Martes, 19 de marzo de 2019. Plaza de toros de Valencia. Más de media entrada en tarde fresca. Toros de Fuenteymbro, bien presentados y de excelente juego. El segundo fue premiado por la vuelta al ruedo. Finito de Córdoba (tabaco y oro), saludos tras dos avisos y oreja. Román (corinto y oro), saludos tras dos avisos y tras dos avisos. Ginés Marín (azul pavo y oro), silencio y palmas tras dos avisos. Entre las cuadrillas saludó tras parear al segundo Iván García. Midió desde el caballo a la perfección el castigo al tercero Guillermo Marín e hizo lo propio Santiago Morales Chocolate en el quinto. Lidió con excelente templanza al quinto Iván García y destacó  por su oportunidad en quites Manuel izquierdo. Presidió Luis Maicas. Pesos de los turnos por orden de lidia  536, 500, 543, 574, 544 y 545 kilos.

Concluyó con un buen espectáculo una feria fallera, que ha contado con una más que destacado asistencia de público, y, sobre todo, con muchas cosas a destacar. Como el juego del toro Horroroso de Jandilla, y  la impactante actuación del peruano Roca Rey, la reaparición de Paco Ureña. La muy torera actuación del sevillano Pablo Aguado y la sorprendente y relevante  actuación de Finito de Córdoba el día de San José. También la convincente actuación de Román ese mismo día, el juego en conjunto del encierro de Ricardo Gallardo, el ilusionante debut del novillero valenciano Borja Collado, o el triunfo de la rejoneadora Lea Vicens.

Y una feria, también, especialmente sangrienta, porque hacía muchísimos años que no se producían tantos percances en este ciclo fallero. Destacar, sobre todo, la gravísima  lesión sufrida por Enrique Ponce en su rodilla izquierda al ser cogido el pasado día 18. También tuvo gravedad la del banderillero Javier Gómez Pascual, y no menos seriedad pero no por ello fueron importantes las de los novilleros Borja Collado y el mejicano Diego Sanromán, así como la del matador de toros Octavio Chacón. Trabajo a destajo para los médicos de la plaza de toros de Valencia, resuelto como siempre con entera satisfacción.

La baja de Emilio de Justo propició ayer la entrada en el cartel de Finito de Córdoba. Un torero quien, desde su debut como novillero en Valencia, cuenta con un gran número de incondicionales y partidarios en esta plaza. Y aunque esté ya en la parte final de su carrera, siempre es bien recibida su presencia en los carteles.

Dos sinfonías

Juan Serrano dibujó tres excelentes medias verónicas al que abrió plaza. Luego le firmó una faena con ciertos altibajos, pero de una irreprochable caligrafía. Algunos muletazos fueron auténticos carteles de toros. Y una  serie con la mano derecha dormida, sentida, acompasada, fue un monumento. Sabor, aroma y torería  en los adornos, en los remates, en su  andar por la plaza.  Tan a gusto estaba, que Incluso le tocaron un aviso antes de entrar a matar, porque prolongó el exceso la faena. No mató al toro, pero no importaba. Aquello fue mucho más de lo que se esperaba.

 Pero luego interpretó otra sinfonía en el cuarto, en una labor en la que muleteó con expresión, compás, sentimiento y torería. Tanto al natural como con la derecha bajó la mano y acompañó las embestidas con excelente clase. Los remates de las series, y el toreo a dos manos y los pases cambiados tuvieron el sabor del toreo y del cante grande.

 Hubo allegros, andantes, adagios en sus dos trasteos, dos divertimentos de alto nivel.

Bravura

Los toros de FuenteYmbro, propiedad de Ricardo Gallardo, exhibieron una presentación irreprochable, sobrados de presencia. Tuvo cuajo y lustre el primero, delanterito de cuerna. Se dejó pegar en el primer puyazo y se salió suelto del segundo. Luego resultó un toro noble, bondadoso, obediente, que dejó mucho a su matador, con las fuerzas justas y escasito de raza.

El segundo, de muy justa expresión y remate, Damasco de nombre, marcado con el número 36, negro listón, de 500 kilos, se dejó pegar en el caballo, y apretó en banderillas. Luego llegó a la muleta con muchísima transmisión, embistiendo bravo y encastado, incluso con temperamento. Luego se fue atemperando, y metió la cara con fijeza, humillando y siguiendo las telas con excelentes son. Un gran toro bravo, fiero y exigente. El castaño, bociblanco y bizco tercero recibió dos puyazos de los que sangró mucho a pesar de que apenas le apretaron. En la muleta se paró, embistió al paso, echó en la cara arriba y se defendió. El muy grandón cuarto, un galafate con mucho cuajo, en el caballo cumplió y luego se desplazó con son en la muleta. Un buen toro que murió con la boca cerrada y en los medios. El quinto apretón el caballo y recibió dos buenos puyazos de Santiago Morales. Luego, resultó exigente. Metió la cara por bajo y siempre exigió firmeza de manos y que su matador gobernase sus embestidas. Tuvo el defecto de distraerse al salir de los embroques.

 Y también tenía lustre y era apretado de carnes el que cerró plaza, que asomaba  las puntas por delante. Tendió a desparramar y salirse suelto y corretear por el ruedo. Luego obedeció los toques y se vino de largo, metiendo la cara por abajo, aunque con ese defecto de salirse sueltos e irse para dentro.

Una actuación convincente

El valenciano Román afrontaba un importante compromiso en esta feria fallera. El rubio colectivo liceísta de Benimaclet Protagonizó un emotivo inicio de faena de rodillas en el platillo queriendo hacer tres pases cambiado,  resultando volteado. No se arredró por ello. Luego se acopló la embestida paraba de su oponente en series con la mano izquierda emotivas, intensas, de sometimiento y mano baja. Y rayó a buen nivel con la mano izquierda, donde también corrió la mano con largura. Su trabajo tuvo el mérito de aguantar con valor y estoicismo las bravísimas embestidas de su oponente.  La pena es que falló lamentablemente con las armas toricidas.

Y volvió a muletear muy asentado y convencido al quinto, al que firmó series muy largas de muletazos, Con mucha templanza, sometimiento y mano baja, llevándole siempre prendido al toro en los vuelos de la muleta. Faena seria, intensa, de sincera  entrega, y muy de verdad. De mucha responsabilidad y gran compromiso. Aparentemente lesionado de la mano derecha, pinchó repetidamente a su oponente y volvió a perder los trofeos ganados  a buena ley, al igual que sucedió en el toro anterior. Así se volatilizó una puerta grande que se había ganado a ley. Pero dejo una extraordinaria impresión-

Cerraba terceto de actuantes y feria Ginés Marín. Lanceó con gusto a su primero, con el que luego apenas tuvo opción de intentarlo por los dos pitones, ya que su oponente se paró y se defendió desde el principio. Y se acoplo a la perfección a las embestidas del sexto, al que muleteó con sentido de la ligazón, y llevándolo siempre muy toreado. Corrió bien la mano por los dos pitones aunque luego lo mató mal.

Cronica de Enrique Amat

Fotografia  de Mateo. Tauroimagenplus