UN JULI AMBICIOSO Y UN TALAVANTE RUTILANTE SALEN A HOMBROS EN CASTELLÓN

Castellón, 9 de marzo. Cuarta de feria. Lleno.

 

Viernes, 9 de marzo de 2018. Plaza de toros de Castellón. Casi lleno en tarde agradable.
Toros de Garcigrande (1,2 y 3)  Domingo Hernández, de desigual presentación y juego. Julian López El Juli (sangre de toro y oro), dos orejas y oreja. José María Manzanares (burdeos y oro), saludos y oreja.  Alejandro Talavante (malva y oro), silencio y dos  orejas.
Presidió con cierta generosidad José Antonio Gracia. Entre las cuadrillas saludó tras banderillear Juan José Trujillo. Pesos de los toros por orden de lidia: 519, 504, 501, 547, 581 y 529 kilos.
El primero de los festejos de relumbrón de la feria de la Magdalena de 2018 registró una gran afluencia de espectadores en los tendidos del coso castellonense. Un espectáculo que también suponía la primera de las dos comparecencias que tiene José María Manzanares en el abono.
El juego de los astados del recientemente desaparecido ganadero salmantino Domingo Hernández fue bueno para los toreros, aunque  no tanto para el aficionado.
El colorado primero, escasamente armado y tan bajito como bonito de hechuras, manseó de salida y no se empleó en los dos primeros tercios. Llegó a derribar al caballo que hacía la puerta, pero más por debilidad del equino que por su poder. Con todo, llegó a la muleta con fijeza y prontitud, y con un incansable embestir.
También manseó  de salida el cabezón segundo, que asimismo apenas fue picado. Escaso de poder y de raza, le costó mucho tomar las telas y se defendió más de la cuenta.
El castaño tercero, abanto de salida como sus hermanos, aunque se dejó pegar algo más en el caballo, llegó al tercio final claudicante y muy apagado, sin dar opciones a su matador. El cuarto se salió suelto de las plazas montadas y tuvo tranco en banderillas. Dio de si todo lo que tenia en los compases iniciales del último tercio, ya que luego acabó a la defensiva, embistiendo con la cara a media altura y sin emplearse.
El quinto tuvo movilidad y celo por los dos pitones. Se movió y desplazó, y sirvió para su matador. Y el sexto manseó al igual que sus hermanos. Fue y vino en el tercio final, pero siempre saliendo desentendido de la suertes y buscando los adentros, aunque no obstante repitió y sirvió a  su matador.
Julian López El Juli, quien reaparecía de la cornada sufrida hace unos días en Colombia, salió a la plaza con una actitud plena de garra y ambición.
Anduvo solvente, suficiente, profesional y ya arreando en el primero, en un trabajo en el que ligó los muletazos en un palmo de terreno, dejando siempre la muleta puesta en los hocicos de su oponente. Mato de una colosal estocada.
Todavía más arrancado y espoleado se le vio en el cuarto. Firmó un espectacular quite con el capote y el prólogo de su faena tuvo una impactante impronta, con las dos rodillas en tierra. De esa guisa dio tres series de muletazos por los dos pitones. Luego, al verse atacado con tanta intensidad,  el toro vino a menos y la faena fue intensa aunque con un argumento algo confuso. Mató de una media lagartijera de efectos  contundentes.
Manzanares afrontaba el primero de sus dos paseíllos en el abono. Muleteó con apostura y empaque a su primero, en una labor de buen aire, pausada y algo superficial,  que no llego a tomar vuelo. Mató con contundencia.
Volvió muletear con prestancia, solemnidad y un gran sentido de la puesta en escena al quinto, en una labor en la que muleteó sin terminar por cruzarse, pero que supo solucionar los defectos de su antagonista y que tuvo eco en los tendidos. Y bien rematada con las armas toricidas.
Alejandro Talavante  no tuvo ninguna posibilidad de lucimiento con su rajado primero, que no le dio la más mínima opción.
Se pudo sacar la espina en el sexto, frente al que anduvo por la línea de la originalidad y el sentido de la improvisación.
Saludó lanceando con el capote a una mano a este cierraplaza, frente al que exhibió variedad con el capote. Luego, con la muleta supo aprovechar las medio embestidas del astado para desgranar una labor de rutilante caligrafía, siempre expresiva y personalísima, en la que además dejó dos extraordinarias series de toreo al natural. Todo tuvo un gran nivel.

 

 

Cronica de EnriqueAmat

Fotografias de Mateo . Tauroimagenplus