UN EXPLOSIVO CHOVER ABRE LA PUERTA GRANDE

Lunes, 12 de marzo de 2018. Plaza de toros de Valencia. Un tercio de entrada en tarde soleada y fría. Novillos de Fernando Peña, de desigual presentación y juego. Los mejores, primero cuarto. Jesús Chover (azul y oro), vuelta al ruedo y dos orejas. Alejandro Gardel (blanco y oro), silencio y silencio. Ángel Téllez (verde y oro), silencio tras dos avisos y silencio tras dos avisos. Entre las cuadrillas lució la brega de Pedro Lara y un quite a cuerpo limpio que hizo El Sirio en este mismo novillo. Y saludaron tras banderillear al sexto Juan Navazo y el Niño de Santa Rita. Presidió Pedro Valero. Pesos de los novillos por orden de lidia: 470, 460, 467, 485, 464 y 492 kilos.
La primera novillada de la feria fallera se celebró en una tarde soleada y de agradable temperatura. Y en ella triunfó un entusiasta, entregado, ilusionado y dispuesto Jesús Chover, a quien se llevaron en volandas por la puerta grande en medio del entusiasmo popular.
Los utreros de Fernando Peña estuvieron muy desigualmente presentados. Y la misma desigualdad presidió su juego.
Bien presentado el primero, que se dejó pegar en varas  y tuvo tranco en banderillas. Al tercio final llegó con templanza y son, dando un excelente para el torero. El escurrido segundo no tuvo entidad suficiente para una plaza como Valencia. Chico y luego desclasado, fue un novillo irrelevante. El tercero tuvo más cuajo y presencia. Con todo, aplomado, parado y a la defensiva, no dio  opciones a su matador. Enclasado, con calidad, repetidor y con movilidad el cuarto, que rompió bueno y dio un gran juego.
Tuvo más cuajo el girón quinto, un ejemplar que se dejó pegar en el caballo, tuvo tranco en banderillas aunque acabó apagándose en la muleta. Tuvo buen fondo, pero su matador no le dejó lucir. Y el sexto, ayuno de clase y de raza, embistió siempre con la cara media altura, sin convencimiento y fue y vino sin ton ni son. Rajado y a la defensiva, resultó muy deslucido.
El valenciano Jesús Chover se fue a la puerta de chiqueros a recibir a su primero, y luego le dio dos largas cambiadas en el tercio. Variado con el capote y espectacular en banderillas,  con la muleta firmó una faena variada y templada, entonada y suficiente, que remató de una estocada. Quizá mereció un mayor premio.
También se fue con las dos rodillas a portagayola  para saludar al cuarto, al que asimismo banderilleó con espectacularidad. Luego firmó una faena vibrante, entonada, dispuesta, ilusionada y entregada, en la que puso todo de su parte sobre el ruedo. Cortó dos orejas y se abrió un crédito merecido. Sobre todo, después de tanto esfuerzo, de tanto trabajo y de tanto sacrificio. Dio una vuelta al ruedo con las dos orejas feliz, satisfecho y rebosante de alegría. Lo mereció.
Alejandro Gardel anduvo muy displicente y abúlico en el novillo de su debut. No llegó a ponerse de verdad en ningún momento, y pareció que aquello no iba con el.
E hizo como que se medio ponía ante el buen quinto, pero aquello no pasó de un quiero y no puedo sin demasiado convencimiento. Un debut para olvidar y una actitud impropia de un novillero anunciado en una feria como la fallera.
Volvía a Valencia del madrileño Angel Téllez, quien se perdió en un trasteo interminable y stajanovista, tan voluntarioso como escaso de relieve ante su primero. Aquello fue una labor interminable, que además estuvo muy mal rematada con los aceros. Le enviaron dos avisos.
Y se perdió en otro trasteo de larguísima duración ante el sexto.  Aquello estuvo sobrado de afanes y disposición, pero firmado con una rústica caligrafía.  No hubo mucha sintonía entre novillo novillero y el trasteo no transmitió. Y volvió a escuchar dos recados presidenciales.
Cronica de Enrique Amat
Fotografias  de Mateo . Tauroimagenplus