El secreto

por Pieter Hildering

La imagen es de la tarde del viernes 26 de julio de la Feria de Julio de Valencia de 1996. En el cartel se anunciaban toros de Jandilla para el joven maestro José Miguel Arroyo, conocido como ‘Joselito’, junto con los matadores valencianos recién consagrados, Enrique Ponce y Vicente Barrera. Ponce era matador de toros desde 1990, mientras que Barrera tomó la alterativa en una tarde igualmente relevante en Julio de 1994.

A la derecha de la imagen está Daniel López Quiles, que todavía es miembro del equipo médico de la plaza de toros valenciana. A la izquierda va José María Aragón Caro, cirujano y entonces jefe de aquel excelente equipo y a su vez antiguo presidente de mi querida Asociación Cultural, Gastronómica y Taurina ‘Tinto y Oro’. Además, José María era un gran partidario del joven matador madrileño quien tuvo tanto impacto en el mundo de los toros después de tomar la alternativa a los dieciséis años en la plaza de Málaga en 1986. Pero volvamos a la imagen.

¿Cómo sé la fecha exacta? En primer lugar, debido a la asistencia masiva del público y la pancarta en el fondo en la que parece leerse BARRERA… En segundo lugar porque me acuerdo del niño con el Pony de Shetland caminando detrás de nuestros dos protagonistas. Estuvo allí para anunciar al público el espectáculo Bombero Torero que se efectuaría esa misma noche.

José María y Daniel mantuvieron su aparición en el paseíllo en secreto para todos. Los dos están impecablemente vestidos con camisa negra y pantalones grises, alpargatas blancas y con un látigo en la mano. Conducen a los hombres con las mulas del arrastre, pero hay una diferencia: van con cabeza descubierta. Este detalle no solo refleja su modestia, sino también revela su primera actuación como parte en un paseillo. Cruzaron solemnemente el diámetro del redondel, inclinaron sus cabezas ante el usía en su palco que presidía la corrida, se metieron en el callejón y… regresaron a su burladero para continuar la corrida como médicos de la plaza.

Lamentablemente, la tarde siguiente puso fin a la diversión. Cuando Ramillete le quitó la vida a Curro Valencia, ni siquiera el equipo médico más experimentado podría haberlo salvado.

Crónica de Pieter Hildering

Fotografia de Alvarez