Fin de fiesta y doble puerta grande.

Hoy Algemesí cerraba su feria de novilladas con un cartel de rejones, Ana Rita y Andrés Romero. Se esperaba el lleno, pues a los de la Ribera Alta les entusiasman los caballos, y la tarde no fue para menos, a pesar del calor en un inicio de otoño asfixiante. 

Los toros de Los Espartales y José Luis Iniesta se movieron y se dejaron dar juego, a pesar de su notable exceso de peso. Destacar el tercer astado de la tarde, mostró nobleza y condición, que fue desapareciendo con la inacertada lidia que ofreció la cuadrilla de Ana Rita. 

La portuguesa siempre es sinónimo de éxito y alboroto en Algemesí. Y una vez más así fue, alardeando de una impecable doma y de un dominio excelso de la espuela hizo vibrar a todos los presentes en su primero. Banderillas ortodoxas en el recreo de un rejoneo clásico, y un rejón final certero. Paseó dos orejas.

En su segundo, se volvió a entregar con todo, quizá los capotazos de más resintieron al animal, y la faena fue decayendo. Silenció el triunfo el rejón de muerte, que a pesar de clavarse a la primera no fue suficiente y se vio obligada a hacer uso del descabello. Se despidió ovacionada por todos los presentes.

Para el onubense Andrés Romero la suerte fue a la inversa. Con un primero que era un avión poco pudo lucir su calidad en jinete, pero templó en lo clásico a un animal que poco se dejaba hacer. A pesar de la poca movilidad, le sacó un par de quiebros para degustar con el paladar lento. Sin suerte en la suerte suprema fue ovacionado.

Con su segundo se desató la locura como gran colofón a nueve días de toros, y es que Algemesí merecía despedir su Feria de 2019

con una faena de dos orejas y rabo. Y así fue.

La suerte de Romero había cambiado, y ya de salida se le vio la querencia al toro, templando de manual entre la grupa y la cola, con soltura y majestuosidad. 

Llegaron las banderillas, las cortas y las largas, y el de Huelva sacó a pasear el arte de la doma vaquera en mayúsculas. No contrarrestó las carencias para el caballo de un ruedo como el de Algemesí. Lo hico fácil, artístico y con genialidad. Certero y arrollando calidad en jinete y en torero. Esta vez no le falló el rejón de muerte, en sitio. No cabía duda de que tenía que salir con los máximos trofeos.

Una última doble puerta grande, a una feria con nombre propio. 

Crónica de Bea Hiraldo

Fotografias de Mateo.Tauroimagenplus