Deslucida apertura de La Feria de Algemesi 2017

Sábado 23 de septiembre de 2017. Plaza de toros de Algemesí. Primera de feria. Lleno en tarde soleada. Un novillo de Tomás Prieto de la Cal para rejones y cuatro de Partido de Resina, muy bien presentados y de juego deslucido. El rejoneador Roberto Armendáriz, palmitas. Alejandro Conquero (blanco y plata), silencio tras dos avisos y silencio tras aviso. Aitor Darío El Gallo (azul y oro), silencio y silencio tras aviso. Actuó como sobresaliente Víctor Manuel Rodado (corinto y azabache). Entre las cuadrillas  saludó tras banderillear Jesús Carvajal. Presidió la alcaldesa de la localidad Marta Trenzano.

Cuando dieron las cinco y media las campanas de la basílica de San Jaime de Algemesí, echó a andar una nueva edición de su tradicional semana taurina.  Una semana que no es tal, sino nueve días de toros, todos ellos a plaza llena, en la que los aficionados tienen la oportunidad de dar un repaso total a cómo está el escalafón novilleril de la temporada.

No faltó, como suele ser habitual el día inaugural del ciclo, la manifestación de los antitaurinos. Como siempre, muy demócratas ellos, muy sostenibles, con mucha movilidad  y transparencia y siempre inclusivos. Inclusivos de los que ellos les gusta, y exclusivos de lo que no sea lo que ellos quieren. Y si encima les hacen el caldo gordo tontainas como el actor Dani Rovira, que esta semana declaró en una radio su condición de antitaurino con argumentos pueriles, demagógicos  y bobalicones,  pues se vienen todavía más arriba. Menos mal que en Algemesí la tradición taurina está enraizada en la propia idiosincrasia de la población, y no hay antitaurinos que valgan que pueden acabar con los toros en esta ciudad.

La novillada inaugural del tenía un claro argumento turista. Para rejones, un ejemplar de Tomás Prieto de la Cal, una de las ganaderías en la actualidad más duras y exigentes, y que mantiene su origen veragueño. Y luego, para lidia ordinaria, cuatro ejemplares de Partida de Resina, lo que era antes el legendario hierro de Pablo Romero.

Muy serio, alto y cuajado el primero. Un ejemplar descastado y muy desclasado, que fue y vino a lo tonto sin entregarse ,sin fijeza y sin terminar de descolgar durante toda la lidia. Derribó el picador el segundo, que se lo pensó, se quitó las moscas y no acabó de emplearse, provocando el desconcierto entre las cuadrillas. Gazapon y distraído, fue muy deslucido. Alto, largo como un tren y muy serio el cárdeno cuarto, un toro arremangado de pitones y con muchísimo volumen. Salió con muchos pies y metiendo la cara, pero luego le castigaron con saña en el caballo, y llegó al tercio final muy aplomado y a la defensiva. Y el cierra plaza, más vareado, largo del cuello y ofensivo por delante, se desplazó con buen son y metiendo la cara en los engaños. Resultó el más manejable del encierro, con el defecto de salir algo desentendido de los embroques. Y el de rejones fue y vino sin demasiado celo.

El rejoneador navarro Roberto Almendáriz se mostró entusiasta y vibrante, en un trabajo en el que sobresalió al clavar algunas banderillas reunido y arriba. Falló de los rejones de castigo, ya que colocó tres y todos ellos bajos contrarios. Trató siempre de citar de frente y mató de un certero rejónazo.

El onubense Alejandro Conquero se mostró como un torero zaragatero. Trasteó muy movido y a base de recursos a su primero, en una labor despegada y que remató dando sainete con las armas torcidas, con las que pasó un auténtico quinario. Y ante el cuarto apuntó algunos muletazos de  buen aire, en el marco de un trabajo ligero, despegado y siempre superficial. Volvió pasar fatigas para matar a su oponente. Lo mejor de su actuación fue lo atento y oportuno que estuvo en la dirección de la lidia.

Aitor Dario El Gallo pareció salir derrotado de antemano ante el segundo. Escaso de ánimo, ya con el capote el toro le puso los pitones en el pecho. Afligido, inseguro y molestado por el viento, y ante un complicado antagonista, no pasó nada. Y se hizo el ánimo ante el quinto, ante el que firmó una labor templada y compuesta, con muletazos de buen corte y excelente son, en un trasteo al que le faltó algo más de pasión y remate con el estoque.

 

Cronica de .Enrique Amat

Fotografia  Mateo .Tauroimagenplus