Cayetano en la Peña El Natural de La Vall d’Uixó en suXVIII Semana Cultural

Este sábado, 11 de noviembre, a las 19:00 la Peña El Natural de La Vall d’Uixó nos convocó a una charla coloquio, dentro de su XVIII Semana Cultural. Más que una charla fue una conversación, alrededor de una mesa decorada con un capote de brega que parecía una mesa camilla. Sentados en esa mesa, el periodista Jorge Casals y el torero Cayetano, impecable la conducción de la charla a cargo de Jorge Casals, que dejó que el protagonista fuera el torero y con preguntas que surgían sin papeles por medio.

La primera pregunta fue acerca de su estado físico, tras la tremenda cogida de Zaragoza, a lo que el torero respondió que está acelerando su recuperación, para poder estar en plenas facultades el próximo día 26 en la México, plaza de responsabilidad, pero muy exigente también por la altitud. Surgió entonces el recuerdo emocionado al recientemente fallecido Miguel Armillita, que fue el padrino de su confirmación en aquella plaza.

Cayetano agradeció a los presentes (se completó el aforo) su asistencia, mencionando la gran afición al toro de la gente de esta zona. Prosiguió diciendo que había venido a contar cómo es el toreo y que ojalá, después de esa tarde, alguien de los presentes que nunca hubiera pisado una plaza de toros, sintiera la curiosidad de ir a una corrida de toros.

Repasando la pasada temporada, Cayetano dijo que se la había planteado como un reto y que ha tenido problemas para entrar en algunas ferias, ya que hay muchos intereses en las empresas, debido a que hay empresarios que son también apoderados. Finalizó la temporada con 45 festejos y, aunque afronta la próxima temporada con mucha ilusión, no le gustaría sobrepasar las 35 tardes. Hizo referencia a la disminución de festejos que supuso la crisis económica, de ahí su satisfacción por haber llegado a esa cifra.

Sobre los dos años que estuvo retirado, contó que lo hizo porque ser torero “exige dedicación plena” y quería tomarse un tiempo para otras cosas. Pero que, pese a no tocar un trasto en ese tiempo “porque engancha”, no terminó de desconectar, poniendo como ejemplo que los días de viento se sentía preocupado, como si tuviera que torear.

¿Por qué se hizo torero tan tarde? Su respuesta fue que sentía curiosidad por sentir lo que habían vivido tantos de su familia y fue entrando poco a poco y el toreo le enganchó. Contó que no lo tuvo fácil y, entre otras cosas, le resultó difícil encontrar un apoderado, ya que nadie creía en él, por eso le pidió al torero Curro Vázquez, su tío (casado con una prima hermana de su madre), que fuera su apoderado en los inicios “y luego ya encontrar alguno”. Se refirió a Curro Vázquez como “mi maestro; sin Curro, hubiera sido un Cayetano diferente”, añadiendo que estuvo muy unido a él desde niño y que para un torero es muy importante estar con alguien que le conoce y sabe cómo piensa uno.

Para evitar comparaciones, decidió anunciarse sin apellidos. Evidentemente, era inevitable que su padre y su abuelo salieran en la conversación. Sobre ello comentó que los apellidos son, para él, una motivación, más que una losa. Pero también dijo que él se fija en muchos toreros, aunque nadie debe intentar parecerse a nadie, ya que las copias son malas. Sentenció con “esta profesión va muy ligada a lo que uno siente, intentar parecerse a otro es no expresarse uno mismo”.

Se habló también del miedo, según Cayetano “el miedo está y debe estar. Llámalo respeto, hay que tenerlo siempre al toro”. Dijo que lo pasa mal los días previos a una corrida importante, que son días en los que “no me aguanto ni yo”. “El día que se torea, se hace eterno”, añadió. Prosiguió contando que intenta dormir hasta tarde, después viene la hora de comer, haciendo referencia a lo importante que es una alimentación cuidada que permita soportar el esfuerzo de la lidia y que se ha de comer con tiempo suficiente para que el estómago esté vacío a la hora de torear, por si hay que entrar en quirófano. Y que se refugia en la música.

De aquí surgió el tema de la importancia que Cayetano le da a la preparación física: “estar bien físicamente te da valor”. Pero que lo más importante es la parte mental: “no hay día que no piense en el toro en algún momento”. Hizo referencia a la evolución que ha tenido la preparación física de los toreros, comparando tiempos pretéritos con la actualidad.

No se pasó por alto la reciente muerte de Iván Fandiño. Sobre ello, la reflexión de Cayetano fue: “Cuando sucede una tragedia, te hace poner los pies en el suelo y lo tienes que digerir. Soy consciente que cuando salgo de la habitación puede que no vuelva, pero tienes que asumirlo si quieres torear”.

Volvieron a salir en la conversación sus inicios, como reflexión hasta llegar al día de hoy. Sobre su padre dijo que “me apretaría mucho” y que “mi abuelo y mi padre nos hubieran exigido mucho”. A día de hoy, está contento de lo conseguido, ya que “yo no decidí ser torero, decidí intentar ser torero”, pero “no me conformo, quiero más”. Ante el planteamiento de la retirada, su respuesta fue que, dada su edad, se toma las temporadas una a una.

Inevitable recordar a su abuelo, Antonio Ordóñez, y no hablar de Ronda. Ahí Cayetano mostró abiertamente sus sentimientos por esa ciudad y esa plaza con frases como “Ronda es punto y aparte para mí”, “yo me he criado en esa plaza, es mi casa”. Habló de lo especial que es la corrida Goyesca de Ronda y que se siente un privilegiado por haber podido torear esa corrida, ya que “todo torero sueña con torear en Ronda”.

Siguiendo el hilo de la Goyesca de Ronda, se habló del vestido de torear que le hizo Armani y de las críticas que recibió por ello. Hizo referencia a lo importante que fue que el famoso diseñador le eligiese: “Son cosas que traspasan nuestras fronteras. Ese vestido es una obra de arte que guardo con cariño y respeto” y a la admiración con la se ve el mundo del toro fuera de España, mientras aquí muchas empresas tienen prejuicios a verse relacionadas con el mundo taurino: “a veces, nos vemos peor que a nosotros nos ven”.

Cayetano no quiso perder la ocasión de recordar que “la tauromaquia no es sólo lo que se ve en el ruedo, hay muchos valores en ella que se han perdido en la sociedad”. También quiso resaltar que el mundo del toro antes era muy hermético y que “eso es un error”.

El antitaurinismo fue otro tema del que se habló. Destacó la importante labor de la Fundación Toro de Lidia y de la necesidad de que la gente apoye a los profesionales. Añadió que los ataques que sufre en las redes sociales, de las cuales opinó que son una buena herramienta cuando son bien utilizadas pero que deben estar más reguladas, no le afectan directamente, pero sí indirectamente “porque les afecta a la gente que me quiere”. Resaltó que en el mundo taurino no hay organización ni unidad, mientras “los contrarios están muy bien organizados y financiados por las firmas de piensos para mascotas”. Concluyó diciendo “yo entiendo que haya antitaurinos, les respeto, pero también quiero que me respeten”.

Se mencionó la excelente cuadrilla que ha formado. A lo que Cayetano respondió que se preocupa de tener buenos profesionales, pero que sean buenas personas, ya que es importante estar unidos y que eso se refleja en el ruedo.

Para finalizar se habló del toro, de la necesidad de buscar un toro más ágil, que se mueva, y que eso es difícil que se dé en toros de más de 600 kg. Cayetano dijo que él prefiere torear toros que le permitan expresarse como él siente.   

Al término del acto, la Peña Taurina El Natural obsequió a Cayetano con un cuadro.

Cronica de Mercedes Rodriguez

Fotografias de . Mercedes Rodriguez