En las semanas pasadas la prensa española, desde la rosa hasta los periódicos serios, nos han dado amplia información relativa a una disputa tratando dinero e intriga entre parientes de un gran torero. En la siguiente crónica he analizado los orígenes y la extensión de esa familia. El resultado es una historia épica sobre la realeza taurina. 

Como todas las buenas historias, comienza con dos patriarcas: El primero, Domíngo González, “Dominguín”, nació en 1895. Se convirtió en novillero en 1917 y tomó su alternativa un año después en Madrid del gran “Joselito El Gallo”. Su carrera duró solo cinco años después de los cuales se retiró y se ocupó de los negocios taurinos de otros toreros hasta su muerte en 1958. 

El siglo XX ya tenía cuatro años cumplidos cuando, en el pueblo montañés andaluz de Ronda, la familia Ordoñez celebró el nacimiento de su hijo Cayetano. En su juventud “El Niño de la Palma” (sus padres tenían una zapatería llamada La Palma, que le dio su apodo) trabajó como ayudante de cocina en Gibraltar y La Línea pero en 1922 cambió de trabajo y se convirtió en torero. Dos años después se destacó en las plazas de Málaga, Valencia y Sevilla. Pero no solo es recordado por sus extraordinarias actuaciones en la plaza de toros, sino principalmente porque se cruzó con Ernest Hemingway, quien le mencionó en su novela El Sol Sale. Cayetano se casó y tuvo cinco hijos: Cayetano, Juan, José y Alfonso, todos los cuales se convirtieron en buenos toreros, y Antonio, su tercer hijo. Antonio Ordoñez, se convirtió en una leyenda. (En este hogar tan dominado por hombres, casi olvido mencionar a la hija Ana de Jesús). 

El matrimonio de Domíngo también fue bendecido con hijos. Domíngo y José (“Pepe”) se convirtieron en toreros capaces, como los cuatro hermanos Ordoñez. Pero su primogénito Luis Miguel fue un genio y luego un serio contendiente a la corona de Antonio Ordoñez. Su supuesta rivalidad es el tema principal de Verano Sangriente, otra obra de Hemingway. Domíngo también tuvo una hija: Carmina. En una ocasión se encontraron los dos rivales y Carmina, acompañando a su hermano Luis a la plaza de toros, se enamoró de Antonio. Se casaron poco después y el matrimonio tenia dos hijas. La mayor, Carmen, nació en 1955. 

Alrededor de la época de su nacimiento, un niño de siete años llamado Francisco Rivera Pérez soñaba con convertirse en torero. Nació en Zahara de los Atunes, un pueblo al sur de Cádiz. Su padre era un empleado del matadero en el pueblo cercana de Barbate, donde el joven Francisco y su hermano mayor José podían practicar sus habilidades con la espada en el ganado que traían. Cuando tenía 20 años, José, “Riverita”, recibió su alternativa de manos de Miguel Mateo “Miguelin” en la plaza de toros del Puerto de Santa María. Nunca confirmó su estatus en Madrid porque, admitió, nunca sería tan bueno como su hermano. José Rivera Riverita falleció el 22 de enero de 2021. 

A los 16 años Francisco, “Paquirri”, debutó en la ahora demolida plaza de toros de Cádiz con novillos de Villamarta y en 1966 causó revuelo cuando cortó tres orejas en una novillada en La Maestranza de Sevilla y salió en triunfo por la Puerta del Príncipe. Tres meses después en Barcelona, Paco Camino patrocinó su alternativa que confirmó en Madrid al año siguiente. En una carrera que duró 16 años, Paquirri salió seis veces a hombros de la plaza de toros de Las Ventas. Sorprendentemente, de La Maestranza le llevaron una sola vez. Cuando murió en una ambulancia de camino a Córdoba en septiembre de 1984 tras ser corneado por el toro Avispado en la plaza de toros de Pozoblanco, era considerado uno de los banderillero-toreros más ágiles de España. Pero no solo eso, Paquirri era formidable con la capa y un excelente estoqueador que dominaba a los toros que enfrentaba. (Sin duda sus días en el matadero de Barbate dieron sus frutos). 

Carmen Ordoñez tenía 18 años cuando se casó con Paquirri. Tuvieron dos hijos: Francisco llegó en 1974, Cayetano en 1977. Eran hijos, nietos y bisnietos de grandes toreros. 

Algún tiempo después del segundo cumpleaños de Cayetano, el torero y la hija del torero se separaron. Pero como imagen de lo que vendrá, hay una famosa foto de Antonio Ordoñez dando su última vuelta por la plaza de toros de Ronda. Lo acompañan su yerno y dos niños pequeños ligeramente desconcertados. 

Bajo la atenta mirada de su abuelo Antonio Ordoñez, el novillero Francisco Rivera Ordoñez debutó en la plaza de toros de Ronda y de inmediato se armó un revuelo entre las señoritas. Tenía quince años. Un lustro antes las peñas femeninas habían coronado al joven Litri como su campeón; ahora su atención se centró en este apuesto príncipe real. Al comienzo de su carrera, Fran fue aclamado como un torero atrevido y apasionante. Tomó su alternativa en Sevilla cuatro años después de su presentación. Pero la novedad pronto se desvaneció cuando pareció que perdió la convicción (o como dicen: “Ya no transmitió”) y Fran se retiró al final de la temporada 2012. Sin embargo, su tiempo fuera de la plaza de toros duró solo tres años. Regresó llamándose “Paquirri”, pero no mucho después se despidió para siempre. 

Cayetano, el hermano de Fran, tardó casi treinta años en decidir que él también debía formar parte de la tradición familiar. Habia ejercido puntualmente como model fotográfico para la firma de moda Armani y participó en un anuncio para Loewe presentando un perfume. Fue presentado como novillero por su hermano en marzo del 2005 en Ronda y al año siguiente Fran le dio la alternativa en un mano a mano en la tradicional Goyesca en la misma plaza. Cayetano es un hábil matador que hace todo lo posible con pases de rodillas y muchas otras hazañas de atrevimiento que le hacen ganar orejas y adulación. Aún así, en la temporada 2019 apareció en 42 corridas y quedó tercero en el escalofón anual con 57 trofeos. 

Tras divorciarse de Carmen Ordoñez, Paquirri se casó con la tonadillera Isabel Pantoja en 1983. La revista HOLA prestó tanta atención al día de su boda que se asemejó a una ocasión real. Francisco José Rivera Pantoja, “Kiko”, nació siete meses antes de la tragedia de Pozoblanco. El hijo nunca sintió la necesidad de seguir los pasos de su padre, sino que intentó interpretación, se convirtió en pinchadiscos y, al igual que sus hermanos, aparece regularmente en las columnas de la prensa rosa naciónal. 

Esta extensa historia no estaría completa sin mencionar a Teresa, la hermana de Paquirri. Se casó con el chofer de su hermano y es la madre de Antonio Canales Rivera (sólo tres meses menor que su primo Fran). Él tomó su alternativa en Valencia en 1996, brindando la muerte del toro ceremonial a su mamá. Confirmó en 1997 pero se retiró de la plaza taurina para protagonizar en programas ‘reality’ en la televisión española.

Ana Belén, la menor de las dos hijas de Antonio Ordoñez, nació en 1956. Nueve años antes, Juan Belmonte, el rey indiscutible de la época dorada de la tauromaquia, había sido abuelo de Juan Carlos Beca Belmonte, quien a los 20 años fue ascendido a la grado de matador por Antonio Ordoñez en la plaza de toros de Santander. Al año siguiente se confirmó en Madrid. Las casas de Belmonte y Ordoñez parecían enlazadas cuando Ana Belén y Juan Carlos se casaron en 1975 pero el vínculo se rompió cuando se divorciaron después de cuatro años. Ella se volvió a casar dos veces y tuvo una hija que se mantuvo bien alejada del mundo taurino. 

El árbol genealógico de Dominguín se ramificó cuando tres matadores (todos contemporáneos de Paquirri) se casaron con nietas del patriarca Domingo: Ángel Teruel Peñalver, Francisco “Paco” Alcalde Morcillo y Manuel Francísco Vázquez Ruano “Curro Vázquez”, quien ahora es el apoderado de su sobrino Cayetano. Solo el hijo de Ángel Teruel (Ángel Teruel García) llevó el traje de luces, aunque por muy poco tiempo. 

Nunca antes el paisaje taurino había sido coloreado por una dinastía como la iniciada por Domingo González Dominguin y Cayetano Ordoñez. A estos dos patriarcas se les puede vincular directamente diecisiete toreros. (Dieciocho si contamos a Juan Belmonte.) Aunque sólo se consideran figuras a Antonio Ordoñez, Luis Miguel y Francisco Rivera Paquirri, todos ellos jugaron un papel importante en la configuración del mundo taurino. Por ejemplo, Alfonso Ordoñez, hermano de Antonio, se convirtió en un ayudante de confianza en las cuadrillas de muchos toreros (Paquirri fue uno de ellos), mientras que los libros de “Pepe” Dominguin son un aporte importante para entender este complejo lugar que es el “planeta de la toros”. Pero hasta que veamos la quinta generación llevando un traje de luces, esta larga fila ha llegado a su fin.

Crónica de Pieter Hildering

Fotografias de Archivo Agencias