente Barrera, en 2019 su capote lento y su excelente manejo de la franela roja le valieron trofeos como el ‘Naranja de Oro’ de Algemesí, el ‘Alfarero de Plata’ de Villaseca de la. Sagra y una invitación a la 18ª edición del ‘Zapato de Oro’ de Arnedo.

            En la tarde de su presentación en Algemesí, Jordi Pérez Presencia –el novillero con probablemente la historia vital más atractiva, habiendo sido alojado y luego por ahijado por las Hermanas de Caridad– cortó tres orejas la tarde de su debut algemesinense que le valieron un trofeo e inmediatamente le aseguró un lugar entre los jóvenes toreros punteros. En mi reseña de una de sus actuaciones en 2018 escribí: “Gran faena con pases bajos por ambos lados. El novillero está completamente a cargo del toro. Buena estocada. Petición por dos orejas pero le otorga solo una. Vuelta al ruedo triunfal. Jordi Pérez Niño de las Monjas es un joven torero dedicado con lo que parece ser un entendido natural del toro bravo”. En 2020 Jordi no pudo continuar su ya bien pavimentado camino hacia la gloria.

            Por su parte, Miguel Senent se convirtió en alumno de la Escuela de Tauromaquia de Valencia a los diez años. Nueve años después, el becerrista ‘Miguelito’, actuó en dieciocho eventos y cortó veinte orejas. Tanto él como Borja Collado fueron presentados en la feria de Algemesí (una feria que únicamente programa novilladas picadas) en septiembre de 2018. La temporada siguiente, su actuación más destacable se produjo en la plaza de toros de Villahermosa cuando le concedieron tres orejas y cortó el rabo de su segundo oponente. 

El año 2019 firmó diez novilladas, cortó diez orejas y seguramente iba camino de completar el mínimo de 25 novilladas que necesitaba para tomar la alternativa si su carrera no se hubiera cruzado con Covid-19.

            La carrera de Borja Collado se paralizó inesperadamente en agosto de 2019 cuando de repente anunció su adiós al mundo de los toros. Como motivo de esta notable decisión dio la siguiente explicación: “No me gustaba la persona obsesionada en la que me estaba convirtiendo, perdí la conciencia de lo que es importante en la vida”. En los años previos a su súbita retirada de los ruedos, Borja había demostrado que era otro de los alumnos más prometedores de la Escuela de Tauromaquia de Valencia, capaz de grandes lances con el capote. También fueron notables sus excelentes derechazos y naturales siempre bajando mucho la mano con la muleta. Un año después de su repentino retiro, pero afortunadamente para sus aficionados, decidió volver al toreo, pero no tuvo la oportunidad de actuar, contratiempo que compartió con sus tres compañeros valencianos de la Escuela.

            Con la selección de estos cuatro novilleros prometedores he intentado ilustrar cómo la pandemia del Covid-19 bloqueó la carrera de muchos toreros jóvenes y aspirantes. De esa generación perdida, muchos más fueron golpeados por esta ausencia forzada. Novilleros prometedores como Javier Orozco, Manuel Diosleguarde, Tomás Rufó, Francisco Montero, Alejandro Adame y Alejandro Gardel esperan para convertirse en matadores de toros. El único que hasta ahora ha podido asegurar su futuro es Raphael Raucoule ‘El Rafi’, un joven francés que tomará su alternativa en Nimes en junio. Otros dos franceses, Andy Younes y Adrien Salenc esperan confirmar en Madrid, aunque los carteles del próximo San Isidro no los incluye. 

            También aguardan la oportunidad de presentarse en la plaza de toros capitalina, en este caso como matadores de toros otros jóvenes coletudos como Filiberto Martínez ‘Filiberto’, Diego Carretero, Jorge Isiegas, Marcos Pérez ‘Marcos’, Aitor Dario ‘El Gallo’ y Alejandro Marcos. Para ellos, la temida ‘fecha de caducidad’ se acerca.

            Esperemos que en algún momento de la próxima temporada se levanten las restricciones a la asistencia del público y regresemos a un mundo taurino como antes de la pandemia. Pero también esperemos que se desestime cualquier plan gubernamental para prohibir el toreo en el futuro. Solo así esta generación perdida de toreros, desde matadores experimentados hasta novilleros y becerristas novatos, podrá seguir con su sueño y nosotros estaremos ahí para animarlos.

Cr:onica de Pieter Hildering

Fotografias de Pieter Hildering y Mateo Tauroimagenplus