UN FESTEJO TRIUNFAL, EN EL QUE SE CORTAN ONCE OREJAS, CIERRA LA TEMPORADA EN VALENCIA

Martes, 9 de octubre de 2018. Plaza de toros de Valencia. Más de tres cuartos de entrada en tarde lluviosa. Astados  de Fermín Bohórquez (rejones), Daniel Ruiz, Garcigrande (premiado con la vuelta al ruedo), Núñez del Cuvillo, Juan Pedro Domecq, Daniel Ruiz y Fuente Ymbro.

El rejoneador Fermín Bohórquez, oreja. Enrique Ponce, dos orejas. El Juli, dos orejas. José María Manzanares, oreja. Román, oreja tras aviso. Álvaro Lorenzo, dos orejas. Borja Collado. dos orejas.  Presidió Luis Maicas.
Entre las cuadrillas bregaron con templanza El Jocho, Raúl Martí y José Arévalo.
La verdad es que algún tipo de maleficio pareció sobrevolar sobre el festival programado para el día de la Comunidad Valenciana. Tras una serie de días veraniegos y excelente temperatura, se puso llover poco antes de comenzar el festejo. Un festejo que registró hasta tres cambios sobre este cartel anunciado a beneficio de la Fundación del Toro de Lídia. Y es que finalmente no compareció Roca Rey, quien al parecer ya había anunciado el 26 de septiembre que no estaría presente en la plaza.  Ni Cayetano, quien había tomado la decisión de no seguir toreando esta temporada. Ni Alejandro Talavante. Él sabrá por qué.
Sin embargo, a pesar de todo, el festival ofreció un balance más que satisfactorio. Tanto por la asistencia de público, como por el resultado artístico del festejo.
Abrió plaza el rejoneador Fermín Bohórquez, uno de los que entró a última hora en el cartel. Lidió un toro cinqueño de su propia ganadería que resultó excelente. No dejó de perseguir a las cabalgaduras, con templanza y buen son. Frente a él, Fermín anduvo ortodoxo y templado, exhibiendo una monta clásica. Acertó al clavarle un solo rejón de castigo, y luego se lució al citar de frente y clavando reunido y arriba. Sobresalió en un par a dos manos
Enrique Ponce se enfrentó a un toro de Daniel Ruíz, noble aunque muy justo de fuerzas, al que saludó con nueve templadísimas verónicas y dos medias, saliéndose para afuera y rematando en el platillo. Luego, a los sones del pasodoble La Concha Flamenca, firmó una faena de gran técnica, limpia y templada, de mucha estética aunque escasa emoción. Mató de una buena estocada.
El Juli lidió un toro de Garcigrande, reglamentaria aunque exageradísimamente arreglado, que metió la cara por abajo y repitió sus embestidas con tanta calidad como clase.Julián lo toreo con ligazón, sometimiento y extraordinario poderío, en un trabajo en el que llevó siempre al astado cosido en los vuelos de su muleta. Mató de un estoconazo de efectos  fulminantes.
Para José María Manzanares fue un toro de Núñez del Cuvillo, muy brocho, casi cubeto, que apenas se tenía en pie. Con todo, tuvo fondo y siempre quiso más que pudo. Lo muleteó sobrado de empaque y a postura, en una labor de firma rutilante, bien rematada con una estocada.
De Juan Pedro Domecq era el toro al que se enfrentó Román, quien entró en el cartel sustitución de Roca Rey. El saludo capoteril fue templado y vistoso, y el quite no le fue a la zaga. El astado se dejó pegar en varas y tuvo tranco, transmisión y alegría. El rubio coletudo liceísta de Benimaclet abrió la faena por estatuarios con el pasodoble Nerva de fondo, y trasteó por sentido de la ligazón, en una labor ligada y emotiva, que llegó mucho los tendidos, y cuyo epílogo fueron unas ajustadas bernardinas. Luego falló con las armas toricidas.
0Álvaro Lorenzo, otro de los que entraron a última hora en el cartel, se enfrentó a otro toro de Daniel Ruiz que tuvo movilidad y buen son. Álvaro lo toreó con compostura y templanza, en un trabajo paciente y de buen corte. Al final, acortó los terrenos y sometió y se impuso a su antagonista, al que despenó de una gran estocada entrando con mucha fe.
Y el novillero Borja Collado, alumno de la escuela de tauromaquia de Valencia, quien debutó hace unas semanas en Algemesí, tenía una gran oportunidad al formar parte de un cartel con figuras del toreo. Su participación en este festejo suponía una especie de examen final, para abrochar un curso que para él ha sido más que sobresaliente. Y en el que le han ayudado mucho tanto en la escuela como fuera de ella, que es algo que nunca debería olvidar.
Con una plausible actitud, se fue la puerta de chiqueros a saludar a puerta gayola a su oponente. Luego le dio una larga y un farol de rodillas en el tercio y lo lanceó con vistosidad. Brindó a sus ilustres compañeros de cartel y, bajo una fuerte lluvia que se desató en ese momento, fue capaz de sobreponerse a los elementos y le toreó por el pitón derecho con voluntad y por momentos, con buen corte. Mato de una gran estocada.
El astado de FuenteYmbro al que se enfrentó tuvo transmisión.  Encastado y exigente, no regaló nada y no se dejó por el pitón izquierdo.
Borja debe tener en cuenta, en esta nueva etapa profesional que se inicia para él, que se debe ser torero no solo en la plaza, sino fuera de ella. Que tanto en el ruedo como la calle, hay que afrontar las cosas con valor, respeto, torería, sinceridad y gallardía.
Cronica de Enrique Amat
Fotografias de Mateo . Tauroimagenplus
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