JOAQUIN GALDÓS CORTA TRES OREJAS EN UTIEL

Domingo, 2 de septiembre de 2018. Plaza de toros de Utiel. Un tercio entrada en tarde calurosa Toros de Martín Lorca y Escribano Martín (5),bien  presentados y de buen juego. Al quinto se le premió con la vuelta al ruedo. Borja Jiménez (verde oliva y oro), silencio tras aviso y silencio tras aviso. Joaquin Galdós (corinto y oro), oreja y dos orejas. Filiberto (azul noche y oro), oreja y oreja tras aviso. Entre las cuadrillas saludó tras banderillear al segundo Àngel Gómez Escorial. Presidió con acierto Luis Maicas.

La corrida de toros de la feria de la Virgen del Remedio de Utiel, que este año ha cambiado sus fechas de celebración, hecho por el que por primera vez en la historia prácticamente se han solapado los festejos taurinos en esta ciudad y la de Requena, ofrecía un cartel distinto a lo habitual.
Una terna de espadas de poco predicamento popular, desconocidos todavía para los que no son aficionados, y cuyo anuncio despertó algún que otro recelo. No obstante, para el aficionado no dejaba de ser atractivo y estimulante tener la oportunidad de presenciar las evoluciones de tres toreros no habituales en los circuitos.
Espadas de la mal llamada parte baja del escalafón, pero que cuentan con toda la dignidad y respeto de los profesionales. Y cuando muchas veces el aficionado se queja de que en las ferias se repiten una y otra vez los mismos nombres año tras año, en Utiel se ofreció la oportunidad de salirse de esta tónica, y poder acudir a la plaza con la ilusión de ver las evoluciones de tres toreros emergentes.  En este sentido, la empresa AG Toros había anunciado el festejo bajo el título “Los jóvenes piden paso”.
Y para que estos jóvenes espadas pudiesen llevar a cabo su propósito, se eligió un encierro de la ganadería de Martín Lorca. Compusieron un lote de astados de excelente presentación, con sobrado cuatro para este tipo de festejos, Y cuyo juego facilitó el éxito de la tarde.
Mucho cuajo y cara tenía el que abrió plaza, un astado al que no le sobraron las fuerzas pero que embistió con nobleza y siempre pastueño si bien algo ayuno de emoción. El castaño, lombardo y listón segundo también tenía mucha plaza y alzada, y tampoco anduvo muy sobrado de fuerzas. Aún así, fue y vino noble y obediente, aunque tendiendo a salirse suelto de los embroques y siempre sin humillar.
Asimismo tuvo mucha presencia el negro y girón tercero, que derribó en varas. Luego embistió con derechura, fijeza y templanza, obedeciendo a los toques y dejándose una enormidad. El colorado bragado cuarto, que tenía una preciosa lámina, fue devuelto por su invalidez y le sustituyó un sobrero del mismo hierro. Un ejemplar grandón, al que apenas se castigó en varas y que se aplomó ya en los primeros compases de la lidia. Un mulo que no embistió. El también castaño quinto, de nombre “Hosco”,  marcado con el número 41, tomó tomó las telas por los dos pitones y con cierta transmisión. Tuvo el defecto de salir con la cara arriba en los embroques, pero dio excelente juego, por su fijeza, celo y calidad que fueron los ingredientes de su juego. Y el hondo y cuajado castaño lidiado en sexto lugar, no bajó de nivel de presencia de sus hermanos. Luego fue el vino con nobleza, siempre obedeciendo los toques y con derechura. No anduvo sobrado de raza, pero sí de manejabilidad. Algo agarrado al piso, con todo se dejó.
Encabezaba la terna el sevillano Borja Jiménez. El rubio torero de Espartinas ya había actuado y triunfado aquí en su época de novillero sin picadores. Se mostró como un espada con oficio y sobrado del conocimiento de la profesión. Al blando e irrelevante primero lo muleteó con suficiencia y limpieza, en un trabajo profesional pero que no tuvo relieve ante la escasa entidad de su oponente. Y anduvo por ahí, escaso de compromiso ante el cuarto, en un trasteo en el que se dedicó a tirar líneas con desánimo y poco convencimiento.
El peruano Joaquín Galdós se presentaba como el torero más placeado del terceto. Un espada que está actuando con cierta frecuencia y quien venía de triunfar el día anterior en la plaza de Bayona, tras sobreponerse a la espeluznante cogida de un compañero como el francés Thomas Joubert.
Ante su primero se le vio compuesto y entonado, en una labor de torero con buen fondo. Muleteó al natural con sometimiento, templanza y mano baja, en una labor de torero de hecho y con posibilidades. Y ofreció una notable dimensiones entre el quinto. Se le vio  como un torero seguro, poderoso, clarividente y sobrado de sitio y oficio. Un espada enrachado  y con una amplia proyección.
Cerraba la terna el espigado coletudo de Calasparra Filiberto. Un torero que tuvo una relevante singladura como novillero, y que ahora parece tratar de recuperar el sitio perdido. A lo largo de las últimas fechas he sumado diversas actuaciones con éxito. Ayer en Utiel se le vio, sobre todo, como un buen muletero.
Firmó una labor de buen concepto, templanza y mando a su primero, al que le dio pases por ambos pitones con sentido de la ligazón. Abrochó su labor con una gran estocada.
Y también toreó con capacidad al sexto, en una faena en la que siempre muleteó con sometimiento y mano baja, presentando los engaños, dejando siempre la muleta puesta y metiéndose en los terrenos del toro. Cumplió con creces.
Cronica de Enrique Amat
Fotografias de Mateo . Tauroimagenplus