BORJA COLLADO REVALIDA SU CRÉDITO

Sabado 11 de mayo de 2019. Plaza de toros de Valencia. Media entrada en tarde soleada y ventosa.
Novillos de Montealto, bien presentados y de juego desigual.Adrien Salenç (grana y oro), vuelta y silencio. Marcos (celeste y plata) palmas tras aviso y silencio. Borja Collado (grosella y oro), oreja y oreja. Entre las cuadrillas saludó tras banderillear al sexto José Arévalo. Presidió Jesús Merenciano. Pesos de los novillos por orden de lidia: 505, 501, 451, 478 (3 bis), 480, 483 y 504 kilos.
Durante la lidia del cuarto novillo fue cogido el banderillero Rafael Cañada, quien fue atendido en la enfermería de una “ Herida por asta de toro en espalda a nivel de la L3, que interesa la piel, el tejido celular subcutáneo y la aponeurosis superficial, y musculatura paravertebral derecha y cuadrado lumbar del mismo lado, con tres trayectorias: Una ascendente de unos 13 cm, otra vertical en profundidad de unos 12 cm, tactándose al fondo de esta estructura ósea fracturada, que parece corresponder a la apófisis transversa de la L3, yuna tercera descendente de unos 8 cm. Pronóstico grave. Pendiente de estudio radiológico y de evolución.”
La temporada taurina en la plaza de toros de Valencia tuvo su continuidad con la celebración de una novillada picada con motivo de la festividad de la Virgen de los Desamparados. Lejos quedan ya los tiempos en los que ésta era una fecha emblemática en el calendario taurino valenciano, y en la que se programaban festejos de alto nivel.
En esta ocasión, al igual que sucedió el año pasado, la empresa se conformó con ofrecer un espectáculo de los mal llamados menores, pero al que no le faltaban ingredientes de interés.
Los aficionados comentaban ayer la excepcional actuación que ofreció Pablo Aguado el viernes en la Maestranza de Sevilla. Una tarde para la historia de un torero que ya dejó una excelente carta de presentación el pasado 12 de marzo en la plaza de toros de Valencia ante un encierro de Alcurrucén.
En la crónica que se publicó en este mismo portal, quien suscribe aseguraba que se le vio como: “un coletudo cuyo toreo está presidido por la naturalidad, la ortodoxia, el gusto, la cadencia y el sabor. Anduvo con torería y aplomo por la plaza, firmando ante el tercero un trasteo de gran expresión y excelente concepto. Una faena sabrosa, medida y torera. Sobre el albero valenciano dejó derramadas gotas y aromas de gran torería.” Pues algo parecido debió acontecer en Sevilla, pero elevado a la enésima potencia. Una gran noticia para los aficionados y una gran noticia para el toreo en general. Hacen falta toreros nuevos que sacudan de su atonía el escalafón. Y favor todo, toreros de este corte. Que hacen el toreo de verdad. Sentido, natural y eterno.
A mediodía, uno tuvo la oportunidad de disfrutar de una comida en la ensolerada peñ Tinto y Oro, donde Manuel Monzó cocinó unos gazpachos marineros de lujo y la pericana del bocairentino José Luis Cuerda no le fue a la zaga, lo mismo que el herbero de la Sierra de Mariola con el que se abrocho el menú.
Luego, en la plaza, los utreros de Montealto que se lidiaron en la plaza de toros de Valencia ofrecieron una buena presentación.Con cuajo y plaza suficientes, su juego resultó el pareado y desigual
El castaño claro que abrió plaza se salió suelto de sus encuentros con las plazas montadas. Luego tomó las telas bronco y siempre por la línea de la exigencia. A pesar de ello fue aplaudido en el arrastre. Tampoco se empleó en el caballo el segundo, que fue y vino aunque algo a regañadientes.
El tercero se partió un pitón por la cepa de salida al derrotar contra un burladero. El feo ejemplar lidiado como sobrero  se salió suelto de los tres encuentros con las plazas montadas. Luego tomó los engaños con cierta violencia, sin humillar, soltando la cara y siempre con los pitones por las nubes. Fue y vino, pero sin emplearse y algo rajado.
Al cuarto le castigaron con saña en varas. En la lidia fue cogido de manera muy fea el banderillero Rafael Cañada, y luego llegó al tercio final reservón, esperando, soltando la cara y sin emplearse. El quinto fue muy mal picado y luego embistió al tran-tran sin clase de raza. Y el cierra plaza, ancho de sienes y feote, recibió también un fuerte castigo en varas  y fue y vino, aunque sin descolgar ni emplearse.
Encabezaba la terna el coletudo francés Adrien Salenç. Natural de Nimes, esta es ya su cuarta temporada en el escalafón. Plantó cara con sinceridad y exposición a su primero, en un trabajo afanoso es que no consiguió tomar vuelo.
Y le anduvo por la cara al cuarto, en una labor a la defensiva y de aliño que tuvo muy mal remate con los aceros.
Por su parte, el salmantino Marcos es un espigado espada miembro de una ilustre familia ganadera, como la de Domingo Hernández a través de su madre. Familia de empresarios por parte de su padre, Maximino Pérez, y también del ámbito ciclista, a través de su abuelo, también de nombre Maximino Pérez, quien dirigió muchos años a aquel combativo equipo Dormilón y otros como el Relax Fuenlabrada o el Seur.
Marcos, quien en sus principios se anunciaba como Patanegra, se mostró como un torero que lógicamente torea mucho en el campo y se le nota.
Con su primero optó por pisar terrenos de compromiso, en una labor en la que se puso muy cerca de los pitones y acortó los terrenos. Y no dejó de intentarlo ante la mansedumbre del quinto, en una faena tesonera y porfiona pero que no tuvo relieve.
Y cerraba el terceto el valenciano Borja Collado, quien se hizo acreedor a estar en este cartel tras resultar triunfador de los novilladas celebradas en la pasada feria fallera. Fruto de aquel éxito no sólo ha sido su anuncio para repetir en la plaza de toros de Valencia, sino que va a actuar en Francia y en plazas como las de Granada y Alicante.
Saludó a su primero, que fue devuelto en los corrales, con dos faroles de rodillas en el tercio. Al sobrero le plantó cara con sinceridad y disposición, en una labor fuera de la rayas en las que siempre quiso y aguantó tarascadas y la violencia en las embestidas de su oponente. Un trasteo de sinceridad y firmeza, de un torero muy nuevo, pero sobrado de raza y de ganas de ser.
Y también hubo sinceridad, no exenta de candor en su faena al que cerró plaza. Se quedó muy quieto, asentado de plantas, en son de torero que quiere ser. Suplió su falta de experiencia con ganas y decisión, y anduvo firme y compuesto en una labor de gran actitud en la que muleteó con excelente concepto por el lado izquierdo. Una actuación reveladora de un torero con futuro y posibilidades.
Cronica de Enrique Amat
Fotografias de Mateo. Tauroimagenplus