Climent corta la unica oreja de la tarde

Sábado, 12 de mayo de. 2018. Plaza de toros de Valencia. Aceptable entrada en tarde agradable. Novillos de Gómez de Morales, en general bien presentados y de juego muy desigual. Destacaron por su calidad primero y cuarto. Cristian Climent (azul pavo y oro), saludos tras aviso y oreja tras aviso. Jorge Isiegas (azul noche y oro), silencio y silencio. Carlos Ochoa (rosa y oro), silencio y saludos. Entre las cuadrillas bregó con solvencia al quinto Raúl Ruiz. Presidió Pedro Valero. Pesos de los novillos por orden de lidia: 492, 430, 462, 504, 490 y 472 kilos.
El festejo conmemorativo de la festividad de la Virgen de los Desamparados volvió a quedar reducido a una novillada con picadores. Sin desmerecer ni el espectáculo ni a los actuantes, quedan ya lejos los tiempos en que esta fecha tan tradicional en Valencia se conmemoraba con un festejo de lujo, incluso con una miniferia.
 Se guardo un minuto de silencio en memoria del Matador valenciano Manuel Granero en el 92 anivesario de su fatal desenlace en la plaza de toros de Madrid.
.Hacían el pasillo tres toreros que ya han actuado en esta plaza en anteriores ocasiones.Tres  espadas con experiencia y placeados. Para enfrentarse a ellos se eligió un encierro de Gomez de Morales. Lo que eran antiguamente los Alipios. En su momento se decidió quitar la procedencia Santa Coloma y se eligió la de Atanasio Fernández. En la actualidad,  toda su procedencia es de Juan Pedro Domecq.
Compusieron un lote de astados bien presentados, con el suficiente cuajo y sin que hicieran falta más exageraciones. Delanterito de cuerna fue el buen primero, que se dejó pegar en varas y metió la cara en la muleta con excelente son, Humillando con derechura y fijeza. El segundo, más vareado y con menos presencia aunque se tapaba por la cara, tuvo muy poca fuerza. Claudicante y escaso de poder, dio pocas opciones a su matador.
El tercero, que también se tapó por la cara, tuvo un fondo de nobleza y calidad, aunque también exhibió muy poquitas fuerzas. Más cuajo y plaza tuvo el cuarto. Se salió suelto de su primer encuentro con las plazas montadas, aunque se dejó pegar en el segundo. Su comportamiento en la muleta ofreció como ingredientes la fijeza y el querer siempre, aunque sin demasiado poder.
El quinto fue largo, silleto y bien armado. Tuvo tanta fachada como escasez de fuerzas. Se defendió más de la cuenta, se agarró el piso y le complicó la vida a su matador. Y el cierra plaza, serio y ofensivo por delante,  anduvo asimismo escaso de poder y justo de raza como sus hermanos. Rodó por la arena al inicio del trasteo y perdió las manos varias veces durante la lidia, en la que acortó siempre los viajes y en todo momento a la defensiva.
El valenciano Cristian Climent intenta recuperar la senda y volver a torear con frecuencia de la mano del ganadero Rafael Azor. El coletudo de El Puig tuvo el excelente gesto de brindar la muerte de su primero a ese extraordinario fotógrafo y mejor persona que es el aficionado de Requena Jose Enrique Martinez. Cristian muleteó con oficio, templanz,  ligazón y buen son al excelente primero, en una labor entonada que no tuvo remate con las armas toricidas.
Y lanceó con templanza y muy acompasado al cuarto, en un saludo capoteril de excelente nota. Luego con la muleta volvió a exhibir profesionalidad, conocimiento de la técnica y sentido de la ligazón. Se abrió un nuevo crédito.
El aragonés Jorge Isiegas quiso recibir de rodillas en el tercio a su primero. El mañico anduvo porfión y tesorero, en una faena que no pudo tomar vuelo ante el escaso empuje de su antagonista. Además, mató a la última. Y porfió con disposición y entrega, aunque sin convencimiento y frescura al quinto, en una labor que no tuvo ni remate ni argumento.
El madrileño Carlos Ochoa saludó con largas de rodillas a su claudicante primero, al que no fue capaz de templar en ningún momento. Rústico en sus formas, y muy destemplado, su antagonista rodó por el albero en diversas ocasiones. Ofuscado y sin recursos, no fue capaz de resolver la papeleta.
Y también lo intentó con más deseos que acierto ante el sexto, en un trabajo que tuvo, eso sí, una muy sincera entrega, valor, actitud y gran disposición. Se justificó con creces.
Cronica de Enrique Amat
Fotografias de Mateo. Tauroimagenplus