LA DEVOCIÓN EN LOS CAPOTES DE PASEO

 

Hoy es Viernes Santo, “día de luto” para los católicos. En Sevilla y otras ciudades, las mujeres saldrían hoy de mantilla y los toreros estarían preparando sus capotes de paseo para el Domingo de Resurreción. Pero este año, no hay ni mujeres de mantilla ni el domingo habrá capotes de paseo.

La mayoría de los toreros llevan con su equipaje una capilla con imágenes de Cristos, Vírgenes y Santos diversos, a ellos se encomiendan antes de salir del hotel. También es habitual su paso por la capilla que hay en todas las plazas de toros para un último rezo antes del paseíllo. Muchos de ellos llevan medallas, crucifijos o rosarios, incluso cuando no torean. Y la devoción también se muestra en los capotes de paseo, como reflejamos hoy en nuestra galería.

Como curiosidad, los toreros suelen bautizar a sus hijos envueltos en uno de sus capotes de paseo y, también, en el último paseíllo, es habitual cubrir los ataúdes de los toreros con uno de ellos.

El capote de paseo suele ser una obra de arte, sedas bordadas con hilos de colores, cordones de oro, plata y azabache, lentejuelas que relucen al sol en el momento de pisar el albero. A veces, los encarga el torero, eligiendo entre los diseños que le muestra el sastre o llevando él mismo ya una idea o boceto, también hay capotes de paseo que los regala una peña o un amigo y son varios los certámenes de novilleros y ferias taurinas cuyo trofeo es un capote de paseo. Así, por ejemplo, el Ayuntamiento de Almería entrega al triunfador de su Feria un capote bordado con la imagen de su patrona, la Virgen del Mar y el de Málaga con la Virgen de la Victoria, el novillero con caballos triunfador de la Semana de Toros de Algemesí recibe uno con la Virgen de la Salud y el del triunfador del bolsín para novilleros sin caballos de Candeleda lleva la imagen de la Virgen de Chilla.

Crónica Mercedes Rodríguez

    Fotografías: Mateo y Mercedes Rodríguez