Peñas de San Pedro (Albacete). 28 de agosto de 2019. Más de un cuarto de plaza.

Cuatro novillos de Castillo de Montizón (Samuel Flores), bien presentados y nobles.

Octavio Chacón. Dos orejas

Manuel Escribano. Silencio

Jesús Enrique Colombo. Dos orejas

David Roldán. Novillero. Dos orejas y rabo

Se lidiaron cuatro novillos de D. Samuel Flores con el hierro de “Castillo de Montizón”, bien presentados, nobles y con buen juego. Buena afluencia de espectadores, más de un cuarto de plaza y el único pero de la tarde, fue no guardar un minuto de silencio en el aniversario de la muerte de “Manolete”

Abrió plaza el gaditano Octavio Chacón con verónicas de buen gusto; algo desorganizado resultó el tercio de banderillas tras el cual, Chacón, brindó al torero albaceteño Miguel Tendero. Toro noble, sobre todo por el pitón derecho, aunque embestía algo rebrincado; su lidiador lo exprimió al máximo en un toreo serio, imprimiéndole la altura y velocidad adecuada en cada momento. Mató de media estocada que le sirvió para cortar las dos orejas.

El segundo de la tarde correspondió a Manuel Escribano. Apenas pudo torearlo con el capote y en el tercio de banderillas que él mismo protagonizó, invitó a poner el segundo par a su compañero Colombo, resultando un buen tercio. Empezó con la mano derecha, por bajo, muy templado, demostrando sus buenas formas. Con la mano izquierda dejó los más bellos muletazos. Mató al tercer intento y tras dos descabellos solo pudo escuchar el silencio.

Tuvo el tercer novillo la suerte de caer en las manos del venezolano Jesús Enrique Colombo. Devolvió la invitación en banderillas a Escribano y brindó a su compañero Octavio Chacón. La faena de muleta fue de muchos quilates, demostrando el joven torero sus conocimientos de las distancias y el temple. Llevó al novillo embebido en la muleta por ambos pitones, siempre ligado con una templanza que habría echo vibrar los cimientos de cualquier plaza de primera categoría; plasticidad, mano baja y torería. Despachó a su enemigo con media estocada y un descabello que le sirvieron para cortar las dos orejas.

El cuarto fue para el novillero local David Roldan que recibió al novillo por verónicas, realizando posteriormente un quite por lopecinas. Novillo de mucha movilidad y joven con muchas ganas, muy en novillero, dejándose ver por ambos pitones hasta el final, donde se adornó con pases de mano sin espada. Despachó la tarde con un estocada que le valió las dos orejas y el rabo y la vuelta al ruedo para el animal.

Crónica y fotografías de :  Carlos Valverde Diaz