Homenaje a Damaso Gonzalez en Alcaraz

Este sábado, 7 de abril de 2018, estuvimos en la “Muy Noble y Muy Leal” ciudad de Alcaraz, cuna del arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira. La Asociación Taurina Cultural “El Toril” celebraba su II Charla – Coloquio, organizada en esta edición como homenaje al matador de toros Dámaso González.

   

Bajo la “Torre del Tardón”, en un salón abarrotado de aficionados, conducido por Agustín García (Presidente de la Asociación El Toril), se desarrolló un emotivo acto en el que participaron Francisco Parra “Palomo de Albacete”, Juan Cantos “Pimpi de Albacete”, Agustín Fernández, Juan Luis Rodríguez padre e hijo y Dámaso González Tarruella.

Un emocionado Pimpi, muchos años picador de Dámaso González, comenzó afirmando que “no ha habido mejor torero ni mejor persona que Dámaso”.

A continuación, Juan Luis Rodríguez Céspedes, matador de toros (alternativa en Albacete, un 12 de septiembre de 1972) y muchos años banderillero de Dámaso González inició su intervención contando sus inicios novilleriles junto a un Dámaso algo más experimentado y que desde entonces han conservado su amistad, diciendo textualmente “puedo presumir de ser amigo de Dámaso desde hace cincuenta años”.

El siguiente en intervenir fue “Palomo”, muchos años “tercero” en la cuadrilla del Maestro Dámaso, contando sus inicios con él y que “me hizo ganar dinero”

Agustín Fernández se incorporó como banderillero a la cuadrilla de Dámaso González cuando éste ya era figura. Ha contado que, cuando Dámaso le llamó para torear con él, lo tenía como uno de sus ídolos, al igual que la afición valenciana, pero que cuando lo fue conociendo, preocupándose siempre de su cuadrilla, tanto en lo profesional como en lo personal, descubrió a una persona a la que “nunca olvidaré”. Sus compañeros inciden en que la cuadrilla era realmente una familia, donde el Maestro Dámaso estaba siempre pendiente de sus problemas, necesidades, etc

Preguntado Dámaso González Tarruella por los recuerdos de su padre como torero, responde que él era bastante pequeño aún cuando su padre toreaba, pero que sí recuerda ver a su madre preocupada los días que toreaba. Dámaso hijo, que llegó a tomar la alternativa, habla de la importancia que daba su padre a la preparación del torero, que debía estar siempre pensando en el toro

En ese momento, el presentador del coloquio cuenta una anécdota que le ocurrió a Dámaso en sus inicios en Alcaraz. Tras participar en un tentadero, apareció con otro compañero en la Plaza Mayor, esperando que algún coche les acercara hasta Albacete. Mientras tanto apareció el autobús que venía a recoger al equipo de fútbol y, como le faltaban jugadores, los dos toreros se incorporaron al equipo por un día. Al final del acto, se le entregó a Dámaso hijo una foto de aquel día, en el que se ve a su padre formando parte del equipo

Repasando los inicios de Dámaso González se recordó la importancia de José Flores Camará, su primer apoderado, de su debut en Barcelona como novillero, cortando cuatro orejas. También se habla de las aportaciones que Dámaso hizo al toreo y su influencia en toreros como Ojeda, Espartaco y otros

Cuando le llega el turno de palabra a Juan Luis Rodríguez hijo, también matador de toros, dice que él no puede hablar de Dámaso González como profesional, ya que “está todo dicho” y prefiere referirse al ser humano, a esa persona que consiguió formar una segunda familia de su cuadrilla, habla de su amistad con Dámaso hijo, afirmando que “mis hermanos y yo sentimos por Dámaso devoción”. Finaliza su intervención diciendo que Dámaso fue un torero del pueblo y que así le despidió Albacete, colapsando la calle de la Feria, acompañando a la persona, más que al torero, en su camino hacia la Catedral

Juan Luis Rodríguez padre resume la importancia de Dámaso González como torero en el hecho de que torease toros de todos los encastes, al igual que las demás figuras de su época. Agustín Fernández destaca esa forma que tenía Dámaso González de llevar largos a los toros, que hacía que todos fueran a más a lo largo de la faena. También se hace referencia a cierto paralelismo entre Dámaso González y Juan Belmonte, a lo que Juan Luis Rodríguez afirma que Dámaso prestaba mucha atención a las fotos que veía en las ganaderías de Juan Belmonte dando una media verónica.

Llegado el momento de finalizar el acto, el moderador invita a participar a los aficionados presentes a acercarse a la mesa para preguntar o decir algo. Interviene el que fue guarda de su finca de caza durante cuarenta años, relatando cómo lo conoció, habla de su afición por la caza y los galgos y termina diciendo “Dámaso no fue mi jefe, fue mi amigo y nunca hubo una palabra más alta que otra”. Un joven aficionado toma la palabra para decirle a Dámaso hijo que quiere ser torero y afirmar que, tras ver la faena del Maestro a un toro enorme de Samuel Flores en Madrid, “no ha habido torero con más cojones”, tras lo cual, Dámaso hijo se levanta de la silla para darle un abrazo

Con esta emoción se da por concluido el coloquio y todos los participantes, junto a la fotógrafa Eva Sánchez, son obsequiados con una foto de un festejo taurino celebrado en la Plaza Mayor de Alcaraz. Además, Dámaso hijo recibe una fotografía con su padre vestido de futbolista junto con el equipo de Alcaraz.

A la finalización del acto, en el hall de entrada del salón, donde hay expuestas algunas fotos de la Eva Sánchez, se ofrece a los asistentes un aperitivo.

 Cronica de Mercedes Rodriguez

Fotografias de Mercedes Rodriguez