CUARTA DE ILUSIÓN Y DISPOSICIÓN VALENCIANA

Se daban todos los factores para una buena tarde de toros: calor, algo menos de media entrada y unos novillos que prometían en su presentación. Pero la tarde no respondió a la concurrencia de elementos que en el coso de Monleón se habían prestado.

Abría la tarde Diego San Román, con un novillo que demostró ser bravo al mostrarle la muleta. Ya en el capote se le vio la plaza al mexicano, dominio que fue reafirmando durante la lidia de su primero dando la firmeza que el novillo exigía en una faena por bajo. Le avisó un par de veces antes de coger al novillero, que aún así salió a acabar de defender su turno. Se restó magnitud a la faena y le repercutió en los aceros, con los que no estuvo acertado.

Ovacionado enfiló a la enfermería por su propio pié. Pero ya no volvería a salir para retomar la tarde.

El segundo, para Miguel Senent “Miguelito” no apuntó bravura desde salida. Manseando y buscando las tablas se encontró con un Miguel con disposición y talante, que lamentablemente no pudo más que ponerle el trapo y sacarle lo poco que tenía sin repercusión en el tendido por las notables carencias del animal.

Llegó el tercero con Borja Collado, que ya había dejado magnificas sensaciones en el quite por gaoneras al de su compañero.  A priori un novillo que parecía lo iba a tener todo tras tocarlo con el capote. No pudimos comprobarlo, ya que tras el inicio en los medios con la muleta, se rompió una mano y el valenciano se vio obligado a sacar la espada. Destacar dos pares ortodoxos de Jose Arevalo que el público reconoció obligándole a desmonterarse.

Llegado el cuarto, y tras los dos anuncios por la megafonía de la plaza, se había quedado una tarde de valencianos. Llegó el cuarto con ganas, y a pesar de los tres tremendos costalazos que dio el animal durante los primeros tercios se mostró noble y no resintió fuerza. Dispuesto como en su anterior, Miguelito quiso comerse el novillo, pero faltó conexión entre ambos, y dejó una faena sin más trascendencia que algunos muletazos aislados.

Llegado el quinto, Borja no quiso esperar en las tablas y se fue a recibirlo a portagayola.

Entrega no le faltó en ningún momento ante un novillo descastado, sin transmisión ni fondo. Aún así sacó a pasear su concepto, y le hizo todo, sembrando en el tendido ilusión. La suerte le abandonó al entrar a matar, ya que recibió una tremenda paliza cuando se dispuso a ello, le sirvió la estocada baja para que cayera y el público le premiara con una oreja. Una vez dio la pertinente vuelta al ruedo, pasó a la enfermería, donde posteriormente le operarían.

No se puede dejar de nombrar, a Raul Martí en su turno con los palos, que también se fue desmonterado.

Para cerrar la tarde, Miguel Senent también quiso la portagayola, y nos hizo temblar a los allí presentes, ya que el animal salió andando. Levantó la plaza con el repertorio de capote, pero después decreció la intensidad en la muleta. El animal tampoco acompañó con las pretensiones y las ganas del novillero valenciano.

Cronica  de Bea Hiraldo

Fotografias de Mateo. Tauroimagenplus