XCVIII   Aniversario de Manuel Granero

Hasta ese día y tras la triunfal campaña de 1921, Granero había toreado 12 corridas de toros en la nueva temporada: Castellón, Valencia, Sevilla , Barcelona y Bilbao, fueron los cosos en donde el valenciano hizo el paseíllo. Pero la suerte le fue esquiva en este principio de temporada, en la que se esperaba que confirmara su consolidación en el trono del toreo y, en consecuencia, ser el sucesor de Gallito, muerto dos años antes en Talavera de la Reina.

La historia de aquella corrida del 7 de mayo en Madrid es de sobra conocida. “Pocapena”, del Duque de Veragua, mató a Granero al poco de un iniciar la faena de muleta. Horrible cornada, que fue calificada como mortal de necesidad. El trono de Gallito, pues, se mantenía vacante.

El entierro de Manolo Granero fue una enorme manifestación de duelo en Valencia, su ciudad. En un principio fue enterrado en el panteón de los hermanos Fabrilo, pero al poco tiempo se convocó un concurso público para levantar un panteón y depositar definitivamente sus restos. Al citado concurso, en el que los bocetos se presentaban sin firma, acudieron numerosos escultores de toda España de fama contrastada e incluso Mariano Benlliure también aportó su idea. El fallo del jurado inclinó la decisión hacia un jovencísimo escultor valenciano, de tan sólo 22 años, nacido en el Grau, llamado José Arnal García.

El joven Arnal era tío abuelo de quien firma este artículo, hermano de mi abuela paterna, y en diversos puntos de Valencia se encuentra repartida su obra. La carrera de José Arnal, como lo fue la de Granero, se truncó cuando nadie lo esperaba al fallecer repentinamente en el Grau, el 16 de noviembre de 1950, cuando contaba sólo 50 años de edad.

Crónica de Vicente Sobrino

Fotos Archivo del libro » Manuel Granero una muerte marcada » de Manuel Serrano Roma