UN GRAN TORO DE ALCURRUCÉN

Miércoles, 14 de marzo de 2018. Plaza de toros de Valencia. Media entrada en tarde apacible aunque muy nublada. Toros de Alcurrucén y El Ventorrillo (quinto), bien presentadas aunque de muy desiguales hechuras, y de juego variado e interesante.
David Mora (verde esperanza y oro), saludos y oreja tras aviso. Álvaro Lorenzo (purísima y oro), saludos tras aviso y palmas. Luis David Adame (nazareno y oro), saludos y saludos.
Entre las cuadrillas sobresalió Miguel Martín pareando al tercero y Ángel Otero saludó tras banderillear al cuarto. Presidió Pedro Valero.
Pesos de los toros por orden del día: 530, 535. 525, 560, 535 y 590 kilos.
Ayer tuvo lugar en la plaza de toros de Valencia una de las dos corridas previas a la parte final de la feria, donde se concentran todos los carteles de ringorrango.
El cartel lo componían tres toreros de presentes en muchas ferias, buenos profesionales y de la llamada parte media del escalafón.
Y les anunciaron para enfrentarse a una ganadería de prestigio, como es el encierro de Alcurrucén. Los hermanos Lozano enviaron a Valencia un lote de astados bien presentados aunque de muy desiguales hechuras. Luego su comportamiento estuvo presidido por la variedad  y el interés.
Una gran calidad y nobleza tuvo el que abrió plaza al que, muy poco picado, le faltó fuerza y más recorrido para ser extraordinario. El melocotón segundo tenía muy poquita fuerza. Fue un toro guapo, bajito y muy bien hechurado. Un cromo. Pero luego embistió en todo momento con arreones de manso, con genio. Y además se aplomó muy pronto y se puso a la defensiva.
El colorado y lucero que hizo tercero, al que le faltaba algo de trapío si bien estaba tremendamente astifino, tuvo tendencia a los  adentros y a salirse siempre suelto de la suertes.
Más cuajo tenía el castaño cuarto, Economista de nombre, amplio de sienes y con mucha plaza. Bien picado por Israel de Pedro, llegó a la muleta bravo, pronto, enclasado y repetidor hasta decir basta. Fue un astado de alta nota.
Se fue suelto al caballo el quinto, un ejemplar de El Ventorrillo muy deslucido, que llegó al tercio final moviéndose sin ton ni son y ayuno de clase. Y el sexto fue un imponente toro castaño lombardo. Muy alto, cuajado y largo como un tren, empujó y romaneó en el caballo.Tuvo tranco en banderillas y luego resultó exigente para su matador.
Encabezaba la terna el toledano David Mora.
Muleteó con templanza, compostura y gran limpieza al que abrió  plaza, en un trabajo ortodoxo y siempre por la línea de la pureza, pulseando y acompasándose en todo momento a las embestidas del oponente.
Saludó con una larga cambiada en el tercio al cuarto, al que lanceó con gusto y temple.
Aprovechó las encastadas embestidas de su excelente antagonista para firmar un trabajo vibrante, en el que muleteó siempre con la mano baja y con ligazón, aunque pecó de no cruzarse en demasía.Se volcó al matar al volapié.
Álvaro Lorenzo, uno de los nuevos valores que están llamados abrirse paso en el escalafón, estuvo muy bien en el primero. Lucido con el capote, se le vio asentado y firme, serio y dispuesto y entendiendo a la perfección a su oponente. Se puso en el sitio y consintió. Encajado y profesional, sin darse importancia, firmó un trasteo muy de fondo y revelador de un torero con posibilidades. Anduvo por encima del astado.
Pero luego muleteó sin lucimiento al  quinto, en una faena interminable, en la que anduvo compuesto y excesivamente académico, escaso de fibra y alma. Algo tristón frente a un toro, eso sí, muy deslucido
Y reaparecía de la cornada sufrida días pasados en Olivenza el mexicano Luis David Adame. Abrió la faena a su primero con pases cambiados por la espalda. Uns labor afanosa en el que no faltaron los desarmes y los  desajustes. Decidido y dispuesto, eso sí, en el epílogo arreó y mató de una estocada desprendida.
Manejo con variedad y espectacularidad capote en el sexto, que brindó a Vicente Ruiz El Soro. Tuvo la virtud de bajar la mano y meter en el canasto a un toro que llevaba la cara por las nubes. Le consintió y le sometió con arrestos y disposición en dos series con la mano baja que tuvieron gran mérito. Está todavía muy nuevo,  pero no le falta la disposición y habrá que seguirle.
Cronica Enrique Amat
Fotografias de Mateo Tauroimagenplus