El 25 de septiembre de 1959, el Soldado de Infantería de Marina de primera clase Riley “Ángel” Martín, junto con otros toreros, hizo su debut en la plaza de toros de El Puerto de Santa María. Fue su primera vez en público. Estaba estacionado en el Cuartel de la Marina de los EE. UU en Rota y, al igual que la plaza de toros de La Línea de Concepción era un conocido trampolín hacia el mundo de los toros para los ingleses en Gibraltar, los estadounidenses en Rota estaban al lado de la plaza de toros en El Puerto. En ese sentido tenían ventaja porque, en palabras de José Gómez ‘Joselito’: “Quien no ha visto toros en El Puerto no sabe lo que es un día de toros.”

En la «fotografía oficial de la Marina de los Estados Unidos», se ve a Riley, quien sin duda se hacía llamar Ángel en beneficio de la comunidad taurina de El Puerto, caminando hacia el palco presidencial al comienzo del evento. Está en medio de un grupo de toreros y va con la cabeza descubierta, como corresponde a un hombre que debuta. Su traje de luces de color claro, sin duda se alquila por el día. No se sabe cuántos matadores jóvenes encabezan el paseillo, pero lo más probable es que sea una ‘novillada de promoción’, una novillada sin picadores de seis toros y seis hombres, lo que generalmente significaba que los novilleros tenían que gastar mucho dinero para tomar parte y, por lo general, se enfrentaban a toros baratos y poco fiables, incluso en esta famosa plaza. A su izquierda, otros dos se ven caminando con montera en mano mientras que a la derecha del joven marino camina otro torero, obviamente más experimentado. Detrás de Angel Martin se puede ver la sección del primer piso que normalmente está ocupada por la banda de la plaza, aunque, curiosamente, parece que hoy no hay acompañamiento musical. ¡Todo el palco está vacío!

Esta novillada es un misterio. No he encontrado rastro de él en archivos españoles. El Ruedo no lo menciona y no he podido encontrar nada en los diarios nacionales sobre un joven novillero americano debutando en El Puerto. Sin embargo, la Oficina de Información Pública de las Actividades Navales de los Estados Unidos pensó que la noticia valía la pena. En el reverso de la fotografía está escrito a lápiz que la imagen del joven marino-torero debería tener una cobertura de tres columnas en la edición dominical del 17 de diciembre de 1959 de su revista.

Pero no importa si pasó a aparecer en muchas más novilladas o si este debut fue el último, ahora pertenece a la larga línea de estadounidenses que vistieron el traje de luces y cruzaron la arena de una plaza de toros. Una línea que comenzó con Sydney Franklin y aún no termina. Lo que sí sabemos es que desde ese día de septiembre, hace más de sesenta años, el Soldado de Marina de primera clase Riley “Ángel” Martín es un Yanqui Torero.

Crónica de Pieter Hildering