Diego Carretero triunfa en el dia de su Alternativa en Alicante

Alicante, 23 de junio. Cuarta de feria. Tres cuartos de entrada.

Toros de Juan Pedro Domecq, desiguales de presentación, nobles y de muy poca fuerza. Primero y sexto, los de mejor son.

Morante de la Puebla (de negro y oro), ovación y pitos.
Manzanares (de azul noche y oro), silencio y dos orejas.
Diego Carretero (de blanco y oro), que tomaba la alternativa, oreja tras aviso y dos orejas.

De las cuadrillas destacó Rafael Rosa.

No le pudo salir mejor la tarde a Diego Carretero, que tomó la alternativa y se llevó una oreja de “Rezongano”, número 14, 490 kilos y negro zaino, el toro con que se doctoró y con e que se mostró solvente y muy dispuesto. Se lució en los lances de recibo y luego, sobre todo, al torear en redondo. Al natural acortó mucho las distancias y eso no le vino bien a su oponente.
Salió muy arreado y con muchas ganas con el sexto, al que saludó con hasta tres largas cambiadas de rodillas. Le dejó crudo en varas, lo que puede que se le pusiese en contra, por que el toro llegó muy vivo al último tercio, costándole acoplarse con él. Hubo algún desajuste y enganchones varios hasta que, ya por el pitón izquierdo, se templó más y logró dejar naturales de mucho mejor trazo, logrando la puerta grande al matar con eficacia.

No aguantó el primer toro de Manzanares, largo, escurrido y flojo, también. Se hizo aplaudir al veroniquear, casi lo único lucido de su primer turno. Luego su antagonista comenzó a perder fuelle, se puso andarín, a la defensiva, mirón, perdiendo las manos, parándose… imposible.
El quinto pareció agotado ya antes, incluso, de llegar al caballo. Le cuidó y consintió mucho su matador para componer una faena limpia, con muletazos largos, ligados y muy templados, siempre con la gente a favor y el ambiente viento en popa. Una labor de alto contenido estético que levantó la tarde.

Morante en sus últimas actuaciones en Alicante protagonizó numerosas anécdotas. Un día se puso a regar la plaza. Otro apuntilló él mismo a uno de sus toros. Otra vez le mandó unas gafas a un presidente que no se había percatado de lo que había hecho… Con su renovada estética de torro decimonónico se estiró en las dos verónicas y la media que dibujó a c´mara lenta a su primero, que rodó por el suelo en el único puyazo que se le consintió. Pinturero de inicio, ralentizó luego su toreo con la derecha, en dos tandas reposadas y asentadas. Al natural, y con el animal ya agotado, no hubo sintonía entre las partes y no alargó inútilmente su trasteo.
Recogió con ceñidas chicuelinas al muy cómodo cuarto, que no plantó pelea en varas, siendo tramitado con un único y leve picotazo. Pese a su poca entidad, el de Juan Pedro tuvo voluntad embestidora pero no motor para moverla, limitándose el de La Puebla a pasarle de muleta y tratar de buscar algún muletazo plástico. Pero sin mucha convicción ni, obviamente, resulta.

Cronica de Paco Delgado de Avance Taurino

Fotografias de Mercedes Rodriguez