EL DEBUTANTE ELOY SÁNCHEZ TRIUNFA EN BOCAIRENTSábado, 25 de agosto de 2018. Plaza de toros de Bocairent. Media entrada en tarde agradable. Novillos de Manuel Patón, bien presentados y en general manejables. Alejandro Peñaranda, saludos tras dos avisos. Joan Marín, saludos. Javier Camps, oreja. El Ceci, saludos tras aviso. Eloy  Sánchez, dos orejas. Entre las cuadrillas destacaron con los palos Mario Hueso, Juanvi Sanchís y Andrés Alemany. Presidió la concejala de Asuntos Sociales Begoña Periguell.

La peregrinación de festejos en el mes de agosto por plazas periféricas y festejos de promoción continuó en Bocairent, donde con  motivo del 175 aniversario de la plaza, y de las fiestas de San Agustín de la localidad, se anunciaba una clase organizada por la Peña Taurina Esplá de Bocairent en colaboración con la Escuela de Tauromaquia de Valencia.
El coso taurino bocairentino es un auténtico prodigio arquitectónico. Una plaza que cumple ya 175 años de existencia, que fue en su momento excavada en roca. El paso de los años no ha podido con ella, y la cuidadosa conservación que llevan a cabo los aficionados locales la mantienen como un auténtico museo.
En el festejo se lidiaron astados de Manuel Patón, muy bien presentados y algunos de los cuales, dentro de su buen juego en general, supusieron un exigente examen para sus matadores.
El castaño, lombardo y bociblanco primero tuvo las virtudes de la fijeza, la movilidad y la codicia, aunque el defecto de terminar siempre los viajes con la cara arriba. Muy agarrado  al piso y constándole embestir el negro segundo, que se desplazó si bien algo la defensiva y con cierta violencia. Muy complicado resultó el tercero, que desarrolló sentido. Muy incierto, siempre quiso coger.
No dio facilidades el castaño cuarto, que siempre pidió el carnet de profesional a su matador. Y el cierraplaza, el más terciado
 del encierro, siempre quiso aunque tendió a perder las manos y claudicar. Con todo, tuvo un excelente fondo.
Alejandro Peñaranda, de la escuela taurina de Albacete, se mostró como torero enterado, suelto y con oficio. Con todo, se perdió en un trasteo de larguísimo metraje y escaso mensaje, en el que dió muchísimos muletazos aunque de forma algo rutinaria y mecánica.
Joan Marín apuntó detalles de buen corte, a pesar de su bisoñez. Intentó siempre hacer las cosas por la línea de la ortodoxia, y se le vieran cosas de interés. Falló con las armas toricidas.
Javier Camps plantó cara a las dificultades del tercero, que le puso en muchos aprietos y le volteó varias veces. No se desanimó y lo mató con contundencia.
El Ceci, de la escuela taurina de Castellón anduvo con dignidad y buenos deseos en el complicado cuarto, que le cogió en numerosas ocasiones. Para el recuerdo dejó un pase de la firma que fue un auténtico cartel de toros y otro ayudado por bajo que no le fue a la zaga.
Eloy Sánchez mataba su primer novillo en público. Y la verdad es que rubricó una faena en la que mostró atisbos de excelente corte de torero. Toreó en todo momento con sentido de la ligación, y con la virtud añadida de ser capaz de templarse y acompasarse a las escasas fuerzas de su oponente. Muy enfibrado y expresivo, se abrió un amplio crédito.

 

Cronica Enrique Amat

Fotografias de Mateo .Tauroimagenplus